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José Amador Alonso Sillero; un montalbeño olímpico.
Montalbán tiene el privilegio de encontrarse entre los pocos pueblos cordobeses que han dado algún deportista olímpico. Nuestro paisano José Amador Alonso Sillero así lo fue en los Juegos Olímpicos de Londres celebrados en el año 1948, participando en la modalidad de tiro (pistola libre), quedando en la posición 46ª. Ese mismo año se proclamó campeón de España de tiro con arma corta en Valladolid, lo que hace pensar que el mal puesto que consiguió en los Juegos Olímpicos seguramente fue debido a algún tipo de contratiempo o de falta de adaptación a un arma diferente, porque no es normal que el campeón de España quedase en dicha posición. Aún así, tiene gran mérito haber formado parte de los deportistas españoles olímpicos, y como montalbeños debemos sentirnos orgullosos de ello. Aportando datos biográficos cabe mencionar que José Amador Alonso Sillero fue militar de carrera, llegando a capitán de Infantería, y tras pasar a la reserva fue Alcalde de nuestro pueblo desde 1956 a 1968. También regentó la farmacia de su esposa Dª. Adela Varo Heredia, natural de Aguilar de la Frontera y reconocida en 2001 como hija adoptiva de Montalbán. Sirva esta entrada del blog para brindar un pequeño homenaje al olímpico montalbeño José Amador Alonso Sillero, el cual debe ser reconocido, sin duda, entre los hijos ilustres de nuestro pueblo.
Publicado en Talbania, Montalbán... patria chica.
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Poemario y cancionero de los campos montalbeños (III): La Laguna.

LA LAGUNA:
De La Laguna, laguna, laguna vengo
de buscar en la tierra lo que no tengo.
De La Laguna, laguna, laguna quiero
alegres melonares y un mulo nuevo.
De La Laguna, laguna, laguna traigo
blanco sudor y anhelos, fango y cansancio.
De La Laguna, laguna, laguna espero
brillantes nubarrones que preñen el cielo.
A La Laguna, laguna, laguna iré
y con la flor del pelitre un ramo te haré.
A La Laguna, laguna, laguna fui
y con el barro del Salao…
me olvidé de ti.
Publicado en Poesía y canciones.
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Fauna humana cordobesa (III): “Comepipas”.
He de reconocer que en estos años que llevo viviendo en Córdoba la figura del “comepipas” es una de las que más me ha sorprendido de manera desagradable. Yo ya los había observado zampando pipas de girasol a marchar forzadas y poniéndolo todo perdido de cáscaras en El Arcángel mientras pasaba malos ratos viendo al Córdoba C.F. durante el tiempo que fui abonado, sin embargo cuando un año me animé a ver las procesiones de Semana Santa los pude ver en todo su apogeo, en su cénit del roimiento de la semilla de girasol. Fue en una preciosa y enjalbegada calle junto a la Cuesta del Bailío, los nazarenos, los cirios, el olor a incienso, la temperatura y la noche ideal…, los amigueticos dando el coñazo haciendo bolas de cera…, todo parecía perfecto, sin embargo en ese momento la banda de música dejó de tocar porque una señora iba a cantar una saeta desde un gran balcón cuajado de geranios, y fue entonces cuando empecé a escuchar de fondo como una especie de rumor muy extraño, como un “splitxsplistxslptxsixhsplistxslpslitxsixh”, parecía como el sonido del Canal Plus codificado, entonces miré hacia el público y asombrado pude ver a cientos de personas de todas las edades royendo pipas de manera compulsiva y con los ojos muy abiertos y clavados en la mujer que se desgañitaba en el balcón, estaban como idos, como en un éxtasis religioso-pipero que los mantenía inmóviles (salvo lo necesario para mondar y arrojar las cáscaras al suelo). Me quedé un poco atrás y mientras caminaba pensativo por la calle, momentos antes abarrotada de gente, noté un tacto raro y crujiente al caminar, eché la vista hacia abajo y ojiplático pude comprobar como montones y montones de cáscaras de pipas tapaban completamente la calzada…, en ese momento y de manera incontenible, una inspirada frase cargada de poesía me vino a la mente y a la boca: ¡¡¿pero como ze pue zer tan puerco?!!.
Antonio Márquez de Gálvez, un montalbeño en el deslinde de la frontera hispano-francesa.
Antonio Josef Márquez de Gálvez (1805-1888) es seguramente el militar más destacado que ha dado Montalbán. Buceando por el océano internáutico he hallado un libro muy interesante en el que mencionan a este ilustre paisano nuestro, lo que nos ayuda a conocer un poco mejor su brillante carrera militar. El texto en cuestión fue escrito en el año 2009 por Joan Capdevilla i Subirana, su título es “HISTORIA DEL DESLINDE DE LA FRONTERA HISPANO-FRANCESA. Del Tratado de los Pirineos (1659) a los Tratados de Bayona (1856-1868)” y trata de los distintos avatares que se vivieron durante dos siglos hasta delimitar definitivamente la frontera entre España y Francia. El motivo de que aparezca este montalbeño en el citado libro es que en aquella época (años 60 del siglo XIX) era Brigadier (actual rango de General de Brigada) y estaba destinado como Gobernador Militar de la ciudad fronteriza de la Seu d’Urgell (Lérida). Años más tarde ascendería a Mariscal de Campo, (actual rango de General de División), y sería nombrado Gobernador Militar de Vitoria, ciudad vasca donde residió hasta el final de sus días y está enterrado. En dicho libro, las menciones más destacadas a nuestro paisano son las siguientes; en la página 163 al describir la composición de la Comisión de amojonamiento hispano-andorrana de 1863 dice; ”Antonio Márquez y Gálvez (PRESIDENTE), Brigadier de infantería y Gobernador Militar de la Seu d’Urgell. Juan Moles y Villarrubia, Segundo síndico y procurador general de los Valles. Francisco Maria de Martorell y de Salat, Abogado y diputado provincial de Lleida. Josep Périch Gelabert, Consejero. José López, Administrador de Rentas. Pere Santuré, Consejero. Joan Cervós, (SECRETARIO), Notario de la Seu d’Urgell y Antón Tomás Palmijavila (SECRETARIO), Notario y secretario de los valles de Andorra” y en la página 113 del anexo B, donde da una semblanza del cargo y distinciones que ostenta, diciendo: ”Don Antonio Márquez y Gálvez: Caballero de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo tres veces de la de San Fernando de primera clase, condecorado con otras cruces y medallas de distinción por acciones de guerra, Brigadier de Infantería, Gobernador Militar de la Plaza y fuertes de Seo de Urgel y Presidente de la Comisión mixta de deslinde y amojonamiento entre España y los valles de Andorra. Con esta pequeña entrada del blog espero haber acercado un poco más, a los montalbeños en particular, la figura de este ilustre paisano, que a pesar de provenir de una familia de humildes jornaleros llegó, por méritos propios, de soldado raso al más alto rango militar del Ejército Español.
Para saber más sobre el militar montalbeño Antonio Márquez de Gálvez podéis leer un interesante artículo de Miguel López Romero en la Revista de Feria de Montalbán del año 2008 (pags. 41, 42 y 43).
Libro “HISTORIA DEL DESLINDE DE LA FRONTERA HISPANO-FRANCESA” en internet : http://www.ub.edu/gehc/pdf/Deslinde.pdf
Publicado en Talbania, Montalbán... patria chica.
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La nueva moda en Córdoba; policías sin gorra.
Desde hace tiempo vengo observando como son cada vez más los policías locales de esta ciudad (imagino que pasará en más sitios) que no se ponen la gorra cuando prestan su servicio en la calle. Este hecho podría pasar inadvertido o como algo que no tiene importancia, sin embargo yo creo que sí la tiene. La gorra policial es de uso obligatorio para los agentes de policía siempre que están de servicio en un lugar descubierto, pudiendo prescindir de llevarla puesta cuando están en las dependencias policiales, cuando viajan en el coche-patrulla o por prescripción médica si tuvieran cualquier herida u otro problema de salud en la cabeza. Hay varios motivos por los que pienso que por parte de algunos agentes de policía local se está cometiendo un error al no cumplir con la obligación que tienen de llevar puesta dicha prenda de cabeza. El primer motivo es por la obligatoriedad de su uso. Los agentes son los primeros que deben cumplir la ley, ya que una función muy importante que tienen los policías es la de velar por el cumplimiento de leyes, reglamentos, ordenanzas, etc. pudiendo incluso denunciar a las personas que las incumplen o las vulneran, por tanto ellos deben dar ejemplo y cumplir con su obligación legal de ir bien uniformados, porque podría darse el caso, por ejemplo, de que cualquier día al denunciar a alguien por no hacer uso del casco obligatorio la persona denunciada le diga (con toda la razón) “usted tampoco está cumpliendo con su obligación de llevar la gorra”. Otro motivo es porque en un tumulto o en un lugar donde haya mucha gente un policía “desgorrado” es más difícil de localizar visualmente por un ciudadano que lo necesite en una urgencia. Otro motivo (y éste interesa a los agentes) es porque si se produce una agresión a un policía que no lleva puesta la prenda de cabeza, posteriormente la persona que lo ha agredido puede alegar en su defensa que él desconocía el hecho de que fuese policía ya que no iba correctamente uniformado (esto ya ha ocurrido con anterioridad y el agresor no fue condenado por atentado contra agente dela Autoridad). Y finalmente otro motivo sería por imagen, ya que la impresión que se da del Cuerpo no es la más adecuada, debido a que al ir sin la uniformidad completa no se refleja la misma seriedad hacia el ciudadano, el cual no sólo merece ser tratado con la máxima educación, sino que también quiere ver a su policía dando buena imagen. Por todo ésto, la reflexión que yo hago de este asunto es que los agentes de la seguridad pública deben usar su gorra mientras prestan servicio en la calle, porque será mejor para todos; ciudadanos… y policías.
Publicado en Pensamientos varios...
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