Pequeño estudio toponímico de los cerros y montículos más importantes del término municipal de Montalbán (Córdoba).

El paisaje de Montalbán, municipio situado en el centro de la Campiña Sur Cordobesa, destaca por ser una sucesión de suaves cerros y de pequeños valles, más o menos llanos, muy característico de esta zona de la campiña. Muchos de estos cerros o montículos han recibido nombres desde tiempo inmemorial, bien sea por su morfología, por su flora o fauna, por el nombre de algún propietario, etc. A continuación, paso a relacionar los cerros más importantes de nuestro término municipal, o al menos los que, por su relevancia o cualquier otro motivo, han recibido uno o más nombres a lo largo de la historia. En relación con lo anterior, haré también un pequeño acercamiento a su toponimia, para indagar de esta forma en el origen de los nombres de estos montículos, cuestión que entiendo muy interesante, porque al ser topónimos muy antiguos (casi todos) nos pueden servir para intentar conocer mejor nuestro pueblo. Los cerros están ordenados por su altura, de mayor a menor. Espero que les guste.

Cerro Orteguita y Tabarra.

Montículo situado al sur de Montalbán, a unos 5 km. del casco urbano. Los 358 metros de altitud que tiene este cerro lo convierten en la cota más alta de nuestro término municipal. Está situado en el pago de Tabarra y puede verse perfectamente desde el pueblo si miramos en dirección al sur, concretamente hacia El Prado y los cerros Carramolos, resaltando en el horizonte como una elevación más al sur de dichos cerros y un poco más alta que éstos. Es muy curioso que este cerro es llamado popularmente en Montalbán como “el cerro de Tabarra” (por el pago homónimo), sin embargo, en muchos mapas antiguos viene recogido como “Orteguita”, dándose además la circunstancia de que hoy en día nadie lo llama de esta última forma, y si no fuera porque, como se ha dicho, aparece con ese topónimo en diferentes mapas antiguos, posiblemente este nombre se hubiera perdido, como muchos otros. Veamos ahora ambos topónimos (“Orteguita” y “Tabarra”). El topónimo “Orteguita” (diminutivo del apellido “Ortega”) es un misterio, hasta ahora no he conseguido averiguar cuál es su origen, si bien alguien me comentó en una ocasión que posiblemente tuviera que ver con el apellido de un bandido o bandolero que estuvo “echado al monte” por estos cerros de Tabarra hace siglos, lo cual no sería nada descabellado, puesto que hasta no hace tanto tiempo la mayor parte del sur de nuestro término municipal estaba sin desmontar y poblado de vegetación autóctona, concretamente de encinas, coscojas, matorral, etc. siendo un refugio perfecto para personas que querían evitar la acción de la Justicia. En cualquier caso, y a falta de documentación que lo pruebe, la hipótesis del bandido “Orteguita” como origen para este topónimo debería ser tratada como mera leyenda. Como ya mencioné antes, a pesar de que el cerro Orteguita figura en diversos mapas rústicos antiguos, es llamativo como hoy en día este topónimo está prácticamente olvidado por los montalbeños, ya que, hasta ahora, no he encontrado a nadie que sepa que el cerro tiene ese nombre, incluso preguntando a gente muy mayor. Centrándonos ahora en el interesante topónimo “Tabarra”, después de hablar con bastantes personas mayores y preguntarles por el posible origen del nombre, son varias las que me han dicho que al parecer el nombre le podría haber sido dado porque antiguamente había allí muchas “tabarreras” o nidos de “tabarros”. Los tabarros son unos insectos de picadura venenosa, parecidos a las avispas sólo que algo más grandes y muy temidos porque sus picaduras y mordeduras son muy dolorosas. Suelen construir sus nidos en el suelo y su nombre científico es Vespula Vulgaris. Antiguamente las tierras se labraban bastante menos que hoy en día, por lo cual los nidos de tabarros eran bastante frecuentes. No pocos eran los accidentes que se producían cuando, al estar trabajando con las bestias, alguna pisaba un nido de tabarros y estos salían a cientos, enfurecidos, picando a todo lo que se movía. Esta teoría, aunque puede parecer razonable, no está probada definitivamente. Siguiendo con el topónimo “Tabarra”, creo interesante aportar que, durante la Edad Media y parte de la Edad Moderna, existió en este pago una torre vigía, posiblemente de origen musulmán, la cual siguió usándose tras la reconquista de estas tierras por parte de Fernando III a mediados del siglo XIII. Esta torre vigía está debidamente documentada, tal y como se recoge en el libro «Los castillos de Córdoba», de Mercedes Valverde Candil y Felipe Toledo Ortiz, ya que, al describir el castillo de Aguilar, se menciona que eran posibles las señales ópticas desde dicho castillo con la torre vigía de Tabarra (entre otras). Actualmente no existe ningún resto visible de aquella torre vigía, aunque no es descartable que en el subsuelo de la parte más alta del cerro aún puedan conservarse restos de aquella antigua fortificación medieval. Visto lo anterior, y relacionando el topónimo “Tabarra” con aquella torre vigía medieval, nos queda la duda de si dicho nombre podría tener origen árabe o anterior, y tratarse incluso de un topónimo de origen latino o prerromano, y aunque he indagado sobre el tema, no he sacado nada en concreto. En la actualidad, el cerro de Tabarra u Orteguita, está enteramente plantado de olivar, aunque aún puede encontrarse alguna vegetación autóctona (en forma de encinas y coscojas mayormente) en caminos, partidores y linderos.

Cerro del Monte.

Conocido en Montalbán como “El Cerro Monte”, este montículo se encuentra situado al noroeste del casco urbano de Montalbán, a algo menos de un kilómetro del mismo y en el pago rústico del mismo nombre. En su parte más alta tiene 328 metros de altitud. Se supone que este cerro debió estar mucho tiempo sin desmontar y conservando su vegetación autóctona de encinas y matorral, por lo que recibiría este nombre. A día de hoy está plantando enteramente de olivar, si bien se conservan algunas encinas en el mismo (todas en linderos menos una), testigos de la vegetación que lo cubrió por milenios y que, como dijimos, fueron el motivo de su topónimo actual. Es curioso que este cerro, que se encuentra entre Montalbán y La Rambla, se ve muy distinto desde un municipio y otro por la diferencia de altura entre ambos, de esta forma, desde Montalbán se ve como un llamativo cerro a más altura que el pueblo, pero desde La Rambla se ve como un pequeño montículo hacia el sur, en dirección a Montalbán.

Cerro Caramolos o Carramolos.

Su nombre es cerro Caramolos o Carramolos, aunque hay también quien los nombra en singular como “cerro Carramolo” o “cerro Caramolo”. Este cerro, o más bien cadena de cerros, cuya cota más alta alcanza los 317 metros, se encuentra al sur de Montalbán, a unos tres kilómetros del casco urbano, desde donde es perfectamente visible, perteneciendo al pago rústico de El Prado, antiguamente llamado Prado de Hazamaymón. En este lugar son muy abundantes los restos arqueológicos, destacando los de origen ibérico y cartaginés (entre otros), que prueban que en la antigüedad debió existir en este lugar un asentamiento humano de relativa importancia y anterior a la conquista romana, habiendo incluso quien ha querido identificarlo con la famosa Munda, cuya ubicación, a día de hoy, sigue siendo un misterio. En cuanto al topónimo “Caramolos”, “Carramolos” o “Caramolo”/”Carramolo”, el mismo no viene recogido en el Diccionario de la Lengua Española, y sin duda se pierde en la niebla del tiempo, porque todo apunta a que se trata de un topónimo muy antiguo, que incluso podría hundir sus raíces etimológicas en las lenguas existentes en la península ibérica antes de la llegada de los romanos. Aunque no sabemos su significado, sí que es destacable que existen varios topónimos similares en Andalucía, y todos con el denominador común de que están asociados con algún cerro, cadena de cerros o lugar de altura en el campo, como así ocurre en El Carramolo en Guillena (Sevilla), El Carramolo en El Gastor (Cádiz), Los Carramolos en Peñaflor (Sevilla) o Los Carramolos en Martín de la Jara (Sevilla), entre otros. Por tanto, todo parece apuntar a que este topónimo es usado siempre para referirse a un cerro o lugar elevado en el campo, circunstancia que, como vemos, también se aplica a Los Carramolos de nuestro pueblo, y ahí está sin duda el origen de recibir dicho nombre.

Cerro donde se asienta el pueblo de Montalbán.

Montículo alargado y con una meseta relativamente llana (con suave pendiente hacia el sur) donde se asienta la población de Montalbán. Se encuentra a una cota máxima de 280 metros de altura aproximadamente. Aunque han aparecido algunos restos arqueológicos en el mismo (con motivo de obras en viviendas normalmente), todo apunta a que en la antigüedad no existió ningún asentamiento ni población de importancia, por tanto, desconocemos si en aquel tiempo antiguo este cerrito campiñés fue “bautizado” con algún topónimo, es muy posible que así fuera. La historia documentada de Montalbán se remonta a mediados del siglo XIV, que es cuando empieza a aparecer en diferentes textos el topónimo del pueblo, refiriéndose al castillo y poblado, y por tanto podríamos asociar el topónimo también, de forma natural, al cerro donde se asienta la villa. Refiriéndonos al topónimo “Montalbán”, por distintos documentos de finales de la Edad Media sabemos que el nombre de esta localidad se escribía como “Monte Alván” (“castillo de Monte Alván”). Estando de acuerdo en que el nombre de este municipio tiene una clara procedencia castellana (y por ende latina) que significa “monte blanco” (“montem albanum”, “monte albano”, “monte albán”, “montalbán”), no se ha podido demostrar hasta ahora por qué motivo, en qué momento de la historia o quién dio ese nombre a la localidad. Hasta nuestros días, en Montalbán, se ha dado por buena la “teoría oficial”, la cual afirma que el color de la tierra del cerro (piedra caliza) donde se asentó el caserío, es lo que propició que en su día fuera llamado así, sin embargo, este hecho, a falta de documentación que lo corrobore, no se ha podido probar con total rotundidad, ya que sin ser oscuro el color de la tierra del cerro (tosca), tampoco destaca notablemente por su blancura, como sí ocurre por ejemplo en el cercano pago santaellano de “Cerro Blanco”, donde el color de dicho montículo es claramente albo. También existe otra teoría que afirma que el topónimo del pueblo podría ser una transformación, deformación o castellanización del árabe-andalusí “amantebec” o “aman-teben”, el cual vendría a significar “puerto de la paja”, sin embargo, esta teoría parece poco probable, y aunque con toda seguridad este lugar debió tener un nombre árabe-andalusí, por desgracia no ha llegado hasta nosotros. A las teorías anteriores, y por mi parte, creo que habría que sumar otra más, la cual tiene su origen a mediados del siglo XIV y está relacionada con Alfonso Fernández Coronel, que fue dueño del Señorío de Aguilar desde el año 1350 al 1353. Este hombre recibió el Señorío de Aguilar de manos del rey Pedro I el Cruel al haberse extinguido la línea de sucesión del mismo. Al llegar a Aguilar, Alfonso Fernández Coronel ya tenía varias posesiones y títulos nobiliarios anteriores, entre los que destacaba el de “Señor de Montalbán” (por La Puebla de Montalbán, en la provincia de Toledo), por lo tanto, cabe razonablemente albergar la duda de si este pueblo, que en aquel momento apenas serían unas cuantas casas aledañas al castillo-torreón, fue bautizado así por Alfonso Fernández Coronel en honor al título nobiliario mencionado y por ende a la Puebla de Montalbán. En cualquier caso, ninguna de las teorías descritas ha sido probada rotundamente o con documentación, por lo que nos sigue quedando la duda de cuál fue el motivo por el que nuestro pueblo fue llamado así en su momento.

Cerro del Milano.

Montículo situado al este de Montalbán, a 1,2 km. aproximadamente del casco urbano del pueblo, formando parte de los pagos rústicos de La Pascuala y Las Viñas. Este cerro se encuentra a 250 metros de altitud y se ve muy bien desde la carretera de Montilla. En cuanto al topónimo, hay que decir que en la actualidad está en desuso, habiendo llegado hasta nosotros gracias al Catastro de Ensenada (1751), concretamente en la respuesta que describe las tierras comunales que tenía Montalbán en aquella época. En un principio yo desconocía de qué cerro se trababa, sin embargo, indagando sobre este topónimo tuve la gran suerte de que mi amigo Manuel Jesús Gálvez Estepa me diera una información muy interesante sobre el mismo, ya que conocía perfectamente su ubicación. Resulta que él sabía cuál era el cerro del Milano porque es propietario de tierras en ese lugar y había escuchado a su padre mencionarlo en muchas ocasiones. En cuanto al origen del topónimo, también me comentó mi buen amigo Manuel Jesús que, según le contaba su padre, el motivo de llamarse así este cerro es por lo habitual de ver milanos volando sobre el mismo, sobre todo al amanecer.

Cerro Pelitre o Pedro Díaz.

Este montículo está situado al suroeste de Montalbán y a 1,5 km. aproximadamente del pueblo, dando nombre al pago rústico donde se encuentra. El cerro Pelitre tiene una altitud de 237 metros y es uno de los montículos más característicos del paisaje montalbeño, debido a su forma suave y redondeada y también por estar claramente separado de otros montículos cercanos, circunstancia ésta que lo hace destacar aún más en el paisaje de la campiña. Se puede observar perfectamente desde muchos lugares en Montalbán, aunque el mejor sitio para verlo quizá sea el Mirador del Sótano. Como pasa en no pocas ocasiones, este cerro tiene un nombre “oficial” (cerro Pelitre), que es con el que aparece en los mapas y otro “popular” (cerro Pedro Díaz) que es como lo llaman la mayoría de los montalbeños. Pasemos a referirnos a estos dos interesantes topónimos. En cuanto al primero, “cerro Pelitre”, con toda seguridad en este montículo abundaba el pelitre, el cual es una planta herbácea de la familia de las compuestas, con tallos inclinados, de tres a cuatro decímetros de longitud, hojas partidas en lacinias muy estrechas; flores (parecidas a las margaritas) con centro amarillo y circunferencia blanca por encima y roja por el envés. El pelitre es usado como insecticida natural y antiguamente se tomaba también para aliviar el dolor de muelas. En cuanto al segundo topónimo, “cerro Pedro Díaz”, posiblemente la razón del mismo esté en algún antiguo propietario así llamado, aunque no se sabe con certeza. Lo que sí sabemos es que el topónimo “Pedro Díaz”, aplicado a este cerro, es muy antiguo, y que ya en el siglo XV se usaba, tal y como lo demuestra Javier López Ríder en su tesis doctoral “Santaella y el suroeste de la Campiña Cordobesa a finales de la Edad Media” (pág. 355), donde, al describir los límites de una antigua dehesa, puede leerse lo siguiente: “…dende la Vega, donde la tierra de Sahagún, e de allí yva a dar entre el çerro de Pedro Días…”.

Cerro de Tobali.

Monticulo, de 236 metros de altitud, situado al sureste de Montalbán a 1,2 km. aproximadamente del casco urbano. El cerro está casi por entero dentro del pago rústico de la Mayorazga, muy cerquita del arroyo Salado. En cuanto a su topónimo, desconozco si este cerro tuvo otro nombre anteriormente (parece ser que no), porque lo cierto es que el nombre actual; “cerro de Tobali”, es relativamente reciente, ya que el mismo tiene el origen en D. Cristóbal Luque Gálvez (1906-2002), propietario de tierras en aquel cerro, donde tenía además una casa de campo, conocida también como la “casilla de Tobali”. El nombre “Tobali” es la apócope, o más bien la contracción, de “Tobalico”, que es un diminutivo cariñoso de “Cristobalico”, y éste a su vez es un diminutivo del nombre propio “Cristóbal”. En la actualidad, los herederos de Cristóbal Luque Gálvez (“Tobali”) siguen siendo propietarios de tierras en este cerro, y tienen el privilegio de que el mismo llevará el nombre de su antepasado para la posteridad.

Cerro del Boticario o Chinoco.

Este montículo está situado en el pago rústico de La Villa, al este de Montalbán, a 1,8 km del casco urbano de nuestro pueblo y lindando con el término municipal de Montilla, de hecho, la parte más alta de este cerro está en término montillano, sin embargo, como parte del mismo (su falda oeste) se encuentra en término municipal de Montalbán y además es un cerro que está muy cerquita del pueblo, me ha parecido oportuno incluirlo en este pequeño estudio. Este cerro tiene 234 metros de altitud. En cuanto a su toponimia, al igual que ocurre con otros cerros, tiene un nombre “oficial” (cerro del Boticario), que es el que aparece en los mapas, y otro nombre “popular” (cerro Chinoco), que es el topónimo que usamos siempre los montalbeños para mencionarlo. En cuanto al origen del nombre oficial, según he escuchado en distintas ocasiones, pudo recibir este nombre porque un antiguo propietario de tierras en aquel lugar era boticario y fue encontrado muerto y decapitado en dicho cerro. La verdad es que desconozco si esta historia es real o simplemente una leyenda. En cuanto al nombre popular y por el que se conoce en Montalbán (cerro Chinoco), el motivo de llamarle así es porque en este montículo tiene tierras una familia montalbeña así apodada. El cerro Chinoco es un cerro que destaca mucho en el paisaje campiñés por su morfología suave y redondeada.

Cerro del Prado Albán o Matacán o ¿de las Ánsares?.

Montículo situado al oeste de Montalbán, a apenas 600 metros del casco urbano y dentro del pago rústico del Prado Albán. Este cerro alcanza la altura de 233 metros, y es perfectamente visible desde el pueblo, destacando claramente en el paisaje campiñés. En cuanto a su nombre, es conocido con dos topónimos; “cerro del Prado Albán” y “cerro de Matacán”, pero además de estos dos nombres, es muy posible que este cerro sea el “cero de las Ánsares”, que viene recogido en un documento del siglo XV. Pero, en cuanto a su toponimia, vayamos por partes; el nombre más usado para referirse a esta elevación es el de cerro de Matacán, y el origen está en el apodo de un propietario de tierras en aquel lugar. De igual modo, aunque quizá menos habitual, también se le conoce como cerro del Prado Albán, por encontrarse en el pago rústico del mismo nombre, y en cuanto a este topónimo podemos decir lo siguiente; un “prado” no es otra cosa que un terreno destinado a pastos para el ganado, y gracias a la tesis doctoral de Javier López Ríder, «Santaella y el suroeste de la Campiña Cordobesa a finales de la Edad Media», sabemos que esta zona del término de Montalbán formó parte de una dehesa para ganadería durante el siglo XV y quizá antes, por lo que muy posiblemente el nombre de Prado Albán está en relación con ello. El misterio viene por la palabra “Albán”. Desde siempre me ha llamado mucho la atención este topónimo, ya que tiene la misma terminación que el nombre de nuestro pueblo Montalbán (monte blanco). El nombre Montalbán proviene de Monte Albán y éste a su vez de Monte Albano. Nos encontramos por tanto en nuestro término con un Monte Albán y un Prado Albán (Monte Blanco y Prado Blanco), ¿tienen algo que ver el uno con el otro a la hora de haber sido “bautizados” con esos nombres?. Si nos fiamos de lo que dice la “teoría oficial” sobre el origen del nombre de nuestro pueblo, fue llamado así a consecuencia del color de la tierra del cerro sobre el que se asienta. Si adaptamos esa misma teoría a este pago, ¿habría sido llamado así por el color de su tierra?, sin embargo, esas tierras, no siendo de color oscuro, tampoco destacan por su blancura como ocurre con otras en la Campiña. Otra teoría, que yo entiendo bastante razonable, podría ser que “Prado Albán” fuera una contracción natural de “Prado de Montalbán”, como ocurre con “Montalbán”, que es a su vez una contracción de “Monte Albán”, o como pasa también con el topónimo del vecino pago de Robabotas, el cual se dice en muchas ocasiones con en la forma “Rebotas”. Ahora paso a mencionar sobre la posibilidad de que este montículo sea el antiguo “cerro de las Ánsares”, topónimo que actualmente está en desuso y que ha llegado hasta nosotros gracias a la tesis doctoral de Javier López Ríder (profesor de Ciencias de la Antigüedad y de la Edad Media en la Universidad de Córdoba), titulada; “Santaella y el suroeste de la Campiña Cordobesa a finales de la Edad Media”. En dicha tesis y en su página 355, al describir las lindes que tenía una dehesa de Montalbán a mediados del siglo XV, dice lo siguiente: “dende la Vega, donde la tierra de Sahagún, e de allí yva a dar entre el çerro de Pedro Días e el çerro de las Ansares, e de allí a la Hontanilla de Aguilar…”. El cerro de las Ánsares por tanto estaría junto al Cerro Pedro Díaz (también llamado Cerro Pelitre como ya vimos), por lo que posiblemente se esté refiriendo al cerro del Prado Albán que estamos tratando, el cual se encuentra muy cerquita del Cerro Pedro Díaz, discurriendo entre ambos montículos el camino de Montalbán a Santaella. Ambos cerros destacan en el paisaje del oeste de Montalbán y son muy visibles desde el casco urbano. El origen del nombre de cerro de las Ánsares está sin duda en la abundancia en aquel lugar de estas aves, cuyo nombre científico es Anser Anser, siendo llamadas también gansos u ocas. Estas aves son migratorias y pasan los inviernos en el sur de España provenientes del norte de Europa. No debe extrañarnos que estos animales eligieran esta zona para pasar el invierno o como lugar de parada mientras iban a otro destino, como por ejemplo Doñana, ya que en aquella época gran parte de nuestra campiña se mantenía poblada de bosque mediterráneo, y seguramente esa parte del término de Montalbán sería una laguna la mayor parte del año, formando un complejo endorreico que atraería a ese tipo de fauna, desde luego el topónimo de aquel cerro es una prueba de esto que afirmo, y más si tenemos en cuenta que el pago de La Laguna está a apenas unos cientos de metros de allí.

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Sobre la torre vigía que hubo en el pago de Tabarra.

El pago rústico de Tabarra está situado al sur de Montalbán, a unos cuatro kilómetros del casco urbano del pueblo. En este pago se encuentra el cerro Orteguita (358 m.), que es la cota más alta del término municipal montalbeño. En cuanto al topónimo “Orteguita” (diminutivo del apellido “Ortega”), hasta ahora no he conseguido averiguar su origen, aunque hay quien lo relaciona con un antiguo bandolero así apellidado y que, según parece, estuvo echado al monte hace siglos por estas tierras, cuando aún estaban sin desmontar y conservaban su vegetación autóctona en forma de bosque mediterráneo, mayormente de encinas. El hecho de que Tabarra esté situada a una altura considerable dentro de aquella zona, y con unas fenomenales vistas de Aguilar de la Frontera, dio pie a que en la Edad Media (y también en parte de la Edad Moderna) existiera en este pago una torre vigía, posiblemente de origen musulmán, la cual siguió usándose tras la reconquista de estas tierras por parte de Fernando III a mediados del siglo XIII. Esta torre vigía está debidamente documentada, tal y como se recoge en el maravilloso libro «Los castillos de Córdoba», de Mercedes Valverde Candil y Felipe Toledo Ortiz, puesto que al describir el castillo de Aguilar, se menciona que eran posibles las señales ópticas desde dicho castillo con la torre vigía de Tabarra (entre otras). Actualmente no existe ningún resto visible de aquella torre vigía, aunque no es descartable que en el subsuelo de la parte más alta del cerro (hoy en día plantada de olivar) aún puedan conservarse restos de aquella antigua fortificación medieval. Espero que esta pequeña entrada sirva para que los montalbeños conozcan el curioso dato de que, en nuestro término municipal, además del castillo de Montalbán (germen de nuestro pueblo), existió otra construcción militar de origen medieval; la torre vigía de Tabarra.

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Iba a ser una canción, pero se quedó en poemilla: «CUÉNTAME NIÑA CABRERA».

Cabrerilla montalbeña

mi bella niña cabrera

que desde tu alta majada

ves el llano y ves la sierra,

cuéntame lo que tú sientes

y qué ven tus ojos claros

qué campiñas se presentan

qué cielos vas desgranando,

desde esos cerritos romos

donde vuela la cigüeña

donde canta la avutarda

y la liebre señorea.

Háblame de lo que escuchas

del doblar de las campanas

de tus cabras y cencerros

del cantar de las chicharras,

de malvas y panecitos

del mes de junio y sus brevas

de amapolas reventonas

de cardos y de chumberas.

Cuéntame niña cabrera

mi querida montalbeña

dime qué ves y qué sientes

desde esas torres tan viejas,

desde esa antigua atalaya

desde esa mole de piedra

donde sestea el lagarto

y se aferran las higueras.

Háblame de tantas cosas

que casi tengo olvidadas

del verdor de los trigales

de olor a tierra mojada,

de centenarias encinas

que poblaron todo el valle

de alcaravanes al vuelo

cuando agoniza la tarde,

de un pilar de verdes aguas

en donde abreva el ganado

cuajado de zapateros

e impacientes renacuajos.

Cuéntame mi montalbeña

hermosa niña cabrera

qué te dicen, qué te hablan

perdigones y culebras,

y ese sol de los ocasos

que todo inunda de rojo

que calcina la campiña

entre olivos y rastrojos.

Háblame de una alameda

de luciérnagas volando

de sus sombras y sus duendes

de ranas verdes cantando,

de lagunas y carrizos

de espesos cañaverales

de pozas y de pozuelos

donde juegan los chavales.

Dime tú niña cabrera

si oyes el son de esta tierra

la voz de antiguos cabreros

rebotando en las veredas,

el látigo y el zurrón

campanillas y cencerros

y la tormenta que viene

mientras carean los perros.

Si aún escuchas al zumallo

clamando a la luna llena

o el maullar de los mochuelos

en la negrura serena,

el rumor de los arroyos

deslizándose en el llano

con su escolta de tarajes

donde cazan los milanos.

El eco de aquellas voces

el aroma duz del campo

el sabor de esos momentos

en mi mente van calando.

Cuéntame niña cabrera

en los confines del tiempo

acércame esas vivencias

perdidas en mis recuerdos.

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Mi tercer libro: «RETAZOS DE MONTALBÁN en el blog de Talbanés. Recopilación de artículos dedicados a nuestro pueblo».

Hace unos días he publicado mi tercer libro, el cual consiste en una recopilación de más de 50 entradas publicadas en este blog entre el 2006 y el 2021 y teniendo todas ellas en común el estar dedicadas a nuestro pueblo, si bien las mismas tratan de diferentes temas, como son historia, toponimia, naturaleza, mitología, costumbres, curiosidades, edificios desaparecidos, etc. Estoy muy satisfecho con el resultado, tanto en su contenido como en su aspecto y apariencia, habiendo sido diseñada la portada por «AMOR Fotografía», profesionales a los que estoy muy agradecido. Desde hacía varios años rondaba por mi cabeza hacer una recopilación de entradas del blog y plasmarlas en un libro convencional, y fruto de esta inquietud es este libro, el cual está a la venta en Amazon (tanto en papel como en libro electrónico) aunque aquellos interesados en adquirirlo también pueden dirigirse a mí a través del correo electrónico (andresruz75@gmail.com), y yo mismo me encargaré de conseguirles un ejemplar o los que deseen. Creo sinceramente que este pequeño libro puede resultar muy interesante para aquellas personas que tengan curiosidad por conocer más sobre nuestro pueblo, viéndolo desde diferentes perspectivas y temáticas. Deseo de veras que disfruten de su lectura tanto como yo lo hice escribiéndolo. Así sea.

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Árboles singulares de la campiña: El almendro de La Redonda (La Rambla).

Foto junto al almendro donde se puede comprobar su gran tamaño.

Este singular almendro se encuentra situado en el pago rústico de La Redonda, también conocido como Los Cinco Caminos, al sur del casco urbano de La Rambla y a apenas doscientos metros de éste, siendo visible desde la calle Redonda al pasar a la altura de la gasolinera Repsol que allí existe. Se ubica junto a un camino público que enlaza el casco urbano de La Rambla con el Camino de Término. Este llamativo árbol es de titularidad privada y se encuentra dentro de una de las parcelas que allí existen y que conforman el citado pago de La Redonda. Es sorprendente el tamaño de este almendro, concretamente su altura, desde luego es el más alto que yo conozco, ya que, por motivos obvios de aprovechamiento, estos árboles suelen tener una altura menor debido al tipo de poda que se les hace. Se trata de un almendro dulce común, cuyo nombre científico es Prunus dulcis, perteneciendo estos árboles a la familia de las rosáceas y siendo originarios de Asia Central. En España se cultiva el almendro al menos desde hace 2000 años, siendo muy posible que fuera introducido en la península ibérica por los fenicios.

Foto del almendro florecido a finales de enero de 2022.

Este almendro mide aproximadamente 12 metros de altura y su envergadura de tronco es de 2,50 m. Respecto a su estado de conservación, su aspecto es saludable, si bien, debido a su longevidad, el tronco está algo dañado en su base y su copa tiene menos vigor y tamaño, pero en conjunto su aspecto es hermoso y llamativo, mayormente por su imponente altura, poco común en un almendro, como ya se mencionó. En cuanto a su edad, después de hablar con su propietario, éste me dijo que el almendro es centenario sin duda, pero que no sabía precisar los años que tiene. Sus almendras tienen un sabor muy dulce, como yo mismo he comprobado. Sirva esta pequeña entrada del blog para dar a conocer este árbol singular, que se encuentra ubicado tan cerquita del casco urbano rambleño y que merece la pena ser visitado.

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Un regalo maravilloso; mi árbol genealógico por vía paterna hasta 1580.

Recientemente he recibido un regalo fantástico por parte de mi querido amigo Miguel López Romero, mi árbol genealógico (por vía paterna), remontándose el mismo hasta 1580 (15 generaciones desde mi doceavo abuelo Christóval Garzía Blanco hasta mi hijo Juan de la Cruz Ruz Sánchez). Miguel López Romero es experto en genealogía montalbeña y titular del interesante blog “Genealogía de Montalbán». Le estoy muy agradecido por este singular e interesante presente. Gracias a este árbol genealógico he descubierto que mis orígenes familiares por vía paterna están en Puente Genil (La Puente de Don Gonzalo), dándose la curiosidad que en principio el apellido de mi familia paterna era “GARZÍA” (García), posteriormente “GÓMEZ”, para a partir de 1729 utilizarse definitivamente el apellido “DE RUZ” (proveniente de mi octava abuela Anna de Ruz García, conocida como “la Laxa” o “la Lara”), que finalmente derivó en «RUZ» a partir de 1888, al suprimírsele la preposición “de” en los registros civiles y eclesiásticos, como se hizo con otros muchos apellidos. Hay que decir que estos cambios en los apellidos que se ponían a los hijos era algo muy habitual antiguamente, por lo que no debe extrañarnos lo más mínimo. Como curiosidad hay que aportar que, como ya demostró en su día Miguel López Romero, todos los Ruz montalbeños somos descendientes de mi octava abuela Anna de Ruz ya mencionada, por lo que este árbol genealógico es aplicable a todos ellos en parte. Muchas gracias Miguel.

ÁRBOL GENEALÓGICO POR VÍA PATERNA DE ANDRÉS RUZ PÉREZ

(1580-1975)

  • 1) Andrés RUZ PEREZ (Montalbán, 1975- ), casado con Matilde SÁNCHEZ RUZ.
  • 2) Juan de la Cruz RUZ CANTILLO (Montalbán, 1945- ), casado con Isabel PÉREZ CANTILLO.
  • 3) Andrés RUZ NIETO (Montalbán, 1918-1985), casado con Juana CANTILLO JIMÉNEZ.
  • 4) Juan de la Cruz RUZ LEBRÓN (Montalbán, 1888-1970), casado con Purificación NIETO GUTIÉRREZ.
  • 5) Andrés José DE RUZ SAETERO (Montalbán, 1864-1935), casado con María Dolores LEBRÓN ESTEPA.
  • 6) Manuel José DE RUZ XIMÉNEZ (Montalbán, 1830-1905), casado con María Dolores SAETERO SEVILLANO.
  • 7) Rafael Josef DE RUZ URBANO (Montalbán, 1810-1865), casado con María del Pilar XIMÉNEZ RUIZ.
  • 8) Pedro Manuel DE RUZ JURADO (Montalbán, 1772-¿1843?), casado con Ignés URBANO LÓPEZ DEL MORAL.
  • 9) Pedro DE RUZ BLANCO (Montalbán, 1729-1816), casado con Juana JURADO MÁRQUEZ.
  • 10) Acisclo Antonio GÓMEZ HOROZCO (Montalbán, 1694-¿1764?), casado con Anna DE RUZ GARCÍA (también conocida como “la Laxa” o “la Lara”.
  • 11) Antonio GÓMEZ MORENO (Montalbán, 1660-1729), casado con Juana HOROZCO GARCÍA.
  • 12) Christóval GÓMEZ DEL RÍO (Montalbán, 1634-¿?), casado con Isabel MORENO DE DOBLAS.
  • 13) Antón GÓMEZ DE GÁLVEZ (La Puente de Don Gonzalo, 1605-¿1657?), casado con Isabel DEL RÍO ALONSO.
  • 14) Christóval GARZÍA BLANCO (La Puente de Don Gonzalo, ¿1580?), casado con María DE GÁLVEZ.
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Expresiones, dichos y sentencias que mencionan localidades de nuestra comarca y zonas colindantes (II).

“Eres más feo que la entrada de Montalbán”.

Expresión que usan los montillanos mayormente. El origen de la misma está en que, hasta no hace mucho tiempo, la entrada a Montalbán por la carretera de Montilla estaba muy desangelada de arbolado y de construcciones que no fueran cocheras y naves de pequeño tamaño, muchas de ellas sin enlucir, lo que hacía que la entrada al pueblo por esa carretera no fuera estéticamente muy agradable a la vista. A día de hoy esa entrada a Montalbán ha cambiado mucho, tanto por nuevas construcciones como por haber sido mejorada con gran cantidad de arbolado, pero me consta que el dicho se sigue usando en Montilla.

“Fernán Núñez, donde las vacas berrean y los cochinos gruñen”.

Expresión, a modo de rima, que se usa para referirse a Fernán Núñez en tono jocoso o de broma.

“De Castro ero y bailar sepo”.

Expresión muy conocida que se usa para referirse a Castro del Rio (Córdoba), municipio perteneciente a la vecina Campiña Este-Guadajoz. Castro es un pueblo muy bonito y muy antiguo a orillas del Guadajoz, y por la razón que sea los montalbeños siempre nos hemos sentido muy a gusto allí, quizá pudiera atribuirse esto a que los castreños, al igual que los montalbeños, tienen un carácter parecido, muy abierto y acogedor con el visitante. También es destacable, que hasta hace pocas décadas muchos montalbeños sembraban melonares en Castro y algunas familias incluso terminaron quedándose a vivir en dicho pueblo, donde este que escribe tiene familia, concretamente por el apellido Ruz. En cuanto a la expresión “de Castro ero y bailar sepo”, normalmente se usa en un tono cariñoso y de broma, aunque también se usa algunas veces (las menos por supuesto) de forma peyorativa o hiriente. Para explicar su origen, creo apropiado exponer aquí parte de lo que literalmente aporta D. Alberto Gay Heredia en su blog “De castro ero y bailar no sepo”: “Para zanjar el asunto definitivamente (…//…) he optado por explicar sus diferentes acepciones según el contexto en que se utilicen:

– La original, la jocosa, alegre y festiva, que ya explico en una entrada anterior, la que utilizaba el joven gañán o jornalero en sus descansos festivos para sacar a bailar a las mozas, y que cuando éstas accedían respondían con la también jocosa frase “pues échate una bailotá”.

La satírico-burlesca, la hiriente, la utilizada por los vecinos de los pueblos de la comarca para referirse a los castreños, metiéndolos a todos en el mismo saco de garrulos, rústicos, mal hablados y poco instruidos (mala leche siempre ha existido)”.

“Santaella la bella, monte sin leña, río sin pescao, mujeres sin vergüenza y niños maleducaos”.

Dicho que he escuchado en muchas ocasiones para referirse de forma despectiva e hiriente a Santaella, aunque, todo hay que decirlo, normalmente se usa más en un tono jocoso que peyorativo. En cualquier caso, la expresión es de bastante mal gusto. Resulta curioso y destacable que esta expresión se usa también citando a otras localidades españolas, como por ejemplo Lorca (Murcia), Salobreña (Granada), Cartagena (Murcia), Almazora (Castellón) o San Pedro (Albacete), entre otras, pero con la salvedad de que cuando el municipio es de costa se cambia “río” por “mar”.  

“De Baena, ni la paja es buena”.

Expresión, a modo de rima, que es usada en muchos municipios campiñeses y de comarcas colindantes, si bien donde más se escucha es en la zona de la Campiña Este-Guadajoz, a la cual pertenece Baena. Este dicho se usa para referirse a Baena (Córdoba) de forma peyorativa, aunque hay que aportar que en la mayoría de las ocasiones es aplicada en un tono jocoso, de broma o incluso de forma cariñosa.

“En Baena, las papas frías queman”.

Expresión, a modo de rima, que se usa normalmente en tono jocoso y bromista para referirse a Baena (Córdoba).

“Cordobés y hombre de bien, no puede ser”

Expresión muy conocida que se refiere de forma hiriente a los cordobeses (especialmente a los de la capital) para hacer ver que no son gente de bien. En la actualidad, casi siempre, se usa de forma no peyorativa y más entre bromas e ironía. Resulta curioso la existencia de una teoría (no probada) que intenta explicar el origen de este dicho en la negativa del pueblo cordobés, durante la Edad Media, a someterse al derecho de pernada que tenían los nobles o señores sobre los plebeyos, y que por ello se consideraba que los cordobeses no tenían sangre noble, por no haber bastardos fruto del citado derecho de pernada, siendo por tanto imposible ser “gente de bien”. En cualquier caso, y desde mi punto de vista, esta teoría tiene pocos visos de realidad y parece ser más fruto de la imaginación a la hora de afrontar un dicho hiriente que engloba de manera injusta a toda una población o incluso a toda una provincia.

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Expresiones, dichos y sentencias que mencionan localidades de nuestra comarca y zonas colindantes (I).

“Como los tontos de Montalbán, que hasta que no se mojan no se van”.

Esta expresión se dice en pueblos colindantes para reírse irónicamente de los montalbeños, pero también es usada por éstos en una actitud de sana autocrítica en general o para criticar el excesivo celo de algunos manijeros del campo. El origen está en las faenas y trabajos agrícolas, y más concretamente en los días lluviosos, ya que se tilda de tonto a aquel que está trabajando y viendo que se va a mojar porque se acerca la lluvia o directamente ya empiezan a caer gotas, sigue trabajando con la esperanza de que sólo sea una pequeña llovizna pasajera (a pesar de que todo apunta a lo contrario), y de esta forma se pone chorreando y finalmente tiene que marcharse para el pueblo de igual modo. El hecho o costumbre citada no sólo ocurría y ocurre entre los trabajadores del campo montalbeños, pero se ve que éstos, y especialmente los manijeros (cuando el trabajo era en cuadrilla) apuraban al máximo las posibilidades de seguir trabajando a costa de pillar una buena mojada.

“Tienes más cara que el santo de La Rambla”.

Expresión que se usa para decir que alguien tiene mucha cara (caradura), que es muy descarado, sinvergüenza o similar. Dependiendo del contexto se puede decir en un tono más o menos peyorativo. Según parece, el origen de esta expresión podría estar en una imagen religiosa que se veneraba en la localidad vecina, ya que, por lo visto, el imaginero artífice de la obra no habría estado muy acertado con las dimensiones que debía tener la cabeza con respecto al cuerpo, por ello a todo el que la observaba le parecía que tenía la cara muy grande.

“Santaella la bella, a campiña, capilla y campana, nadie le gana”.

Dicho popular, a modo de halago, que se usa habitualmente en la campiña cordobesa para referirse a Santaella, expresando lo bonito que es el pueblo, la feraz y gran campiña que posee, lo hermosa que es su parroquia (la “catedral de la campiña”) y lo grande y sonora que es la campana de la misma.

“Montemayor alegre, dijo el Obispo, pueblo más bruto nunca lo he visto”.

Frase o dicho popular que se usa habitualmente para expresar que en Montemayor hay gente muy bruta y tosca. Suele usarse en un tono irónico y en un sentido no demasiado peyorativo. Según parece, fue un obispo el que la dijo, aunque se desconoce en qué época y de qué obispo se trata. Hay que añadir también, que este dicho es usado muy habitualmente por los mismos montemayorenses a modo de autocrítica sana, aunque un tanto sarcástica.

“La Carlota, un zapato y una bota”.

Forma simpática y con rima para referirse al municipio de La Carlota (Córdoba). Según se dice, el origen de esta expresión estaría en la época de la fundación de dicho pueblo. Como todos sabemos, La Carlota es uno de los municipios que fueron fundados y poblados con extranjeros venidos de Centroeuropa a mediados del siglo XVIII, reinando Carlos III. La mayoría de ellos eran alemanes y franceses, muchos de los cuales llegaron hasta Andalucía después de un larguísimo y agotador viaje a pie que duró varios meses. Se ve que, al llegar a su destino final, en tierras cordobesas, muchos de ellos traerían los zapatos destrozados o incluso venían sin zapatos o con un harapo en un pie y en el otro un zapato o una bota o algo parecido, lo que sorprendió a los paisanos allá por donde iban pasando. No es de extrañar que alguien dijera algo como: “ahí van los de La Carlota, con un zapato y una bota”, llegando el dicho hasta nuestros días, pero más abreviado.

“Aguilar, frescas riberas, donde los piojos corren por las carreteras”.

Este dicho se usa en Montalbán, desde hace muchos años, para expresar que en Aguilar de la Frontera había muchos piojos. El hecho de relacionar a Aguilar con la abundancia de piojos, al parecer, viene de los duros tiempos de la posguerra, y no porque en ese vecino pueblo hubiera una cantidad muy superior de dichos parásitos del hombre comparándolo con otras localidades, sino porque allí tenían la costumbre de despiojarse en la calle y no en el interior de las casas, por lo que los forasteros que presenciaban tal tarea higiénica se sorprendían y daban pie a críticas más o menos peyorativas o irónicas sobre este hecho. Hay que decir que aguilareños y montalbeños han tenido siempre muy buena relación entre ellos.

“Pides más que los pobres de Aguilar”.

Dicho de alguien para hacer ver que pide algo con mucha insistencia, bien sea dinero o cualquier otra cosa, resultando cansino para su interlocutor. El origen de la expresión parece estar en los mendigos de la vecina localidad de Aguilar de la Frontera, los cuales, en tiempos pretéritos de mucha necesidad, serían muy insistentes a la hora de pedir alguna limosna a los transeúntes. Esta frase se dice en Montalbán y La Rambla, que yo sepa.

“Hiedes más que la entrada de Aguilar”.

Dicho de alguien o de algo para expresar que huele muy mal. En esta expresión se usa la comparación con una de las entradas al cercano municipio de Aguilar de la Frontera, en la cual había habitualmente muy mal olor a causa de las aguas fecales y alpechines que bajaban por el río Cabra antes de que existieran las actuales depuradoras.

“De Montilla, ni el aire es bueno”.

Expresión usada habitualmente en Montalbán y en La Rambla y que se refiere a Montilla de forma peyorativa. Cuando dice “el aire” se refiere al “montillano”, que es un viento del Este muy frío y molesto que se lleva los nublados y por tanto aleja las lluvias. Ni que decir tiene que las relaciones entre montalbeños, rambleños y montillanos son totalmente cordiales, lo único que ocurre es que estos refranes o dichos son muy antiguos y seguramente tienen su origen en rencillas entre vecinos de ambas localidades de hace siglos.

“De Montilla, ni viento ni casamiento”.

Expresión o dicho en la misma línea del anterior y que además del “viento” montillano incluye el “casamiento”, es decir, que no te cases con alguien de Montilla.

“Charlas más que un montillano”.

Desconozco el origen de la expresión, porque realmente en todos sitios hay gente que habla mucho, pero quizá pueda estar en los habituales tratos que antiguamente hacían los montalbeños con los montillanos y mediante los cuales solían venderles paja para las bestias. Que yo sepa, esta expresión se usa tanto en Montalbán, como en Montemayor.

“Eres más valiente que una montillana”.

Expresión para referir que alguien es muy valiente y dispuesto. Es usada en Montalbán. El origen está en que las mujeres de Montilla siempre han tenido fama en Montalbán de ser muy fuertes de carácter y mandar mucho en sus casas.

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«TOPONIMIA MUNICIPAL CORDOBESA. Origen y significado de los nombres de los municipios cordobeses (Córdoba, España)», mi segundo libro.

Me gustaría compartir en mi pequeño rincón del ciberespacio que hace pocas semanas se ha publicado mi segundo libro, titulado «TOPONIMIA MUNICIPAL CORDOBESA. Origen y significado de los nombres de los municipios cordobeses (Córdoba, España)». En este humilde librito hago un repaso sobre la toponimia de los municipios cordobeses, dando unas breves pinceladas sobre el origen y significado de sus nombres. Considero que el variado origen toponímico de los municipios de Córdoba es muy interesante y digno de ser conocido, especialmente por aquellas personas naturales o residentes en nuestra provincia. El libro está a la venta en Amazon y en la Librería Guadalquivir, pero si alguien quiere adquirirlo directamente a través mía sólo tiene que ponerse en contacto conmigo por aquí o escribiéndome a mi correo electrónico: andresruz75@gmail.com. Un afectuoso saludo de Talbanés.

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Los hornos de carbón de olivo de mi abuelo Miguel.

Francisco Miguel Pérez Barrachina (1912-1991), mi abuelo materno, nació en Bacares (Almería), municipio de la Sierra de los Filabres, en la comarca del Valle del Almanzora. El pueblo está situado a 1.206 metros de altitud sobre el nivel del mar y al pie de la Tetica de Bacares, pico de 2.088 metros de altitud. En su juventud fue minero, al igual que varios de sus hermanos, y trabajó en las minas de hierro que había en su pueblo, que en aquellas primeras décadas del siglo XX estaban a pleno rendimiento, estando activas hasta la década de los 60. Allá en su tierra natal, además de minero, mi abuelo sabía trabajar el esparto, y también trabajaba en el campo, siendo un excelente segador. Cuando llegaba el tiempo de la siega se desplazaban desde Bacares para trabajar en la Vega de Granada y también aquí en la Campiña Cordobesa, y ese es el motivo por el que mi abuelo conocía esta comarca en el centro de Andalucía. Cuando acabó la guerra se vino a vivir a Aguilar de la Frontera, donde residió en la calle Candelaria, y tras conocer a mi abuela Andrea y casarse, se vino a vivir a Montalbán, donde residió hasta el día de su muerte. Aquí en la campiña, mi abuelo aprendió el oficio de carbonero, siendo enseñado en esta labor por un carbonero de Casariche (Sevilla). Los hornos se hacían con la leña resultante de podar los olivos tras la cosecha de aceituna o de los olivos que eran arrancados por el motivo que fuera, produciendo un carbón de gran calidad, que era muy apreciado en las casas para calentarse en el brasero y para cocinar mayormente. El carbón era vendido en su casa de la calle Empedrada, haciendo las labores de venta mi abuela Andrea, que era conocida en el pueblo como «la carbonera» o «la Andreíta del carbón». Durante mi niñez, y aunque la venta de carbón había bajado ya ostensiblemente, recuerdo muy bien los sacos de carbón almacenados en la parte de adentro de la casa, al final, donde estaba la cuadra y el corralito, y como llegaba la gente a comprar el carbón, y a mi abuela despachando siempre jovial. Mi abuelo, a su vez, enseñó a hacer hornos de carbón a sus dos hijos varones, mis tíos Andrés y Agustín. Con la llegada de las estufas y braseros eléctricos y de gas butano se fue usando menos el carbón, por lo que en pocas décadas los hornos de carbón de olivo dejaron de hacerse, pasando prácticamente a ser el recuerdo de un oficio milenario que se perderá, como tantos otros. Por suerte, mi tío Agustín Pérez Cantillo se da el gusto de vez en cuando de hacer algún horno, por lo que podemos disfrutar de un magnífico carbón de olivo para el brasero o para la barbacoa. A continuación, os dejo un pequeño reportaje fotográfico del último horno que hizo mi tío entre febrero y marzo de este mismo año 2021. Las fotos están ordenadas cronológicamente, para que se pueda ver bien el proceso. Espero que os gusten.

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Árboles singulares de Montalbán: la encina de Capullo.

El caserío de Capullo (en ruinas) con la encina al lado.

Este precioso ejemplar de encina (Quercus ilex), se halla en el pago montalbeño de Capullo, a escasos metros del cortijo homónimo, el cual se encuentra en la actualidad en estado ruinoso. El pago de Capullo está situado en el sur de nuestro término municipal, a unos 6 kilómetros del casco urbano de Montalbán. Posiblemente estamos ante la encina de más envergadura y longevidad que existe actualmente en Montalbán.

La encina a primeros de marzo de 2021

Esta encina destaca mucho en el paisaje, no sólo por su considerable tamaño, sino también por encontrarse en mitad de una haza de tierra calma, lo que la hace más visible todavía. Es muy llamativo que esta encina haya “sobrevivido” en la privilegiada situación descrita, ya que en nuestro término municipal la gran mayoría de encinas de gran porte que no estaban en linderos o bordes de caminos fueron arrancadas en su día de forma inmisericorde por labradores que sólo las veían como un estorbo para sus labores agrícolas o como competidoras de los diversos cultivos que allí eran plantados, mostrando así un nulo sentido de amor por la naturaleza y por nuestros grandes árboles autóctonos. Posiblemente la razón para que se diera este singular hecho con la encina de Capullo es que los propietarios de estas tierras vieron con buenos ojos tener una encina grande cerca del caserío, para beneficiarse de su sombra y de sus bellotas para el ganado. Dicho comportamiento considerado hacia este árbol nos da la posibilidad de disfrutar del mismo a día de hoy. Es una pena que este tipo de labrador, respetuoso con las grandes encinas que en su día poblaron toda esta campiña, no hubiera sido más habitual hace unas pocas décadas, porque de haber sido así todavía quedarían muchas encinas de gran tamaño en el término municipal montalbeño, el cual seguiría siendo una campiña cultivada, pero conservando muchos de estos árboles en un paisaje de grandes encinas dispersas, tal y como se ve en algunos enclaves de esta misma campiña cordobesa y en infinidad de paisajes a lo largo de España. La parte sur del término municipal de Montalbán, que es donde se encuentra el pago de Capullo, fue la última zona de nuestro término en desmontarse de su vegetación natural y ancestral, de hecho, sabemos por un mapa de finales del siglo XIX que en los cercanos pagos de Los Cobos y Las Morras todavía se conservaban buenas manchas de monte bajo y monte alto en dicha época.

La encina el 20 de marzo de 2021, florecida.

El tamaño de esta encina, sin ser exagerado, destaca por su enorme tronco de 3,10 metros de circunferencia, y teniendo unos 13 metros de altura y de anchura de copa. Sus ramas bajeras prácticamente llegan al suelo, lo que hace que cuando uno se llega hasta el tronco queda envuelto en una majestuosidad arbórea que causa asombro a cualquier amante de los árboles y de la naturaleza en general. Cuando estuve al pie de esta imponente encina, junto a su tronco, y miré hacia arriba, a sus enormes ramas y su redonda copa acariciada por el viento, tuve la sensación de estar mirando al pasado, a aquellos tiempos remotos, envueltos en la bruma, en que todos estos cerritos eran un inmenso bosque mediterráneo, una selva llena de vida vegetal y animal donde el hombre cazaba, pescaba, recolectaba y percibía a estos maravillosos árboles como seres sagrados, como santuarios vivos donde hacer sus plegarias y rezar a sus deidades. Sirva esta entrada de pequeño homenaje a este singular árbol, la encina de Capullo.

Foto junto al tronco de la encina de Capullo.
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Breves apuntes sobre la antigua cacería nocturna del estornino negro en la laguna Zóñar (Aguilar de la Frontera).

“Más duro que un estornino”. Esta frase o dicho es usado habitualmente en nuestro pueblo para expresar que alguien es muy fuerte y duro físicamente hablando, por lo que tiene una gran resistencia y una capacidad de sufrimiento fuera de lo común, comparándolo con los estorninos negros y con el hecho de que cuando los mismos caen en las “costillas” (pequeños cepos para atrapar pájaros) resisten vivos durante horas e incluso se dan casos de marcharse el estornino con la costilla enganchada en el cuerpo, cosa que no suele ocurrir con otros tipos de pájaros que son atrapados por las mencionadas trampas, los cuales suelen morir en el acto o instantes después. Sin embargo, erróneamente, mucha gente piensa que esta expresión tiene su origen en que la carne del estornino negro es muy dura para ser consumida, sin embargo y como veremos, esto no es así. Muy cerca de nuestro pueblo tenemos una buena e interesante prueba que lo desmiente, ya que desde tiempo inmemorial y hasta mediados de los años setenta del siglo XX, en Aguilar de la Frontera se llevaba a cabo la tradicional caza nocturna del estornino negro, realizándose la misma en los grandes y espesos cañaverales de la laguna Zóñar (único lago natural de Andalucía).

Era ésta la más importante cacería de estorninos que se llevaba a cabo en España, realizándose la misma entre los meses de noviembre y febrero mayormente. A este pájaro se le llamaba popularmente “el vampiro de los olivares”, ya que en los citados meses invernales se alimentaba casi en exclusiva de aceitunas, por lo que se le consideraba un ave perjudicial para la agricultura. Redundando en lo anterior y en el gusto de estos pájaros por las aceitunas, también es conocido el refrán “mientras tienen fruto los olivos, son sus amigos los estorninos”. Para ejecutar esta original cacería nocturna se usaban grandes redes cuadradas de 50×50 metros, la cuales se tendían por encima de los cañaverales sostenidas con postes de siete metros de alto. Posteriormente los sufridos cazadores, metidos en el agua hasta la cintura (recordemos que era invierno), iban dando pequeños golpes con palos y cañas en el cañaveral, para que las aves se asustaran y se fueran juntando bajo el centro de la red, momento en el que con una rápida y hábil maniobra era cerrada, quedando los pájaros atrapados en ella. Al amanecer, los estorninos que no habían caído durante la noche en las redes eran jaleados con latas y cencerros para que asustados volaran hacia otra red auxiliar de 17 metros de largo y que estaba adosada la principal, quedando atrapados en la misma muchos de ellos.

Las cantidades de estorninos que se cazaban en la laguna Zóñar eran enormes, llegando incluso a las 1200 docenas de estorninos en una sola noche. La carne de estornino negro de la laguna Zóñar se cotizaba a muy buen precio, y por ello era una considerable fuente de ingresos para muchas personas en Aguilar, manteniendo el pueblo un dinámico y beneficioso mercado local de aves. Los estorninos que se cazaban en Aguilar eran muy apreciados en los pueblos de esta comarca e incluso eran consumidos también en Córdoba, Madrid, Sevilla Málaga y Huelva. Como ya se dijo, esta cacería dejó de realizarse, al ser prohibida por las autoridades, a mediados de los años setenta del pasado siglo XX, en concreto en 1974. En la actualidad los estorninos negros son unas aves que están protegidas por la ley, aunque siguen siendo abundantes en la laguna Zóñar y en nuestra campiña en general.

Fuente consultada: “Historia de la cacería del estornino en la laguna Zóñar”, de Andrés Rodríguez Palma y Carmelo Jiménez Soto.

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Sobre la «Encina del Águila» (La Rambla).

Recreación aproximada de la Encina del Águila

La lectura de la tesis doctoral de Javier López Ríder (profesor de historia antigua y medieval en la Universidad de Córdoba); “Santaella y el suroeste de la Campiña Cordobesa en la baja Edad Media” me está aportando mucha e interesante información histórica sobre Montalbán y nuestra comarca más cercana en aquella época (siglos XIII al XV). En dicha tesis, que a día de hoy puede consultarse y disfrutarse en internet en el siguiente enlace: https://medievalistas.es/13-paisajes-medievales-en-la-campina-sur-de-cordoba-siglos-xiii-xv/, se menciona una encina situada entre La Rambla y Montilla y a la que los vecinos de aquella época llamaban popularmente la Encina del Águila, bello y sonoro nombre que por desgracia no ha llegado hasta nuestros días, salvo en legajos antiguos, recuperados en este caso por los voluntariosos estudios de nuestro admirado Javier López Ríder. Pues bien, en las páginas 140-141 de la dicha tesis doctoral, se puede leer lo que sigue: “Del mismo modo, se cita constantemente la denominada encina del Águila, que al parecer tenía junto a ella un Águila y una cruz. Alfonso López Nieto, vecino de La Rambla, dice que conoce desde 1433 la ençina el Águila, que estaba en el camino de La Rambla a Montilla, que tenía una cruz. Por su parte, Pedro Ruiz de Juan Esteban, vecino de La Rambla, explica que sabe que desde 1451 la citada encina es mojón entre Montilla y La Rambla, y que allí vio una cruz fecha al pie de la ençina (…) y que dicha información también la oyó de un tal Gonzalo Ruiz, vecino de Montilla. Pero más detalladas son las noticias que aportan Alfonso Sánchez y Miguel Ruiz de Valenzuela, vecinos de La Rambla, pues el primero especifica que en 1463 vio la encina el Águila que tenía una águila de piedra e al pie una cruz y aquel era visto por mojón, mientras que el segundo puntualiza para 1444 que en un monte alto hallaron un mojón debajo de tierra que era una piedra grande y tenía una estaca de hierro hincada en ella y de allí fueron a la encina el Águila, la cual tenía una cruz hecha y hasta llegar al Rincón. En los años noventa del siglo XV seguía existiendo esta encina, sin embargo, ahora se indica que solía tener tres cruçes y va a dar al Arenosa (…)”. Después de leer estas líneas me sentí intrigado y con mucha curiosidad por averiguar el lugar donde se ubicaba esta encina, que muy posiblemente sería un ejemplar de gran porte, ya que como hemos podido leer servía de mojón para delimitar los términos de La Rambla y del Señorío de Aguilar. De la lectura del párrafo aportado comprobamos que esta encina se encontraba junto al camino de La Rambla a Montilla y cercana al pago de La Arenosa o Las Arenosas, por lo cual, casi con toda seguridad esta encina se hallaba en la zona conocida actualmente como El Portichuelo, ya que por ese lugar discurría el camino de La Rambla a Montilla, sirviendo el mismo camino de separación de los términos, además de estar muy cercano al pago de Las Arenosas. Como hemos leído, al pie de esta encina existían una o varias cruces y un águila de piedra, que muy posiblemente sería un escudo de la Casa de Aguilar, la cual usó constantemente la figura del águila como símbolo principal de su señorío, sirviendo además en este caso para dejar claro a todo el que por allí pasara que los dominios del Estado de Aguilar (que así se llamaba también) llegaban hasta ese lugar en aquella zona. En la actualidad, y por desgracia, la Encina del Águila ya no existe, sirva esta pequeña entrada del blog para dejar más constancia de ella en internet y para conocimiento de los posibles lectores de este pequeño rincón del ciberespacio, en especial los rambleños, ya que de la lectura del párrafo extraído se intuye y entiende que debió de ser un árbol muy especial para sus antepasados.

En azul la zona aproximada donde debió estar la Encina del Águila. En naranja el tramo del camino de La Rambla a Montilla más cercano al pago de Las Arenosas (sirviendo el mismo de linde entre los términos de La Rambla y Montilla).
La misma foto de antes pero en vista satélite.
Escudo de la Casa de Aguilar-Priego en Montilla (actual Casa de Medinaceli).
Escudo de la Casa de Aguilar-Priego
Escudo actual de Aguilar de la Frontera
Escudo de la Casa de Aguilar en una fachada de una casa particular, representando a un águila.
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Árboles singulares de Montalbán: el «nogal pecano» de Tentecarreta.

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También conocido como “nogal americano”, este gran árbol se encuentra situado en el pago rústico de Tentecarreta, al este de Montalbán y a un kilómetro y medio aproximadamente del casco urbano de nuestro pueblo. El pago de Tentecarreta es uno de los más conocidos de Montalbán, por su catacumba y sus restos arqueológicos, por sus fértiles tierras, por sus sabrosas naranjas, por su abundante agua de excelente calidad, así como por su paisaje quebrado y de gran belleza, y a todo lo dicho habría que sumar que posee un ejemplar de nogal pecano de grandes proporciones al que merece la pena dedicar una entrada del blog. 

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Se trata de un Carya Illinoinensis, también conocido como Nogal Pecano, y es originario del sudeste de Estados Unidos. Estos árboles producen unas nueces que son muy apreciadas, por lo que se cultiva en muchos países a lo largo del mundo. El árbol que nos ocupa tendrá entre 60 y 70 años aproximadamente y ha crecido exponencialmente gracias a que está situado al pie de un buen venero de agua (justo al lado de la catacumba), siendo sus medidas aproximadas en la actualidad de 18 metros de altura, 2 metros de circunferencia de tronco a ras de suelo y una anchura de copa que supera los 15 metros. Su porte es realmente impresionante, pero lo sorprendente es que estos árboles pueden llegan a medir el doble de lo que mide éste, ya que pueden superar los 40 metros de altura. Hay que aportar también que este árbol se encuentra actualmente en perfecto estado de conservación y con un aspecto muy saludable, gozando de un verdor muy llamativo y no teniendo síntomas de ningún tipo de enfermedad.

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Para terminar hay que añadir que su fruto es la “nuez pecana”, la cua es de un color más oscuro y más fina y alargada que la del nogal común, siendo muy sabrosas sus nueces, como yo mismo he podido comprobar y degustar. Espero que esta pequeña entrada del blog sirva para descubrir este singular árbol a muchos montalbeños que estoy seguro desconocen su existencia.

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Breves apuntes sobre las fuentes y manantiales más destacables de Montalbán.

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Bocamina de la Alameda

En el término municipal de Montalbán han existido desde tiempo inmemorial manantiales y fuentes que han servido de suministro de agua para las personas, la ganadería, la agricultura y otros quehaceres diarios. En esta entrada del blog voy a dar unas pequeñas pinceladas acerca de aquellas que considero más importantes. Para ello, aportaré información sobre su historia, su toponimia y algunas curiosidades más. Espero que al lector le guste esta entrada y la disfrute lo mismo que yo lo he hecho mientras investigaba y escribía.

 

 

Albercas de Tentecarreta:

El pago de Tentecarreta, situado a 1,5 km. aproximadamente al este del pueblo, es uno de los más conocidos de Montalbán sin lugar a dudas, por su catacumba y restos arqueológicos, por sus fértiles tierras, por sus sabrosas naranjas, por su abundante agua de excelente calidad, así como por su paisaje quebrado y de gran belleza. Al visitar el pago de Tentecarreta con la intención de recabar información para esta entrada del blog tuve la gran suerte de encontrarme con uno de los propietarios de tierras en aquel lugar, Gabriel González Muñoz, que hizo de improvisado cicerone y al que agradezco su amabilidad. Su familia tiene el privilegio de ser dueña de un pilón y tres albercas que allí hay, a cada cual mas antigua e interesante, y que paso a detallar someramente:

ca6dffec-6956-4afa-921d-802d5d8db4ffPilón: Se trata de un pilón de 1,90 m. x 2,57 m. Este pilón es el que se encuentra a más altura y en el primero que se almacena un agua cristalina. Junto al caño hay un vaso para beber y probé por mí mismo el exquisito sabor de estas aguas, debido a su paso y filtración por estos cerros arenosos del pago de Tentecarreta.

 

 

b2cacfef-2078-4690-83d2-37422f2d24e4Alberca-Lavadero: Se trata de una gran alberca-lavadero que está justo por debajo del pilón que se dijo antes. Es cuadrada y tiene aspecto de ser muy antigua. Sus medidas son de 4 m. x 4 m. aproximadamente. A esta alberca venían las mujeres de Montalbán a lavar la ropa, después la tendían al sol en unos tendederos cercanos, y una vez seca era recogida y llevada de nuevo al pueblo.

 

8351ba72-b6ac-4f27-9584-fa68d7ceb628Alberca de los Muertos: Se trata de otra hermosa alberca-lavadero de forma rectangular, siendo sus medidas de 6,30 m. x 4,80 m. Está situada por debajo de la anterior. Sin embargo esta alberca tiene una historia muy especial que le da el nombre por el que es conocida. Y es que cuando alguien fallecía y se podían aprovechar sus ropas, se lavaban aparte en esta alberca para no mezclarlas con la ropa de los vivos, que se lavaba en la alberca-lavadero anterior, situada a más altura. Esta costumbre, que puede parecernos supersticiosa, era algo muy común antiguamente, y en cierto modo es comprensible, por el miedo ancestral a las enfermedades que ha acompañado al hombre desde tiempo inmemorial.

26cfb208-c970-4631-a6f6-99e9dd5ed1f1Alberca de bañarse: Preciosa alberca octogonal de un diámetro aproximado de 5,30 m. y cuyos ocho lados miden 2,30 m. cada uno. Los montalbeños usaban esta alberca para bañarse y aprender a nadar cuando en nuestro pueblo aún no había Piscina Municipal. Con respecto a este hecho hay una anécdota muy simpática, ya que por lo visto era una mujer mayor la encargada del cobro a los bañistas, los cuales debían pagar medio real o un real respectivamente dependiendo de si tenían la “pilila” blanca o negra, es decir, dependiendo si eran niños o ya hombrecitos, y como algunos picaruelos querían pasar por niños para pagar menos, esta mujer y sin cortarse lo más mínimo les decía: “venga, bájate el bañador que compruebe yo si tienes que pagar por pilila blanca o negra”.

Con respecto a la toponimia del pago de Tentecarreta, hay que decir que estamos ante un nombre muy bonito, original y además único en España. El topónimo se divide en dos partes claramente diferenciadas; “tente” y “carreta”. “Tente” hay que entenderlo como una contracción de “sostente” o de “detente”, de “sostener” o “detener”, y “carreta” pues todos sabemos lo que es; un carro tirado por bestias. Creo que la explicación al por qué se le dio ese nombre es porque por allí discurre el antiguo camino de Montalbán a Montilla y el terreno es muy quebrado, por lo cual las carretas pasarían por este lugar con no pocas dificultades.

 

Pilar de la Huerta de Dios o Fuente del Pilar:

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Fuente y pilar muy antiguos que están situados en el pago de la Huerta de Dios, también denominada popularmente como la Huerta del Pilar, cerca del Instituto de Enseñanza Secundaria “Maestro Eloy Vaquero” y de la zona polideportiva de Montalbán. En fechas recientes ha sido remozado de forma muy positiva y se ha recuperado su aspecto primigenio. Presenta un gran pilar cuyas medidas son 20 m. x 2,50 m. aproximadamente, al que vierten dos caños situados de manera asimétrica en el frontal. En este paraje, que cuenta con buenas sombras y con agua, los montalbeños celebramos cada 15 de mayo la Romería de San Isidro Labrador. Su topónimo es evidente, al ser un pilar sito en el pago mencionado de la Huerta de Dios. En cuanto a éste último topónimo (Huerta de Dios), está claro que el origen principal es que en aquella zona de nuestro término existían huertas, pero se desconoce de dónde puede provenir esa terminación “de Dios”, aunque sí que sabemos que en la Fuente de la Piscina (de la que hablaremos seguidamente) existió hasta no hace muchos años un escudo de piedra caliza justo encima del caño de la primera alberca, y en él estaban grabados un cáliz del que salía una oblea (hostia), símbolos del Santísimo. Desgraciadamente este escudo no se ha conservado. Desconozco si el mismo tendrá algo que ver para que en su día se llamase a aquel lugar la Huerta de Dios.

 

Pilar y alberca-lavadero de la Huerta de Dios o Fuente de la Piscina:

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Situado en el mismo pago que se citó anteriormente, muy cerca del Instituto de Secundaria “Maestro Eloy Vaquero” y de la zona polideportiva de Montalbán. También es conocida popularmente como la Fuente de la Piscina, debido a que se halla dentro del recinto de la Piscina Municipal, la cual se encuentra a escasos 50 metros y siendo además este manantial el que la surte de agua. Esta fuente y su alberca eran usadas antiguamente como lavadero público. En la actualidad se encuentra en muy buen estado de conservación, al haber sido remozado completamente no hace muchos años. En cuanto a su topónimo, al igual que el anterior está relacionado con el pago de la Huerta de Dios, del que ya se mencionó que se refiere a las huertas que aquí había, y la coletilla “de Dios” posiblemente tenga su origen en un escudo de piedra caliza que había colocado en esta fuente que nos ocupa y que representaba los símbolos del Santísimo; un cáliz y una oblea.

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Presenta un solo caño que vierte a una pila rectangular que vierte su agua por un regajo a otra pila rectangular mayor, el agua de esta alimenta una especie de estanque en los que hay numerosos peces. La fuente se compone de un frontón de ladrillo situado en su extremo oriental que consta con una pilastrilla, en forma de caseta, para la salida del agua y dos frontones triangulares superpuestos. El caño que sale de la pilastra de ladrillo, por su cara oeste, vierte en un pilar de planta cuadrangular de 2.20 x 1.90 m. y 80 cm. de altura, en cuyos lados mayores (norte y sur) el pretil aparece inclinado formando lavadero. Por el muro oeste, y a través de un caño abierto en su parte superior, el agua pasa a un segundo pilar de planta rectangular, de 6 x 2.60 m. e igual altura que el anterior, que igualmente tiene el pretil de sus lados mayores en talud formando lavadero. Desagua por su extremo oeste, por un caño situado en la parte inferior del pretil, vertiendo en un estanque octogonal de carácter decorativo. Unos 40 m. al este aparece una arqueta que forma parte de la conducción que aporta el agua a la fuente y que debe bajar desde la colina situada a oriente del conjunto. La información de este último párrafo ha sido extraída de la página web conocetusfuentes.com.

 

Pilar del Cambrón:

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Pilar muy antiguo situado al sur del pueblo y junto a la antigua Vereda de Málaga, una importante vía de comunicación que pasaba por Montalbán y unía las capitales de Córdoba y Málaga. También está muy cerca de la carretera A-3133, que une Montalbán con Puente Genil. En la actualidad presenta un buen estado de conservación, habiendo sido remozada y adecentada también la zona donde se halla el pilar en cuanto a su firme y a dotarlo de arbolado de sombra. Este pilar da nombre al pago rústico homónimo y al tramo de la citada Vereda de Málaga que por allí discurre, siendo nombrada en esa zona como Vereda del Cambrón. En cuanto a su toponimia, el cambrón es un arbusto de la familia de las Ramnáceas, de hasta 4 metros de altura, con ramas divergentes, torcidas, enmarañadas y espinosas, hojas pequeñas y glaucas, flores solitarias blanquecinas y bayas casi redondas que pueden ser usadas como laxante o purgante. Es posible que antaño hubiera un cambrón en las inmediaciones o junto a dicho pilar, aunque tampoco es descartable que el topónimo pueda estar relacionado con el apellido Cambrón. De pequeños, recuerdo que por una mezcla de ignorancia y picardía le llamábamos “Pilar Cabrón”. Para terminar me gustaría añadir un dato curioso que me contaron hace tiempo y que me sorprendió y me resultó muy interesante, y es la relación que tiene el Pilar del Cambrón con los fenómenos paranormales o como mínimo de naturaleza extraña. Al parecer, y según decían los aguadores, cuando se venía la noche y empezaba a oscurecer se oían ruidos extraños o voces que los desconcertaban y azoraban. Puede que simplemente fueran el viento y los desniveles del terreno los que producían esos efectos sonoros de forma natural, pero la cuestión es que a la gente no le gustaba que le cogiera la noche en el campo en aquella zona debido a las historias que contaban los citados aguadores.

Se compone de una alcuba de 2 metros de altura emplazada al norte del conjunto. Cerca del ángulo noroeste, de la pared sur de la alcuba sale una pilastra de planta rectangular de cemento que protege el caño que conduce el agua hasta el pilar. En esa misma pared se conserva la inscripción, pintada en negro sobre la cal, «Pilar del Cambrón. El agua para el ganao y los árboles para dar sombra». El pilar es, sin duda, la parte más importante del conjunto pues se trata de una construcción de sillería, con llagueado de las juntas, de planta rectangular y dimensiones de 9.30 m. x 2.80 m. Está rematado en sus ángulos por bloques de piedra labrada en forma semicircular que actúa de adorno y contrafuerte. Desagua por el lado este, donde cuenta tanto con un orificio circular en la parte baja del muro como un rebaje en el pretil. La información de este último párrafo ha sido extraída de la página web conocetusfuentes.com.

 

Pilar del Prado:

El Prado

Fuente y pilar muy antiguos que existen en el cortijo y pago del Prado, al sureste de Montalbán y cerca de la carretera CO-5211, que une Montalbán con Aguilar de la Frontera. Este pilar ha debido servir tradicionalmente para el abastecimiento de la población y de las caballerías, en relación con el camino donde está ubicado. En cuanto a su toponimia, un prado es un terreno en el que se deja crecer o se siembra la hierba y el forraje como pasto para el ganado. Este pago con toda seguridad recibió este nombre debido que desde tiempo inmemorial tuvo una gran actividad ganadera además de agrícola. En él se criaban grandes vacas “de carne”, era una imagen muy típica de aquel pago el ver las vacas pastando. En la actualidad ya no hay ganado en “El Prao”, que es como lo llamamos los montalbeños. Por varios documentos antiguos sabemos que antiguamente este pago se llamaba Prado de Hazamaymón, además para reafirmar lo muy antiguo que es el topónimo, hay un documento de la Casa de Aguilar de principios del siglo XVI en el que se describen las posesiones territoriales de Montalbán, y se puede leer lo siguiente: Datos de propiedades territoriales de Montalbán (Casa Aguilar-Priego): Haza de Córdoba, Haza de Fuente el Abad, Haza de Maymón, Haza del Pozuelo de Fernán Alonso y Haza de Matacheles. Por tanto podríamos concluir que antiguamente este pago se llamaba Prado Haza de Maymón, y que con el pasar de los años se quedó simplificado a El Prado a secas. Como curiosidad podemos aportar que tradicionalmente los montalbeños han dicho en broma que quien bebía las aguas del pilar del Prado se volvía tonto.

Presenta un pilar de amplias dimensiones. El agua se vierte a una pequeña pileta y esta a su vez vierte sobre el pilar principal, el agua pasa a un canal que la eleva a una especie de alberca redonda por donde pasa al arroyo. El agua llega a la fuente desde el oeste, a través de una canalización subterránea que antes era de atanores de cerámica y hoy de PVC, que la trae desde el nacimiento del venero situado en la parte septentrional de la sierra Caramolos. Durante los últimos veinte metros de su recorrido la conducción discurre sobre la superficie, protegida por un muro de ladrillo. Vierte en una pileta, edificada también en ladrillo, que tiene unas dimensiones de 1.60 m. x 1.40 m. al exterior y de 90 cm. x 60 cm. de hueco y con 70 cm. de profundidad. Comunica, por su muro este y a través de un canalillo labrado en su parte superior de 15 cm. x 80 cm., con un extenso pilar abrevadero de planta rectangular, de 10.50 m. x 2.60 m. y una altura de 60 cm aproximadamente. Está construido en ladrillo y va reforzado mediante contrafuertes de piedra situados tanto en cada uno de sus ángulos, como en sus lados mayores (dos en cada lateral). El agua evacúa por un rebaje en el pretil del muro este y sale por un canalillo angosto que, sobre el terreno, la conduce hasta otro pilar abrevadero de grandes dimensiones (más largo pero más estrecho), con planta rectangular de 11.90 x 1.30 m.; tiene pretil de ladrillo y está enrasado con el terreno, contando con una profundidad de unos 35 cm. Este segundo pilar desagua también por su extremo este por medio de una piletilla desde la que el agua continua por un canalillo de ladrillo de 16 m. de longitud hasta dar en una alberca circular de 5 m. de diámetro y de ahí desagua, de manera definitiva, por un rebaje situado en la parte noroeste hacia un arroyo cercano. La información de este último párrafo ha sido extraída de la página web conocetusfuentes.com.

 

Pilar-lavadero de la Huerta del Melero:

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Alberca o pilar que antiguamente sirvió también de lavadero. Está muy cerca de Montalbán, en su parte este y a apenas 300 metros del casco urbano del pueblo, concretamente en el pago de la Huerta del Melero. Se trata de una alberca-lavadero donde iban las mujeres de Montalbán a lavar la ropa, además sus aguas eran usadas también para regar la huerta. Se encuentra en buen estado de conservación, su forma es rectangular y sus medidas son 7,40 m. x 3,80 m. Recibe el agua de una bocamina (mina de agua) cercana y a la que no se puede acceder debido a que los derrumbes del terreno cegaron su entrada, si bien sigue alimentando de agua la alberca. Según me cuentan personas que conocieron esa bocamina, la misma es muy profunda, llegando incluso a alcanzar los cien metros excavados en el cerro. Este pilar-lavadero es de titularidad privada y actualmente está cercado y se siguen usando sus aguas para regar la huerta que hay en las inmediaciones. El topónimo es nombrado popularmente por los montalbeños como “Huerta Melero”. Siempre fue terreno de huertas este pago montalbeño. El “del Melero” puede tener dos orígenes; que algún propietario se apellidaba Melero, cosa que es probable debido a que había personas con este apellido en Montalbán (aunque a día de hoy ya no), o que en aquel lugar existieran colmenas de abejas y hubiera uno o varios meleros o mieleros (apicultores) que se ocupaban de ellas. La Huerta de Melero era conocida antiguamente también como Huerta de las Zorreras o simplemente las Zorreras, si bien este topónimo ha caído en desuso.

 

Fuente del Mansegar:

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Situada al noreste de Montalbán, no muy lejos del casco urbano y muy cerca del Cementerio Municipal. Está ubicada en el pago del mismo nombre, El Mansegar, y así se llama también un arroyo que nace en sus inmediaciones y discurre en dirección sur. Junto a esta fuente hay una pequeña y bonita alameda, donde a principios del verano todavía es posible ver luciérnagas. En cuanto a su toponimia, un “mansegar” sería un lugar donde abunda la “mansiega”, que es el nombre popular de la “Carex Flacca”, la cual es una hierba rizomatosa que crece en prados y bosques suficientemente iluminados de parte de Europa y norte de África. Es de suponer que esta hierba era muy común allí, lo que podría haber dado lugar a que se le pusiera ese nombre. Como curiosidad, y en relación con este topónimo, podemos añadir que en la vecina localidad de La Rambla existe un arroyo llamado Mansegoso, y que seguramente su nombre también tiene su origen en la mansiega.

Consta de una pilastra de ladrillo de planta cuadrada, de 40 cm. de lado por 90 cm. de altura, rematada por una esfera. El caño de agua está situado en la cara sur y vierte en un pilar de ladrillo circular de 3 m. de diámetro y 50 cm. de altura en cuyo centro se sitúa la pilastra descrita. Este pilar se encuentra en un terreno algo deprimido respecto del entorno y enmarcada por un recinto de ladrillo moderno. Unos 30 m. al noreste aparece la alcuba de la fuente, un edificio de ladrillo rematado por bóveda de medio cañón. La información de este último párrafo ha sido extraída de la página web conocetusfuentes.com.

 

Fuente del Soto:

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Conocida popularmente en Montalbán como la Fuentecita del Soto. Se trata de una fuente muy antigua que existe al sur del término municipal, a unos 4 km. del pueblo. Se accede a ella por la carretera de Montalbán a Puente Genil (A-3133), en la que al llegar al cruce con la carretera que va hacia El Fontanar y Santaella (CV-267) tomaremos el camino de tierra que sale frente a dicha carretera y que es el antiguo camino de Aguilar a Santaella, y a unos 500 m. encontraremos el cartel de la Fuentecita del Soto. La fuente es una pequeña alcubilla, sin puertas ni cerramiento de ningún tipo y junto a una enorme higuera. Por desgracia actualmente se encuentra colmatada debido a las avenidas de agua a consecuencia de las lluvias. Tradicionalmente esta fuente ha servido para el aprovisionamiento de agua para viajeros y bestias en relación con el antiguo camino de Santaella a Aguilar, donde se ubica, así como para labradores y trabajadores del campo en general. Sabemos que esta fuente montalbeña es muy antigua porque hay varios documentos que así lo prueban, entre ellos cabría destacar uno del siglo XVI en el que la mencionan como mojonera en la división de las jurisdicciones realenga y señorial. En ese mismo documento, el cual consiste en un pleito de lindes, se menciona también que en el entorno de la Fuente del Soto había gran cantidad de álamos. Esta interesante información la obtuve de la tesis doctoral de Javier López Ríder, “Santaella y el suroeste de la Campiña Cordobesa en la Baja Edad Media”. En referencia a su toponimia, nos dice el Diccionario de la Lengua Española que un “soto” es un sitio que en las riberas está poblado de árboles, y está claro que así ha sido siempre el lugar donde se ubica esta fuente junto al camino de Aguilar a Santaella, un lugar con agua y un pequeño arroyo donde abundan los álamos y los olmos, es decir, un soto. En cuanto a su descripción arquitectónica, estamos ante un depósito de planta circular excavado en la roca y al que le entra el agua por el sureste, tiene un metro de diámetro y una profundidad de 40 cm. y está cubierto por una caseta de mampostería, y comunica por el noroeste con un pilar de ladrillo de planta oval, de 2 m. x 1 m., que tiene el pretil a ras del suelo. Evacúa directamente sobre el terreno hacia el arroyo de la Fuente del Soto, al que como vemos le da el agua y el nombre.

 

Bocamina y poza de la Alameda:

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Se trata de una antigua mina de agua que existe al oeste del pueblo, muy cerca del casco urbano, concretamente en el pago de las Barranqueras y en un paraje muy conocido por los montalbeños por su arboleda de álamos negros (olmos) y denominada popularmente La Alameda. Esta mina de agua, llamada también “bocamina”, está excavada en el terreno en una galería horizontal de unos 12 metros de largo por 2,20 m. de altura aproximadamente, obteniéndose agua de ella desde tiempo inmemorial. El agua fluye y por gravedad se dirige hasta una poza situada al pie de la bocamina y excavada al efecto para almacenar el agua, la cual se usa para el riego de una huerta aledaña y también para que beban los animales. La citada poza es de forma rectangular y mide más o menos 7 m. x 4 m. En cuanto a su toponimia, nos dice el Diccionario de la Lengua Española que una “bocamina” es la entrada a la galería o pozo de una mina, mientras que de la palabra “poza” refiere de forma genérica que es una concavidad en la que hay agua retenida. Esta fuente de agua se encuentra en manos privadas en la actualidad. En esta poza abundan las ranas y otros animales acuáticos y recuerdo que siendo niños nos íbamos allí a jugar y a cazarlas. El entorno de la bocamina y la poza, y de la Alameda en general, es muy bonito por hallarse en una zona abrupta donde se mezclan los olmos, las higueras bravías, las zarzas y otras plantas en una fronda muy singular, existiendo también fauna salvaje como ginetas, abejarucos, lagartos, comadrejas, serpientes, autillos y muchos otros pequeños animales. Debido a que este paraje en ciertos lugares resulta umbrío y misterioso ha estado relacionado siempre con varios personajes de la “mitología montalbeña” (por llamarla de alguna manera), como son la “Cabrilla Coja”; a la que ya dediqué una entrada del blog y que al parecer sería una especie de cabritillo cojo que se aparece y asusta a los que pasan por aquel lugar al anochecer y que a su vez se usaba para asustar a los niños, el “Duende de la Alameda”; que sería un duende que habita y se esconde en lo más recóndito de este paraje y el “Culebrón de la Alameda”, la cual sería una serpiente de enorme tamaño que vive también en estas frondas y que al parecer habría sido vista en algunas ocasiones, causando asombro y temor al “afortunado” que se topara con ella. Todos estos seres fantásticos dan a la Alameda un aire enigmático que la convierte en un lugar muy especial desde mi punto de vista, y no debe extrañarnos nada que estas historias hayan surgido del acervo popular relacionadas con un lugar tan cercano al casco urbano pero que conserva parte de su vegetación boscosa autóctona, manteniéndose como una pequeña “joya verde” junto a Montalbán.

 

El Pozuelo:

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Pozo público muy antiguo y de considerable tamaño (4 metros de diámetro) que existe al sur del casco urbano de Montalbán, al final de la calle Pozuelo, a la que le da nombre. También da nombre a un pequeño parque ajardinado aledaño y a un camino público que desde las inmediaciones de este pozo parte en dirección suroeste hacia el pago de La Laguna. En este pozo, y según me contaba mi abuelo Andrés, muchos niños montalbeños aprendieron a nadar, para ello se ataban con una cuerda alrededor de la cintura mientras otro niño sujetaba el otro extremo de la citada cuerda, evitando así hundirse. Aplicaban este método hasta que conseguían dominar la técnica natatoria. Junto a este pozo siempre ha existido un pequeño pilar que servía de abrevadero para las bestias, siendo el actual de forma rectangular y de un tamaño aproximado de 3,20 m. x 1,50 m. Actualmente el pozo se encuentra tapado y cerrado con dos puertas; una lateral y otra en el techo que tapa el brocal. En cuanto a su toponimia, queda claro que “pozuelo” es un diminutivo de “pozo”, aunque en este caso el nombre podría entenderse como algo contradictorio, ya que este pozo no es pequeño precisamente. Siguiendo con la toponimia, me gustaría aportar que por un documento del año 1505 perteneciente a la Casa de Aguilar-Priego, sabemos que entre las posesiones territoriales de Montalbán se encontraba una denominada Haza del Pozuelo de Fernán Alonso”. Aunque hasta ahora no se ha podido probar documentalmente, podría ser que el Pozuelo actual fuera el mismo que menciona el documento de 1505, lo que demostraría lo muy antiguo que sería este topónimo y por tanto este pozo. En cuanto a la identidad de ese Fernán Alonso, y aunque también resulta muy difícil de demostrar, podría tratarse de Fernán Alonso de Montemayor, esposo de Beatriz Fernández de Córdoba “Señora de Montalbán”, la cual intentó repoblar nuestro pueblo en el año 1450 con escaso éxito.

 

Pozo de los Cochinos:

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Este pozo es de titularidad municipal y hoy en día se encuentra con su brocal tapado y cerrado con una puerta. Está situado al sur del casco urbano montalbeño, a apenas un kilómetro, junto a la Vereda de Málaga y cerca del Pilar del Cambrón, formando parte de los abrevaderos que tenía aquella zona como descansadero de ganado aledaño a la vereda citada, que en aquel tramo también recibe el nombre de Vereda del Cambrón. En las inmediaciones de este pozo tiene su inicio el “partidor del Pozo de los Cochinos”, que es un camino o senda que sirve de división de tierras en el cercano pago de La Laguna. El origen del nombre está en que los cochinos bebían del agua de este pozo, bien porque su brocal fuera más bajito o porque se derramara o manara el agua hacia afuera y bebieran de la misma junto al pozo.

 

Pozo Redondo:

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No muy lejos del anterior, apenas a doscientos metros al norte del Pilar del Cambrón y en un paraje conocido como Las Zorreras, se halla el Pozo Redondo. Está situado también al sur del casco urbano de Montalbán y forma parte de los abrevaderos y pozos que se ubicaban en esa zona aledaña a la Vereda de Málaga. Es éste también un pozo de titularidad municipal y actualmente se encuentra tapado y cerrado con una puerta. A unos 30 metros al oeste y aledaña a este pozo, había una alcuba a modo de construcción de ladrillo rematada por bóveda de medio cañón, la cual tenía un arca de agua a la que se accedía bajando unas escaleras y que estaba abierta para que la gente accediera a ella. A día de hoy no existe la citada alcuba. En cuanto al origen del topónimo, lo más seguro es que esté en relación con la forma circular del pozo, sin embargo como esta teoría no está totalmente probada, tampoco se debería descartar la posibilidad de que su nombre esté en relación con el apellido Redondo, aunque que yo sepa, este apellido nunca ha existido en Montalbán.

 

Pozo del Prado Albán:

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Pozo muy antiguo que existe en el pago rústico montalbeño denominado Prado Albán. Se ubica al oeste de Montalbán, a 1,5 km. del casco urbano aproximadamente y junto a un camino también llamado de Prado Albán. En sus inmediaciones recoge sus primeras aguas un pequeño curso de agua llamado arroyo o albina de Prado Albán y que desemboca en la Acequia de la Laguna. El pozo está tapado y tiene una compuerta que da acceso al mismo. Este pozo está en manos privadas en la actualidad, si bien desde tiempo inmemorial ha servido para abastecer de agua a las personas y animales que pasaban por el citado camino. Antiguamente junto al pozo había un pequeño pilar que servía de abrevadero, aunque hoy en día no está. Con respecto a su toponimia, y aunque “Prado Albán” (prado albano) significaría “prado blanco”, todo parece indicar que este nombre sería una contracción de “Prado de Montalbán”, evolución de la palabra que no debe extrañarnos lo más mínimo y que ha ocurrido con muchas otras, por ejemplo en el cercano pago de Robabotas, al que los montalbeños llamamos “Rebotas”. Por otro lado, gracias a la tesis doctoral de Javier López Ríder “Santaella y el suroeste de la Campiña Cordobesa a finales de la Edad Media” sabemos que esta zona del término municipal de Montalbán formó parte de una dehesa para ganadería durante el siglo XV y quizá antes, por lo que muy posiblemente el nombre de “Prado Albán” esté relacionado con este hecho, ya que según el Diccionario de la Lengua Española un “prado” no es otra cosa que un terreno destinado a pastos para el ganado. Los montalbeños nombramos al pago donde se ubica este pozo como “Praoalbán”.

 

Alberca del Huerto de Ayllón:

Se trata de una pequeña alberca, posiblemente muy antigua, situada en el pago rústico del Huerto de Ayllón, al oeste de Montalbán y no muy lejos de su casco urbano. Esta alberca recogía el agua proveniente de un manantial que existe en las inmediaciones, la cual era usada para el riego de los huertos que había en el citado pago. Recuerdo que de niños, en nuestras caminatas por el campo poniendo costillas y haciendo travesuras, íbamos a esta alberca a bañarnos y a beber del pequeño chorrito de agua que la alimentaba. También solíamos poner varetones con liria para cazar pajarillos en el pequeño arroyito que formaba el desagüe de la alberca. Actualmente, se encuentra tapada y se accede a la misma mediante una compuerta que tiene en su parte superior. En cuanto al apellido Ayllón, es toponímico, concretamente del municipio de Ayllón (Segovia). El étimo del topónimo Ayllón podría derivar el árabe “ayûn”, “fuentes”, aunque también podría tratarse de un derivado romance del latín “agellu”, “campito, campillo”, a través de un resultado “ayillo” o “ayiello” pero en el aumentativo “Ayillón”, que posteriormente derivaría en el actual “Ayllón”. Casi con toda seguridad, algún antiguo propietario de tierras en este pago rústico montalbeño debió apellidarse así, por ese motivo su nombre es del de “Huerto de Ayllón”.

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Origen de los nombres de los pueblos de la Campiña Sur Cordobesa.

Los doce municipios que conforman la comarca de la Campiña Sur Cordobesa son los siguientes: Aguilar de la Frontera, Fernán Núñez, La Guijarrosa, Montalbán, Montemayor, Montilla, Monturque, Moriles, Puente Genil, La Rambla, San Sebastián de los Ballesteros y Santaella. A continuación dejo unas breves pinceladas sobre los orígenes de sus nombres, los cuales son unos topónimos muy variados y desde mi punto de vista muy bonitos, interesantes y cargados de historia.

 

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Aguilar de la Frontera: Son cuatro los nombres que ha tenido este antiguo e importante pueblo a lo largo de la historia; en época ibero-romana se denominaba Ipagrum, durante la dominación musulmana fue llamado Poley o Bulay, tras la reconquista se cambió de nuevo su nombre a Aguilar y durante un corto periodo de tiempo, en el siglo XIV, fue llamado Monterreal por dictamen del rey Pedro I “el Cruel” y como “castigo” a la rebelión de uno de los señores de Aguilar, sin embargo este nombre no cuajó y volvió a llamarse Aguilar nuevamente en poco tiempo. Centrándonos en el topónimo actual, el nombre de Aguilar le fue dado tras la reconquista cristiana. Fue el monarca Fernando III “el Santo” quien la reconquistó a los moros en el año 1240. El primer gobernador cristiano fue un portugués procedente de una familia toledana, Gonzalo Yáñez d’Ovinhal, que la recibió en forma de Señorío de Aguilar. D. Gonzalo era hijo de Juan Gómez d’Ovinhal, rico-home de Portugal, y de María Pérez de Aguilar, hija de los señores de la villa de Aguiar en Portugal. Ya con Alfonso X es cuando la población pasa a denominarse Aguilar, nombre que proviene, como hemos visto, de la familia de la madre de don Gonzalo Yáñez d’Ovinhal, en definitiva del Aguiar portugués. Hay que decir que el significado de la palabra “aguilar” sería el de un lugar donde abundan las águilas. Finalmente, en 1842, se le agregó el calificativo «de la Frontera», debido a su cercanía a la frontera con el reino nazarí de Granada durante la Baja Edad Media. El gentilicio de este municipio es “aguilarense”, “aguilareño-a” o “ipagrense”.

 

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Fernán Núñez: En época ibero-romana la zona donde hoy se asienta Fernán Núñez perteneció al territorio de la antigua e importante ciudad de Ulia, la cual abarcó un amplio territorio entre los términos municipales de Fernán Núñez y Montemayor. Posteriormente, durante la dominación musulmana, este territorio se encontraba dentro la cora (demarcación territorial) de Córdoba. Durante la reconquista, en el 1240, estos territorios fueron tomados por las tropas del rey Fernando III. Uno de los capitanes que participó en estas acciones bélicas fue Fernán Núñez de Témez (de origen gallego) el cual se apoderó de una de las torres defensivas musulmanas que había en esta parte de la campiña, en concreto la torre de Aben Hana, a la que dio su nombre. El capitán Fernán Núñez de Témez inicia el tronco familiar de los Fernández de Córdoba andaluces. Esta torre fue el germen de la actual localidad. Los restos de la torre mencionada aún existen y están integrados en el Palacio ducal, siendo visibles hoy en día. Muy cerca de allí, y también en tiempos de la reconquista, existía otra torre llamada Aben-Cález y de la que quedan algunos restos todavía. Dicha torre, ya en época cristiana, tenía una pequeña población aledaña con su propia parroquia, sin embargo debido a las incursiones y al hostigamiento de los moros del reino nazarí de Granada quedó finalmente despoblada, ya que sus habitantes terminaron por marcharse a vivir a la cercana Fernán Núñez, la cual estaba mejor defendida. El gentilicio de este municipio es “fernannuñense”.

 

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La Guijarrosa: En algunos documentos antiguos aparece este topónimo en la forma “La Hijarrosa”, sin embargo, este hecho hay que tomarlo como un error al escribirlo, pues su nombre correcto siempre fue “La Guijarrosa”. El nombre “guijarrosa” está en relación, obviamente, con los guijarros, (cantos rodados), que son piedras lisas, de tamaño mediano o pequeño y de forma más o menos redondeada, los cuales son muy abundantes en esta parte de la campiña. Al parecer, estas piedras formaban parte del fondo marino hace millones de años. Por tanto, el significado del topónimo es el de una zona del campo donde hay muchos guijarros. El gentilicio de La Guijarrosa es “guijarroseño-a”.

 

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Montalbán: Aunque han aparecido algunos restos arqueológicos, todo apunta a que en la antigüedad no existió ningún asentamiento ni población de importancia en el cerro donde se asienta Montalbán. En época musulmana sí que existió en este lugar una torre vigía, la cual con toda seguridad tendría algún núcleo de población pequeño aledaño a la misma, sin embargo desconocemos su nombre. La historia documentada del pueblo se remonta a finales del siglo XIV, ya en época cristiana, tras la reconquista un siglo antes. Por distintos documentos de finales de la Edad Media sabemos que el nombre de esta localidad se escribía como “Monte Alván”. Estando de acuerdo en que el nombre de este municipio tiene una clara procedencia castellana y por ende latina que significa “monte blanco” (montem albanum, monte albano, monte albán, montalbán), no se ha podido demostrar hasta ahora por qué motivo, en qué momento de la historia o quién dio ese nombre a la localidad. Hasta nuestros días, en Montalbán, se ha dado por buena la “teoría oficial”, la cual afirma que el color de la tierra del cerro (piedra caliza) donde se asentó el caserío, es lo que propició que en su día fuera llamado así, sin embargo, este hecho, a falta de documentación que lo corrobore, no se ha podido probar con total rotundidad, ya que sin ser oscuro el color de la tierra del cerro, tampoco destaca notablemente por su blancura, como sí ocurre por ejemplo en el cercano pago santaellano de “Cerro Blanco”, donde el color de dicho montículo es claramente albo. También existe otra teoría, no probada, que dice que podría ser una transformación o castellanización del nombre de origen árabe-andalusí “amantebec” o “aman-teben”, que vendría a significar “puerto de la paja”. Para poder investigar esta última teoría, sería conveniente sumergirse en bibliografía antigua que trate sobre el momento histórico de la reconquista de la campiña por las tropas de Fenando III a mediados del siglo XIII, intentando averiguar el nombre andalusí que tenía el torreón árabe que existió en Montalbán. También sería muy interesante averiguar los nombres de los caballeros que acompañaban a este rey y que conquistaron esta parte de la campiña, por si alguno se apellidaba Montalbán o era originario de otro pueblo homónimo. Lo que está claro es que en un momento de la historia este lugar recibe un nombre latino, y seguramente fue no demasiado tiempo después de la reconquista cristiana de estas tierras en 1237, en ese momento por alguna razón se le da el nombre actual. Dicho todo esto por tanto estaríamos ante tres teorías o posibilidades para el origen del topónimo: por el color de la tierra del cerro, por transformación de un nombre de origen árabe, o porque algún caballero que participó en su reconquista llevaba ese apellido toponímico o procedía de otro Montalbán. Sin embargo a estas tres teorías hay que sumar otra más, la cual tiene su origen a mediados del siglo XIV y está relacionada con Alfonso Fernández Coronel, que desde el 1350 al 1353 fue dueño del Señorío de Aguilar, al que pertenecía Montalbán. Este hombre recibió el Señorío de Aguilar de manos del rey Pedro I el Cruel al haberse extinguido la línea de sucesión del mismo. Al llegar a Aguilar, Alfonso Fernández Coronel ya tenía varias posesiones y títulos nobiliarios anteriores, entre los que destacaba el de Señor de Montalbán (La Puebla de Montalbán, en la provincia de Toledo), por lo tanto cabe razonablemente albergar la duda de si este pueblo, que en aquel momento apenas serían unas cuantas casas aledañas al castillo-torreón, fue bautizado así por Alfonso Fernández Coronel en honor al título nobiliario mencionado y por ende a la Puebla de Montalbán. Esta teoría sería fácilmente rebatida en cuanto pudiera demostrarse que hay documentos anteriores a 1350 donde ya aparezca el nombre de Montalbán para denominar a esta localidad, cosa que sinceramente desconozco y sería bueno investigar. El gentilicio de este municipio es “montalbeño-a”.

 

 

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Montemayor: En época ibero-romana se denominaba Ulia, y fue una ciudad muy importante en aquel tiempo. Durante la dominación visigoda Ulia sufre un importante declive. Posteriormente, durante la época de dominio musulmán la zona recibe el nombre de Ulyat Kanbaniya (Campiña de Ulia), constituyéndose como uno de los quince distritos agrícolas (iqlim) en que se dividía la cora o provincia de Córdoba. En el año 1233, Fernando III el Santo, que se dirigía hacia Córdoba, manda algunas tropas para que ocuparan el lugar, al que encuentran casi deshabitado y en estado ruinoso, comenzando a denominarse Montemayor a partir de ese momento, posiblemente debido su posición como cota de altura dominante en estos pagos. Tras la conquista de Córdoba en 1236 por el citado rey Fernando III, el municipio pasó definitivamente a manos cristianas, manteniendo el nombre de Montemayor hasta nuestros días. El gentilicio de este municipio es “montemayorense”.

 

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Montilla: Existen diversas teorías en cuanto al origen del nombre de este municipio; en el siglo XVIII se atribuía a la contracción de «monte-villa», otros estudiosos trataron de obtenerlo de Montulia o de Montiella (del árabe Mondelia) y posiblemente fuese la Montilyana citada en los Anales Palatinos de Alhakan II. En la actualidad se opina generalmente que este topónimo es de claras raíces castellanas, ya que aparece por primera vez en la Crónica de Alfonso XI (1333) y en el Libro de la Montería de este mismo monarca, así como en varios documentos de la segunda mitad del siglo XIV, donde es citado siempre como Montiella, del que derivó con el tiempo en el topónimo actual; Montilla. El gentilicio de este municipio es “montillano-a”.

 

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Monturque: Durante la dominación romana, esta población debió alcanzar gran importancia, como así lo atestigua la gran cantidad de restos arqueológicos encontrados en todo el término municipal y las edificaciones de aquella época que todavía se conservan, lo que avala la hipótesis de la existencia en Monturque y sus alrededores de un prominente y numeroso asentamiento humano, sin embargo aún no ha sido posible determinar cuál fue su verdadero nombre durante ese período. Ya en época musulmana sí sabemos que su nombre era Montiark o Monturk, topónimo del que derivó posteriormente al actual Monturque, siendo citado en aquella época como un castillo o punto fortificado. De tiempos de los moros también hay que señalar como dato muy importante que Monturque es uno de los pocos sitios cordobeses que se nombran en la gesta y romance del Cid, ya que en las inmediaciones del pueblo hubo una batalla entre las huestes del rey moro de Sevilla (comandadas por el Cid) y las del rey moro de Granada, y donde el famoso caballero castellano consiguió una rotunda victoria. Como testimonio de lo anterior existe un lugar cerca de Monturque llamado “la Piedra del Cid”, donde dice la tradición que tuvo lugar la batalla. En referencia al nombre del pueblo, hay que decir que el topónimo Monturque es bastante curioso e interesante, ya que se divide claramente en dos partes; “Mont” y “Urque”, la primera de ellas es claramente latina y significa “monte” (“mons”) y hace mención al lugar elevado donde se encuentra este municipio, sin embargo la segunda parte (“urque”, “urqui” o “urq”) se pierde en la oscuridad de lo antiguo, y aunque hay varias teorías, realmente se desconoce su origen y significado. El gentilicio de este municipio es “monturqueño-a”.

 

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Moriles: Moriles nació como municipio independiente a principios del siglo XX, por Real Ley de 1 de junio de 1912 firmada por el rey Alfonso XIII. Anteriormente fue una aldea llamada Zapateros que pertenecía a Aguilar de la Frontera. La génesis de esta aldea está en las primeras décadas del siglo XVIII con la construcción de cuatro lagares y una capilla a la Virgen de la Salud en el denominado Llano de los Zapateros, que contaba con una fuente del mismo nombre. El topónimo “Zapateros” posiblemente se deba a la gran cantidad de insectos del orden de los hemípteros, popularmente conocidos como zapateros, que con toda seguridad abundaban en la fuente citada, aunque tampoco se descarta que el nombre pudiera estar relacionado con el gremio de los artesanos zapateros. Ya en 1912, gracias a las gestiones del diputado del distrito José Fernández Jiménez, se constituye en municipio independiente y adopta el nombre de Moriles, que es el nombre de un pago cercano a la aldea (Moriles Altos y Moriles Bajos), el cual es famoso por la calidad de sus vinos, siendo uno de los trece lagares que existían en aquel lugar. En cuanto al topónimo “Moriles”, sabemos que existe un pago en el término municipal de Lucena (muy cerca de Moriles) que se llama El Moril y posiblemente esté relacionado con el nombre de esta localidad, por lo que “moriles” sería el plural de “moril”, que era el nombre que se daba al lugar, barrio o distrito donde vivían los moros que se habían convertido al cristianismo tras la reconquista castellana de estas tierras en el siglo XIII, los cuales eran denominados popularmente como moriscos. Es decir, un “moril” sería algo parecido a una “morería”, un lugar o barrio donde habitaban los moros. Por tanto, el topónimo “Moriles” vendría a ser el plural de “Moril”, y éste a su vez derivaría de la palabra “moro”. En Aguilar de la Frontera (municipio al que pertenecía la aldea de Zapateros) hubo una comunidad morisca digna de mención, por lo que esta teoría para explicar el origen del topónimo que nos ocupa es bastante razonable. El gentilicio de este municipio es “morilense”.

 

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Puente Genil: La fundación del Puente Genil actual conllevó el nacimiento también de este topónimo, y ello ocurrió el 10 de diciembre de 1834 gracias a la unión administrativa y demográfica entre la villa denominada Pontón de Don Gonzalo o la Puente de Don Gonzalo, que fue fundada en el siglo XIII por el rey Fernando III en la margen derecha o cordobesa del río Genil, y el pequeño núcleo de población denominado Miragenil, sito en la orilla contraria y perteneciente administrativamente en aquella época a la provincia de Sevilla. De esta forma y de la circunstancia descrita, deriva el sonoro nombre de Puente Genil, en alusión evidente al medio físico que permitía y permite de facto la citada unión entre las dos poblaciones; el puente que atraviesa el cauce del río Genil y conexiona ambas orillas. Por tanto, el topónimo Puente Genil nació de la mezcla entre los nombres Puente de Don Gonzalo y Miragenil. El hidrónimo Genil deriva de Sinyil, pues así llamaban a este río los moros, y éste a su vez de Singilis, que era como lo nombraban en la antigüedad. Al parecer es éste un nombre de origen latino, aunque posiblemente sea una deformación o modificación de un nombre de raíz ibérica, del que por desgracia desconocemos su significado. El río Genil es el séptimo más largo de la península ibérica. El gentilicio de este municipio es “pontanés-a” o “pontano-a”.

 

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La Rambla: En el lugar donde se asienta este municipio hay constancia de poblamiento humano desde muy antiguo. Por los restos arqueológicos hallados se sabe que en época ibero-romana existió allí una notable población, sin embargo, y aunque hay varias hipótesis, no ha llegado hasta nosotros el nombre que tuvo la misma. En época visigoda este pueblo sufrió un declive en cuanto a importancia y población. Durante la dominación musulmana la localidad reverdeció sus laureles y es de esta época de donde proviene su topónimo, ya que los moros la llamaron “Al-Ramla”, que significa “el arenal”, derivando finalmente en “La Rambla”. Como dato curioso sobre este topónimo, se debe aportar que el mismo se estuvo escribiendo durante varios siglos en mapas y documentos como “Rambla” a secas, circunstancia que cambió en 1860, cuando se le agregó de manera oficial el artículo “La”, quedando definitivamente como “La Rambla”. El gentilicio de este municipio es “rambleño-a”.

 

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San Sebastián de los Ballesteros: El municipio fue fundado en 1767 bajo la dirección del ilustrado Pablo de Olavide y con población centroeuropea de origen aleman mayormente. La fundación de esta y otras localidades en las provincias de Córdoba, Sevilla y Jaén fue financiada por el Estado debido al interés del rey Carlos III por fomentar la agricultura y la industria en una zona despoblada y amenazada por el bandolerismo, reforzando de esta forma la seguridad del Camino Real que unía Madrid con Cádiz. En cuanto al origen del nombre del pueblo, hay que decir que el 20 de enero de 1.615 la Compañía de Jesús adquirió la jurisdicción y señorío de unas tierras en este lugar conocidas como «Ballesteros y Gregorio», de donde se cree que tiene su nacimiento el topónimo de la localidad, ya que al haberse hecho la compra de los terrenos el día de San Sebastián (20 de enero) y siendo su costumbre dedicarle y consagrarle la buena nueva al santo que correspondiera ese día, (según el santoral), si agregamos a esto que este pago rústico era conocido como «Ballesteros», porque al parecer en este lugar se concentraba o descansaba el cuerpo de ballesteros del ejército de los Reyes Católicos durante la conquista de Granada, da como resultado una teoría bastante razonable para explicar el origen del topónimo “San Sebastián de los Ballesteros”. Como dato curioso se debe añadir que durante los primeros meses tras su fundación el pueblo estuvo a punto de ser denominado “Nueva Atenas” o “Atenas” a secas, existiendo documentos y misivas oficiales que recogen tal topónimo, y el motivo para ello fue que en aquellos días se preveía también la llegada de colonos de origen griego procedentes de Córcega, sin embargo dichas familias finalmente no vinieron a España, por lo que el nombre de Atenas se descartó. El gentilicio de este municipio es “eballense”, y de forma genérica y no oficial, “alemanes”.

 

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Santaella: Santaella es una localidad que ha estado habitada desde tiempo inmemorial. Hay teorías que sostienen que en época íbero-romana aquí se asentaba la Arcilasis que nombró Ptolomeo, aunque no está probado este hecho. Posteriormente, durante la dominación musulmana, sí que está documentado que recibe el nombre de Shant’Yala o Santayala, que podría derivar de Santa Elia (topónimo de origen cristiano), siendo una población muy importante en esa época en esta parte de la campiña. En 1240 es conquistada por el rey Fernando III, y a partir de este momento recibe ya el nombre de Santaella, aunque en algunos documentos aparece como Santella o incluso Santiella. En cuanto al origen de este topónimo hay diferentes teorías y ninguna está totalmente demostrada, si bien se podría afirmar que la más razonable es la que en su día propuso Francisco Alijo Hidalgo, profesor de la Universidad de Málaga, y que dice literalmente así: “De todo lo expuesto hasta aquí, extraigo la deducción de que el término Santaella (Córdoba), en línea con las opiniones de Nieto Cumplido, al referirse a un nombre preislámico, sea el de San Elías o Santa Elia, que derivaría en época musulmana hacia el de Sant´Yala, cuya constatación por vez primera se da en Al-Idrisí en el siglo XII, siendo castellanizado en el XIII con el nombre de Santa Ella. Debemos tener en cuenta, finalmente, que la “l”+“i” da doble “ll”, según vimos en el obispo de Sigüenza, Ella, entre otros, de ahí que Santa Elia se transformara en la denominación de nuestro topónimo SANTAELLA”. Es decir, la evolución del topónimo podría haber sido Santa Elia-Shantayala-Santaella. El gentilicio de este municipio es “santaellense” o “santaellano-a”.

 

Fuentes consultadas:

  • Wikipedia

  • Los castillos de Córdoba”, de Mercedes Valverde y Felipe Toledo.

  • Córdoba tierra nuestra”, de Juan Bernier Luque.

  • El reino de Córdoba durante la dominación musulmana”, de Antonio Arjona Castro.

  • Los moriscos en tierras de Córdoba”, de Juan Aranda Doncel.

  • Aguilar Digital. Página de historia (XXIII)”.

  • Moriles en su historia”, blog homenaje a Miguel Estrada Lara.

  • Un pueblo de alemanes en la campiña cordobesa. San Sebastián de los Ballesteros”, de Rafael Vázquez Lesmes.

  • Nota histórica en torno al topónimo Santaella (Córdoba)”, de Francisco Alijo Hidalgo.

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«MIS LETRAS DE CANTE FLAMENCO», mi primer libro.

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Me gustaría compartir en mi pequeño rincón del ciberespacio (al que tengo un poco dejado por cierto), que hace pocas semanas se ha publicado mi primer libro, titulado «Mis letras de cante flamenco». En este trabajo literario he juntado un buen ramillete de letras de mi cosecha de diversos palos flamencos que domino en cuanto a su cante y toque con la guitarra (dentro de mi capacidad), las cuales creo sinceramente que pueden resultar muy interesantes para llevarlas a la práctica y darles vida más allá de la tinta y el papel. Este libro se lo he dedicado a mi padre, Juan de la Cruz Ruz Cantillo, por haberme inculcado desde niño la afición al cante flamenco y a la música tradicional en general, y también a la Peña Flamenca «Manolo Caracol» de Montalbán, que es una de las peñas con más actividad flamenca de toda España desde hace muchos años y de la que me honro en ser socio. Espero que este libro guste a aquellos que lo lean, yo desde luego he disfrutado mucho escribiéndolo y cantando sus letras. Un afectuoso saludo de Talbanés y prometo intentar sacar tiempo para darle algo más de vida al blog.

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Breve apunte sobre las lagunas del cortijo de Canillas.

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Vista aérea del cortijo de Canillas y sus dos lagunas. Foto del vuelo americano de 1945-1946

La cortijada de Canillas, aunque en término santaellano, está muy relacionada y vinculada con Montalbán, debido a su cercanía y a que sus propietarios son montalbeños. Por los restos arqueológicos encontrados se sabe que este cortijo fue zona habitada desde la antigüedad, como así quedó plasmado en la tesis doctoral “Santaella y el suroeste de la Campiña Cordobesa en la Baja edad Media”, de Javier López Ríder, donde podemos leer lo siguiente (pág. 331): “Si se atiende a los restos arqueológicos, los resultados son muy numerosos, manifestando que hubo un nivel poblacional importante. En el extenso término de Santaella se han documentado hasta 65 yacimientos adscritos al mundo romano tanto para época Republicana, como para el Alto y Bajo Imperio. Algunos de ellos ya poseían población desde etapas anteriores, e incluso continuarán habitados en los años bajomedievales, como Canillas, Las Canteruelas, cerro de Mingoillán, El Garabato, La Higuera, La Membrilla, El Toril, el propio casco de Santaella y sus inmediaciones, entre muchos otros. En todos ellos aparece gran cantidad de tégulas, cerámicas o ladrillos, la mayoría muy fragmentados”. Durante la Baja Edad Media, Canillas era un pequeño núcleo de población a modo de pequeña aldea acortijada, como lo era también Montalbán en aquellos años. Sabemos que el cortijo de Canillas fue propiedad de la casa señorial del Alcaide de los Donceles, para más tarde pasar a propiedad de Don Pedro de Solier, obispo de Córdoba, aunque parte del mismo (o todo en su conjunto) pasó a manos del Señorío de Aguilar, toda esta información está recogida en la tesis doctoral antes citada de Javier López Ríder, donde en diferentes párrafos podemos leer lo siguiente (pág. 465): “En 1409, doña Inés, mujer de Diego Fernández de Córdoba, alcaide de los Donceles, deja en su testamento a su hijo Martín Fernández, alcaide, todas las propiedades que poseía, entre ellas la heredad de Prados Rubios, El Fontanar, Canillas y la fuente don Tomás, con las tierras que dicen de Torreblanca y con tierras de Juan Gil, alcalde de Santaella, con tierras de Gonzalo de Aguilar y tierras de Martín Fernández, hijo de Ruy Martínez, y con tierras de doña María Gil Carrillo, entre otros”. (Pág. 750): Entre otras familias que se plasmarán más adelante, los señores de Aguilar serán unos de los que posean más propiedades, aunque no los únicos. Por ejemplo, don Alfonso de Aguilar tuvo hasta 20 cortijos en las villas de Santaella y La Rambla. Y en su testamento así lo refleja al citar los siguientes bajo su propiedad: El cortijo y tierras y heredamiento que dicen de la Figuera, que renta cada año 454 fanegas de pan terciado. El cortijo y tierras y heredamiento que dicen la Fuente Felipe, que renta cada año 360 fanegas de pan terciado. El cortijo y tierras del Gascón, que renta cada año 360 fanegas de pan terciado. El heredamiento y tierras que dicen la Dehesilla que renta cada año 444 fanegas de pan terciado. El cortijo y heredamiento que dicen de Canillas que renta cada año 840 fanegas de pan terciado”. (Págs. 752-753): “Del mismo modo, los Solier llevaron a cabo distintas ventas de tierras en la zona de Santaella y La Rambla, como la realizada en 1489 por Pedro de Solier cuando vende a Alfonso de Aguilar 7 yugadas de tierra calma para pan llevar en el cortijo y heredamiento de Canillas por 165.000 maravedíes”.

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Croquis del cortijo de Canillas de 1951, donde pueden verse sus dos lagunas.

En cuanto al origen toponímico del vocablo «canilla», el mismo se remonta a época romano-visigoda, como diminutivo de «canna» («caña» en latín), y siendo su significado el de una zona donde abundan los pequeños cañaverales, cosa que es del todo probable, ya que en este cortijo existían dos lagunas hasta hace pocas décadas; la «Laguna Grande» y la «Laguna Chica». Estas lagunas del cortijo de Canillas formaban parte de los pequeños y numerosos humedales que existían en nuestra comarca campiñesa más inmediata, de los que aún se conservan la laguna Tíscar (Puente Genil), la laguna del Donadío (Santaella) o la laguna del Rincón (Aguilar), y por supuesto la laguna Zóñar (Aguilar), mucho más grande y estable en cuanto a su masa de agua y estacionalidad.

Espero que esta pequeña entrada dedicada a las lagunas del cortijo de Canillas haya servido para que muchos montalbeños, sobre todo los más jóvenes, tengan constancia de que existieron, y también para saber un poco más sobre la historia de este cortijo que está tan cerca de nuestro pueblo.

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Vista del cortijo de Canillas con Montalbán al fondo.

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Información sobre el castillo de Montalbán extraída de la entrevista con Cristóbal González López, el cual conoció el citado castillo.

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La citada entrevista fue llevada a cabo en 2014, cuando Cristóbal contaba con 95 años. Por desgracia este hombre falleció poco tiempo después.

Las información sobre el castillo de Montalbán más destacada de aquella amena charla que tuve con Cristóbal es la siguiente:

– Los restos que quedaban del que en su día fue castillo de Montalbán fueron derribados siendo Alcalde del pueblo D. Antonio Torrellas, poco después de terminar la guerra civil, a principios de los años 40. Fue derribado por Moisés Cañete, dueño de la era donde estaban los citados restos, estando los mismos por tanto en manos privadas. El motivo de echarlos abajo fue que los niños se iban allí a jugar y corrían peligro por el desprendimiento de piedras. Desconoce que se hizo con aquellos restos.

– El lugar se utilizaba ya de era estando aún en pie lo que quedaba del castillo, ya que los restos estaban pegados al filo que da a la Huerta Marquitos (hacia el Oeste), si bien se podía pasar andando por detrás y rodearlos. Los restos del castillo se veían perfectamente desde la parte de arriba de la calle Castillo, junto al Ayuntamiento. Dichos restos se utilizaban para asegurar las vigas del chozo que se montaba en el verano para las labores en la era.

– Los restos tenían forma cuadrada, pero le faltaban bastantes piedras, sobre todo de la parte baja de los muros.

– Las medidas que tenía, según Cristóbal, eran aproximadamente unos cinco metros de altura y tres o cuatro metros de anchura por pared.

– Los restos tenían dos agujeros grandes cuadrados en la parte alta de la pared Este, la que daba hacia la calle Castillo.

– El castillo (en este caso sus restos) estaba construido todo de piedra. Dichas piedras eran bastas y de color claro y la mezcla que las unía era de un color tirando al amarillento. Esta afirmación resulta un tanto contradictoria, porque hay otros testimonios que mencionan que también había tapial, puede que en realidad se usaran ambos materiales de construcción en diferentes partes del castillo.

– No recuerda que tuviera almenas en su parte superior ni nada parecido, ni ningún elemento destacable, sí que recuerda que arriba del todo crecían jaramagos y se posaban las cigüeñas. También recuerda que junto al castillo había muladares.

– También recuerda Cristóbal que durante el verano se ponía a la sombra del castillo por la tarde, cuando el sol ya enfilaba hacia el Oeste, siendo su sombra muy fresca.

– Al preguntarle a Cristóbal por el grosor de los muros dice algo que me desconcierta, y es que según él no había muros ni puerta de entrada, sino que era macizo, como un “montón de piedras más o menos organizado”. ¿Estaríamos ante un trozo de lienzo de muralla, restos de algún contrafuerte de la misma, parte maciza de alguna torre u otro o elemento parecido?. Una construcción parecida a lo que detalló Cristóbal podemos encontrarla en el cercano castillo de Dos Hermanas, en término municipal de Montemayor y junto al arroyo Carchena, en dicho castillo aún existe una torre (que da al Este), de la cual se conserva su parte maciza y que servía de base hasta alcanzar la cota del terreno. En cualquier caso esta cuestión habría que contrastarla con otras personas mayores que aún vivan y conocieran el castillo de Montalbán.

En su momento le agradecí a Cristóbal González López su aportación y vuelvo a dejar constancia de mi agradecimiento hoy en esta entrada.

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Restos de la torre maciza en el castillo de Dos Hermanas.

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25 de agosto de 2018, un día muy especial, hoy vuelve a salir en procesión Nuestro Padre Jesús del Calvario.

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La última vez que esta imagen religiosa procesionó por las calles de Montalbán fue en 1993, yo tenía dieciocho años y un buen flequillo rubio. Hoy, 25 años después, con cuarenta y tres y menos pelo, tendré el honor de participar en la comitiva vistiendo mi uniforme de gala, la ocasión lo merece sin lugar a dudas. Es muy llamativo que una imagen tan venerada como “El Jesús de los Jesuses”, como popularmente es llamada, salga en desfile procesional en tan contadas ocasiones, cada 25 años, (antes de la modificación de los estatutos sus salidas eran sólo por rogativas o similares), sin embargo este hecho lo hace más singular si cabe y despierta entre los creyentes y muchos no creyentes una particular atracción de fe, de cariño o de curiosidad…, o incluso una mezcla de las tres cosas. De todos es sabido que Nuestro Padre Jesús del Calvario es una imagen muy especial que cuenta con una devoción popular extraordinaria en Montalbán y en otros muchos municipios y lugares de nuestra comarca, como queda probado cada año con la peregrinación de los “Hermanos del Campo” que tiene lugar la noche del 5 al 6 de agosto, celebrando la Transfiguración del Señor y estando Montalbán en feria, celebrada también en honor a Nuestro Padre Jesús del Calvario. Por todo ello hoy, 25 de agosto de 2018, es un día muy grande para nuestro pueblo, para los montalbeños, para los creyentes y en cierto modo también para los que no lo son, pero que pueden ver en esta imagen algo propio, un bien cultural que da vida y personalidad a su pueblo, así lo creo sinceramente. Para terminar esta pequeña entrada me gustaría contar una historia verídica; hace unos años mantuve una interesante conversación con un amigo de un pueblo donde hay muchos devotos de Nuestro Padre Jesús del Calvario, los cuales peregrinan como los Hermanos del Campo antes citados. Pues bien, este amigo mío hace el camino todos los años desde su municipio hasta el Calvario, y hablando de forma distendida sobre varios asuntos salió el tema de la fama de milagroso que tiene Nuestro Padre Jesús, a lo que él en un momento dado de la conversación me interrumpió y me dijo: “Andrés, ¿no te he contado nunca por qué hago cada año el camino hasta Montalbán para ver al Señor?”, a lo que intrigado respondí negativamente. Entonces me relató un suceso que pasó en su familia unos años atrás. Lo que me contó este hombre fue lo siguiente; según él, de niño y chavalillo había hecho la peregrinación con sus familiares hasta nuestro pueblo cada 5 de agosto, sin embargo, al pasar la adolescencia empezó a perder el interés por seguir realizándolo y dejó de peregrinar. Así estuvo diez o doce años o quizá más, sin embargo sus padres y la mayoría de familiares suyos seguían haciendo el camino. Un día de verano, cuando él contaba ya con unos treinta años, un sobrino suyo sufrió un accidente muy grave por un descuido, el niño, de unos 4 o 5 añitos, y que no sabía nadar, se cayó a una piscina en un chalé que su familia tiene y aunque no estuvo mucho tiempo sumergido en el agua fue trasladado al Hospital en estado crítico, y así estuvo durante varios días, luchando el angelito con todas sus fuerzas por sobrevivir y con su familia consternada y en amargo llanto. Pero por suerte, su estado empezó a mejorar hasta que finalmente despertó y se recuperó totalmente y sin ningún tipo de secuela, los familiares lloraban ahora, pero de alegría. Me contó mi amigo, que mientras su sobrino estuvo en coma le rezó a Nuestro Padre Jesús del Calvario y le prometió que si su sobrino se salvaba volvería a hacer el camino cada año hasta el final de su vida. Pero lo más sorprendente vino después. Unas semanas más tarde, estando ya el niño recuperado y en su casa, se reunieron varios familiares para comer juntos, y alguien tuvo la ocurrencia o curiosidad de preguntarle al niño que si recordaba algo de los días que estuvo “durmiendo” en coma, entre la vida y la muerte, y el niño dijo que sí, que sólo recordaba una cosa porque le había dolido, y es que según contó el niño, soñó que iba muy contento con su bicicleta por un camino y se cayó y se hizo daño en una pierna y le dolía mucho, y lloró, pero entonces vino un hombre muy alto, con barba y vestido de blanco y lo consoló y lo curó, le dio un beso y le dijo que no llorara y que cogiera la bicicleta y se fuera para su casa. Cuando el niño contó aquello todos los familiares quedaron en silencio mirándose unos a otros sin saber que decir, atónitos, pero todos estaban pensando lo mismo, abrazaron al niño y lloraron y rieron de puro gozo, porque en su fe, entendían que sin duda el que ayudó al niño en aquel duro trance de su vida no fue otro que Nuestro Padre Jesús del Calvario, al que todos ellos habían rezado e implorado durante aquellos días de incertidumbre. Esa fue la historia, totalmente real, que me contó mi amigo hace unos cuantos años, y que he creído oportuno contarla en un día tan señalado como hoy, que cada uno la interprete como guste y desde el punto de vista que quiera. Espero que hoy sea un día muy grande para los montalbeños, para el pueblo y su comarca y ojalá que dentro de 25 años estemos aquí para poder ver a Nuestro Padre Jesús del Calvario nuevamente por las calles de Montalbán.

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Hermanos del Campo peregrinando de La Carlota a Montalbán la noche del 5 al 6 de agosto.

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Cuando el aullido del lobo aún se escuchaba en la Campiña Cordobesa.

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No cabe duda que el aullido del lobo es uno de los sonidos que más ha llamado la atención a los hombres desde hace miles de años. El oírlo, normalmente durante la noche, despertaba en nuestros ancestros una mezcla de temor y de admiración que se ha seguido manteniendo hasta nuestros días, en los que este gran cazador sobrevive a duras penas en unas pocas cadenas montañosas de nuestro país. Sin embargo hubo un tiempo, no tan lejano como podríamos pensar, en el cual el lobo poblaba toda la Península Ibérica, incluso aquí en esta campiña nuestra tan domesticada y agrícola actualmente, no hace tanto tiempo la presencia de los lobos era algo habitual. Ni que decir tiene que en aquellas pretéritas fechas la campiña no era como la vemos ahora, sí que en parte estaba ya cultivada, pero aún mantenía un alto porcentaje de terreno que seguía siendo monte, lo que había sido toda la campiña desde hacía miles de años; un inmenso bosque mediterráneo. En aquellas frondas y dehesas, donde por encima de todos los vegetales reinaba la encina, había grandes mamíferos como osos, lobos, ciervos, jabalíes, linces o gatos monteses, prueba de ello es la cita que se recoge en “El libro de la Montería” (siglo XIV) de Alfonso XI, al poder leerse lo siguiente: “…se dice que en los sitios de Monte-Mayor y Montilla estaba la más abundante de jabalíes, osos y otros animales…”.

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Pero centrándonos en los lobos, que los hubo y muchos en nuestra campiña, una de las mejores herramientas para poder rastrear pruebas de su presencia es la toponimia. En nuestro ámbito campiñés más cercano he encontrado hasta siete topónimos que hacen referencia al lobo (posiblemente haya más). Sin duda el origen de esos topónimos está en la presencia de lobos en aquel entorno. Los enumero a continuación mencionando su ubicación y alguna información más de interés:

Caño del Lobo: Se trata de un pago rústico así denominado que hay muy cerquita de la Laguna Zóñar, hacia el Sur, en Aguilar de la Frontera.

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Fuente del Lobo: Se trata de un cortijo que hay muy cerca de Puente Genil, hacia el Norte.

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Cerro del Lobo: Este topónimo está en desuso, habiendo tenido conocimiento del mismo gracias a un mapa del término municipal de Montalbán de finales del siglo XIX. Se trata de un suave montículo que hay al Suroeste de Montalbán, ya en término de Santaella, aunque más cerca de Montalbán que del citado pueblo vecino.

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Piedra del Lobo: Se denominaba así a una piedra grande y de color oscuro que había cerca de San Sebastián de los Ballesteros, concretamente en el cruce que une el tramo de carretera donde está la pista de fútbol sala con la carretera de Fernán Núñez. Dicho tramo de carretera se denomina actualmente calle Piedra del Lobo.

Piedra del Lobo, lugar donde estuvo ubicada

Lugar donde se ubicaba la Piedra del Lobo.

Camino del Lobo: También conocido como camino del Puerto del Lobo, es una vereda que sale de El Arrecife (La Carlota) en dirección Sureste.

Cuesta del Lobo: Se trata de un pago rústico que hay cerquita de La Victoria, hacia el Oeste.

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Valdelobos: Se trata de un pago rústico que hay cerca de La Guijarrosa, hacia el Sureste. También existe el topónimo Vereda de Valdelobos.

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Otra indudable prueba de que había lobos en la campiña cordobesa y concretamente en nuestro ámbito geográfico más cercano son los documentos antiguos que han podido llegar hasta nosotros y que mencionan a estos animales como habituales moradores de estos contornos. En la tesis doctoral de Javier López Rider, “Santaella y el Suroeste de la Campiña Cordobesa en la Baja Edad Media”, y en las páginas 571 y 572, al describir los testimonios tomados a varios declarantes en el contexto de un pleito de lindes, refiriéndose a la zona del Toril y La Fuencubierta (a apenas 7 u 8 km de Montalbán) y remontándose el declarante al año 1446, podemos leer lo siguiente: “El último declarante es Juan Gómez Limón, que relata estando en el cortijo de Canillas con su cuñado, que se llamaba Alonso Ruiz del Covo, vecino desta villa, que labraba en el dicho cortijo de Canillas y que una noche con la luna, el dicho su cuñado fué a furtar madera a los dichos cortijos, que llevó consigo a este testigo para que le guardase los asnos por miedo de los lobos que había muchos entonçes (…) en el monte que estaban a mano izquierda del dicho camino, en aquellos cerrillos altos que allí estaban, que había allí buen chaparral gordo…”. Es muy interesante este documento, ya que gracias al mismo sabemos que en esta parte de la campiña, y concretamente en la zona de La Fuencubierta y El Toril, los lobos eran abundantes como mínimo hasta mediados del siglo XV, y tantos había por allí que durante la noche no se podía dejar un borrico solo ni para coger leña, ya que se corría el peligro de que lo mataran los lobos, como ha quedado patente por lo leído anteriormente. Queda claro también por lo manifestado por este hombre que en aquella zona aún se mantenía un destacable bosque de grandes encinas, el cual daría cobijo a todo tipo de animales salvajes.

Como todos sabemos, de aquel bosque mediterráneo que cubría los cerritos campiñeses ha quedado muy poco, aunque todavía se pueden observar en nuestro entorno más próximo chaparros en algunos linderos o algunas encinas solitarias, quizá lo único que quede por estos alrededores que pueda servir para hacernos una idea de lo que era esta campiña serían la Dehesa Tocina, cerca de La Victoria y el Manchón del Navarro en Montemayor, también llamado Cerro de la Pollera.

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Dehesa Tocina.

Espero que esta pequeña entrada del blog haya servido para hacernos reflexionar y ver nuestra campiña con otros ojos, e intentar asimilar lo distinta que ha llegado a ser comparándola con lo que es hoy día. Ahora que se acerca el invierno y apetece estar sentados con las “nagüillas” y el brasero, imagino a nuestros antepasados campiñeses en las noches frías del invierno, sentados junto a la lumbre, contando historias mientras el fuego crepitaba acogedor y en la lejanía aún se escuchaba… el aullido del lobo.

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Topónimos de origen animal en el término municipal de Montalbán (Córdoba).

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En nuestro término municipal son varios los nombres de lugares que están relacionados con animales, la mayoría de ellos por la existencia de determinados animales en esos sitios antiguamente o incluso en la actualidad. Los topónimos de origen animal son bastante comunes en toda la geografía española y son muy interesantes porque pueden darnos una idea de la fauna que existía en una determinada zona, sobre todo cuando se trata de topónimos antiguos con nombres de animales salvajes. En Montalbán he encontrado diez topónimos con nombres de animales, algunos de ellos en desuso en la actualidad y que han llegado hasta nosotros gracias a documentos antiguos, es posible que haya alguno más, pero hasta ahora estos son los que he encontrado y que seguidamente pasaré a detallar. Empezaré primero por los seis topónimos de origen animal que aún perduran en la actualidad, para terminar con los otros cuatro que cayeron en el desuso.

Pago y arroyo de Las Primillas: Este pago y su arroyo homónimo se encuentran al Noroeste del término municipal de Montalbán. Reciben este bello nombre debido a la gran cantidad de cernícalos primillas que había por aquel lugar. Hoy día también pueden verse ejemplares de estas aves rapaces, aunque menos.

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Pago de Valdeconejos: Situado al Este del término municipal de Montalbán y lindando con Tentecarreta. Seguramente en su día fue bautizado con este nombre  por la abundancia de este mamífero lagomorfo (que no roedor) que tanta hambre ha quitado en España desde hace milenios. En la actualidad sigue siendo una zona donde abundan los conejos.

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Pago de Tabarra: Después de hablar con varias personas mayores y preguntarles por el posible origen del nombre de este pago situado al Sur del Prado, son varias las que me han dicho que al parecer el nombre le podría haber sido dado porque antiguamente había allí muchas “tabarreras” o nidos de “tabarros”. Los tabarros son unos insectos de picadura venenosa, parecidos a las avispas sólo que algo más grandes y muy temidos porque sus picaduras y mordeduras son muy dolorosas. Construyen sus nidos en el suelo. Su nombre científico es Vespula Vulgaris. Antiguamente las tierras se labraban menos que hoy en día, por lo cual los nidos de tabarros eran bastante frecuentes. No pocos son los accidentes que se producían cuando al estar trabajando con las bestias, alguna pisaba un nido de tabarros y estos salían a cientos, enfurecidos, picando a todo lo que se movía e incluso en algunas ocasiones causando la muerte a hombres y animales que no lograban ponerse a salvo.

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Pago de La Mosca: Está situado este pago al Sur de nuestro término municipal, estando rodeado por el Norte por el pago de Las Morras totalmente y lindando al Sur con término municipal aguilarense. No he podido averiguar el origen del topónimo, aunque podría tener relación con la abundancia en su momento de este insecto díptero, bien sea la mosca común o las moscas grandes que pican a los caballos (tábanos), tampoco se puede descartar que esté en relación con el mote o “nombrajo” de algún antiguo propietario.

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Pozo de los Cochinos: Este pozo es de titularidad municipal y hoy en día se encuentra con su brocal tapado y cerrado con una puerta. Está situado al Sur del casco urbano montalbeño, a apenas un kilómetro, junto a la Vereda de Málaga y cerca del Pilar del Cambrón, formando parte (junto a dicho pilar) de los abrevaderos que tenía aquella zona como descansadero de ganado aledaño a la vereda citada. El origen del nombre era que los cochinos bebían del agua de este pozo, bien porque su brocal fuera más bajito o porque se derramara o manara su agua hacia afuera y bebieran de la misma junto al pozo.

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Poza de los Perros: Se trata de un manantial de agua que existe junto a la carretera de Puente Genil aproximadamente a la altura del Pilar del Cambrón. Este manantial formaba una poza donde bebían los perros, de ahí su nombre.

Cerro de las Ánsares: Topónimo que actualmente está en desuso y que ha llegado hasta nosotros gracias a la tesis doctoral de Javier López Ríder (profesor de Ciencias de la Antigüedad y de la Edad Media en la Universidad de Córdoba), titulada; “Santaella y el suroeste de la Campiña Cordobesa a finales de la Edad Media”. En dicha tesis y en su página 355, al describir las lindes que tenía una dehesa de Montalbán a mediados del siglo XV, dice lo siguiente: “dende la vega, donde la tierra de Sahagún, e de allí yva a dar entre el çerro de Pedro Días e el çerro de las Ansares, e de allí a la Hontanilla de Aguilar…”. El cerro de las Ánsares por tanto estaría junto al Cerro Pedro Díaz (también llamado Cerro Pelitre), por lo que posiblemente se refiera al Cerro de Prado Albán, el cual se encuentra muy cerquita del Cerro Pedro Díaz, discurriendo entre ambos montículos el camino de Montalbán a Santaella. Ambos cerros destacan en el paisaje del Oeste de Montalbán y son muy visibles desde el casco urbano. El origen del nombre de cerro de las Ánsares está sin duda en que en aquel lugar abundaban estas aves cuyo nombre científico es Anser Anser, siendo llamadas también gansos u ocas. Estas aves son migratorias y pasan los inviernos en el Sur de España provenientes del Norte de Europa. No debe extrañarnos que estos animales eligieran esta zona para pasar el invierno o como lugar de parada mientras iban a otro destino como por ejemplo Doñana, ya que en aquella época gran parte de nuestra campiña se mantenía poblada de bosque mediterráneo, y seguramente esa parte del término de Montalbán sería una laguna la mayor parte del año, formando un complejo endorreico que atraería a ese tipo de fauna, desde luego el topónimo de aquel cerro es una prueba de esto que afirmo, y más si tenemos en cuenta que el pago de La Laguna está a apenas unos cientos de metros de allí.

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A la izquierda el Cerro Pedro Díaz, a la derecha el Cerro de Prado Albán, el cual podría ser el antiguo Cerro de las Ánsares.

 

Cerro del Milano: Este topónimo está en desuso y ha llegado hasta nosotros gracias al Catastro de Ensenada (1751), concretamente en la respuesta que describe las tierras comunales que tenía Montalbán en aquella época. En un principio yo desconocía de qué cerro se trababa, sin embargo, indagando sobre este topónimo tuve la gran suerte de que mi buen amigo Manuel Jesús Gálvez Estepa me diera una información muy interesante sobre el mismo. Resulta que él sí que sabía cuál era el cerro del Milano, ya que es propietario de tierras en ese lugar y además había escuchado a su padre mencionarlo en distintas ocasiones. Por ello, gracias a él averigüé que el cerro del Milano se halla no muy lejos del casco urbano de Montalbán, hacia el Este, y formando parte de los pagos rústicos de La Pascuala y Las Viñas, siendo un cerro que se ve muy bien desde la carretera de Montilla, como se puede observar en la foto que adjunto. También me comentó mi querido amigo Manuel Jesús que, según le contaba su padre, el motivo de llamarse así es porque resultaba muy habitual ver milanos volando sobre el mismo, sobre todo al amanecer.

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Cerro del Milano visto desde la carretera de Montilla

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Huerta de las Zorreras: Al igual que el anterior, este topónimo está en desuso y ha llegado hasta nosotros gracias al Catastro de Ensenada (1751), concretamente en la respuesta que describe las tierras comunales que tenía Montalbán en aquella época. En principio desconocía cuál era aquella Huerta de las Zorreras de mediados del siglo XVIII, sin embargo  investigando sobre este topónimo tuve la suerte de encontrar una información muy interesante en internet que podria servir para saber qué lugar se trataba. Y es que en el Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba del 25 de abril de 1986, y en un apartado de Subastas, se menciona lo siguiente: «Parcela de tierra calma, de secano e indivisible, conocida por Huerta de Melero o Zorreras, sita al pago de Melero o Cerrillo de la Cruz, en término de Montalbán». Por tanto, podemos comprobar que el nombre de Huerta de las Zorreras era como se conocía también antiguamente a la Huerta de Melero o «Huerta Melero» como la nombramos los montalbeños. Sin embargo, con el paso del tiempo este topónimo cayó en desuso. El pago de la Huerta de Melero se encuentra al este de Montalbán, muy próximo al casco urbano. Sin embargo, a este lugar hay que agregar otro en Montalbán que también es conocido como Las Zorreras, y es el entorno del Pozo Redondo, al sur de Montalbán y cerca del Pilar del Cambrón, con lo cual finalmente queda la duda de saber con exactitud cuál de estos dos sitios era aquella Huerta de las Zorreras mencionada en el Catastro de Ensenada a mediados del siglo XVIII. En cuanto al origen de este topónimo, hay que buscarlo sin duda en la existencia de zorreras (madrigueras de zorros) en las inmediaciones de la huerta en cuestión.

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Arroyo de las Culebras: Este pequeño arroyo está situado al Sureste de Montalbán. Recoge sus primeras aguas en el pago de Tabarra, discurriendo en dirección Noreste hasta desembocar en el Arroyo del Prado (afluente del Salado) en el mismo límite municipal entre Montalbán y Montilla, muy cerca del cortijo de El Prado. Aunque en los mapas aparece con el nombre de arroyo del Manzano, popularmente también es conocido como arroyo de las Culebras. El origen del topónimo parece estar claro, y sería por la abundancia de serpientes en este arroyo.

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Arroyo de las Culebras o del Manzano pasando bajo la carretera de Aguilar. Al fondo Montalbán.

 

Los Mosquitos: Topónimo en desuso hoy en día. Estamos ante el topónimo de origen animal más curioso que me he encontrado realizando esta pequeña investigación. Usando el buscador de mapas antiguos de la Junta de Andalucía encontré un mapa del año 1945 donde se ve parte del casco urbano de Montalbán, así como las parcelas rústicas que rodean el pueblo. Pues bien, me encontré con la sorpresa de que hay una zona rústica muy concreta del extrarradio de Montalbán (hoy en día está dentro del casco urbano) y que viene denominada como Los Mosquitos. La zona en cuestión es la actual calle del Pilar y aledaños, en el mapa que adjunto puede verse. Desconozco el origen de este topónimo, pero es fácil llegar a la conclusión de que posiblemente era por la abundancia de estos insectos tan molestos en aquella zona de las afueras de Montalbán.

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“MONTE ALVÁN”, así llamaban y escribían también el nombre de nuestro pueblo a finales de la Edad Media.

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La palabra “Montalbán” deriva del latín MONTEM-ALBANVM, cuyo significado es “Monte  Blanco”, la cual evolucionó a Monte Albano, posteriormente a Monte Albán y finalmente a Montalbán. Durante varios siglos el nombre de nuestro pueblo se estuvo escribiendo indistintamente con B o con V, es decir Montalbán o Montalván, lo que no había visto nunca en ningún documento referido a nuestro pueblo, hasta ahora, es la forma primitiva de su topónimo, es decir Monte Albán o Monte Alván en este caso. Sin embargo hace pocas fechas he tenido la gran suerte de poder leer la tesis doctoral de Javier López Ríder (profesor de Ciencias de la Antigüedad y de la Edad Media en la Universidad de Córdoba), titulada; “Santaella y el suroeste de la Campiña Cordobesa a finales de la Edad Media”, texto de 2017 en donde he encontrado auténticas joyas escritas sobre nuestra comarca más cercana durante la Edad Media (siglos XIII al XV), incluido Montalbán por supuesto. Esta etapa de la historia de nuestro pueblo ha sido muy poco estudiada, por lo que el valor que tiene para los montalbeños lo investigado y averiguado en esta tesis es muy importante y tiene muchísimo mérito. En esta tesis doctoral Javier López Ríder ha contado con el apoyo institucional de los ayuntamientos de La Rambla, Montalbán, San Sebastián de los Ballesteros, Santaella y La Guijarrosa. Como decía, en esta tesis, además de otras muchas aportaciones muy interesantes sobre nuestro pueblo, aparece transcrito un texto de mediados del siglo XV, el cual creo que es muy interesante y viene a demostrar que en su día a nuestro pueblo también se le llamaba “Monte Alván”. A continuación transcribo el extracto de texto de la citada tesis donde mencionan a nuestro pueblo con el referido topónimo, concretamente en la página 281:

“Por su parte, la información sobre el poblamiento de Montalbán arranca de una manera más consolidada en 1454. En este año, en la plaza de La Rambla se pronunció por orden de doña Elvira de Hinestrosa, mujer del honrado caballero don Alfonso de Montemayor, como administradora del dicho castillo y lugar, lo siguiente: dijo que por quanto Fernando Alonso de Montemayor, señor que fue de los dichos castillos de Alvendin e Monte Alván, hordenó e estando seyendo bibo que qual quyer persona que quisiese venir a vivir al dicho lugar de Monte alván, que se obligase a fazer una casa de teja de cinco tiseras e de cercar un corral de dos tapyas en alto e pechase quatro años con cierto pan e gallinas (…). La intención de hacer esas casas con teja es de establecer una población permanente, incluso esta ordenanza se emite porque muchos de los que comenzaron a fabricar sus viviendas, se marcharon y la dejaron a medio hacer. Por ello, quieren hablar con estas personas para que vuelvan a venir y aumentar la vecindad.”

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PD: Gracias Javier, por este magnífico trabajo que has realizado, te lo digo en nombre de todos los montalbeños interesados por la historia de su pueblo, que somos muchos.

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Errores toponímicos del mapa 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional en el término municipal de Montalbán de Córdoba (visible a través del SIGPAC).

Como bien nos indica la wikipedia, el Sistema de Información Geográfica de Parcelas Agrícolas (SIGPAC), es un aplicación SIG del Gobierno de España (Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente) que permite identificar geográficamente las parcelas declaradas por los agricultores y ganaderos en todo el territorio español, usando para ello el  mapa 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional, del Ministerio de Fomento.

No cabe duda de que el referido mapa y el SIGPAC son unas herramientas magníficas no sólo para lo que fue creada, sino para ver los mapas y enriquecer nuestro conocimiento general del campo y también de los nombres de los pagos, ríos, arroyos, montes, lagunas, etc., que hace que lo usemos muy a menudo los que somos curiosos natos y siempre estamos preguntándonos cómo y por qué tal lugar se llamará de esta u otra forma, satisfaciendo de esta forma nuestra natural curiosidad y afición por la toponimia.

Pues bien, me ha llamado mucho la atención que en nuestro término municipal he encontrado tres errores que saltan a la vista fácilmente, los mismos son los siguientes; denominar Tejones de Dios al pago llamado realmente TAJONES DE DIOS, denominar Arroyo de las Chorreras a un curso fluvial distinto al que realmente se llama así, y nombrar al pago de TENTECARRETA en plural (Tentecarretas). Como curiosidad aportaré que en el término municipal de nuestros vecinos rambleños también existen errores, como por ejemplo denominar “Fuentelavada” a la Fuente del Abad, desde luego es casi sonrojante éste último error. A continuación paso a detallar dichos errores de nuestro término, considerando este que escribe muy interesante que el Ayuntamiento de Montalbán moviera los hilos y se pusiera en comunicación con las instancias correspondientes a fin de subsanarlos.

Tejones de Dios: En realidad es TAJONES DE DIOS, tal y como puede verse en mapas antiguos y como ha sido nombrado siempre este pago rústico en nuestro pueblo, el cual está situado al Noreste de Montalbán, entre la Matallana y el Mansegar. Según el Diccionario de la RAE un “tajón” puede ser una “vena de piedra de que se hace  la cal” o un “trozo de madera”, sin embargo estos significados no parecen tener relación con el origen del nombre de este pago montalbeño. En el vecino pueblo de Montemayor también existe un pago llamado Los Tajones de Duque, según he podido averiguar en aquel pueblo esos “tajones” son divisiones muy antiguas de tierra que el Duque tenía arrendadas a vecinos de aquella localidad. Montalbán perteneció durante casi todo el siglo XV a la Casa de Montemayor, además en 1450 Fernando Alonso de Montemayor y después su hija Beatriz, tomaron medidas para repoblar Montalbán, ¿podría estar el origen del nombre de este pago montalbeño en el homónimo de Montemayor?. El topónimo “tajones” se repite en Andalucía en varias ocasiones y siempre referido a pagos o parajes, en concreto en Rute (Córdoba), en Puerto Real (Cádiz) y en Mollina (Málaga). Así mismo, buscando por Internet he encontrado otros dos lugares en España con ese topónimo (ambos en la provincia de Soria y pegados el uno al otro junto a la capital), siendo éstos: el “Monte de Tajones” en la pedanía de Las Casas (perteneciente a Soria capital) y la “Suerte de los Tajones” en Valonsadero (espacio natural a 5 km de la capital). En ese lugar, se denomina “tajones” a antiguos terrenos públicos de labor (heredades del concejo), los cuales eran labrados por todos los vecinos en un día y cosechados igualmente por todos en otro y que servían para los gastos propios o del común. Está comprobado que Montalbán recibió población soriana en el siglo XVIII (esa repoblación fue llevada a cabo por la Casa de Medinaceli), por lo cual también queda la incógnita de si la palabra “tajones” podría haber venido a Montalbán con aquellos habitantes de Soria. Tanto la información proveniente de Montemayor como la de Soria nos hace llegar a la razonable conclusión de que la palabra “tajones” está relacionada con una antigua forma de llamar a divisiones de tierra de labor.

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Error en el mapa

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Como es en realidad; «Tajones de Dios».

Arroyo de Las Chorreras: Cualquier persona mayor de nuestro pueblo, y no tan mayor, sabe que una cosa es el arroyo que baja de La Alameda y otra muy distinta el arroyo de Las Chorreras, sin embargo en el mapa 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional se denomina erróneamente Las Chorreras al que en verdad no es otro que el arroyo de La Alameda o de la Huerta Marquitos, nombrado también en algunos mapas como “regato” (arroyo pequeño). El “verdadero” arroyo de Las Chorreras tenía su nacimiento antiguamente en un manantial muy cercano al casco urbano de Montalbán, en su parte Sur, en lo que hoy llamamos El Sótano (si bien debido a la colmatación por escombros de aquella zona hoy en día el inicio del arroyo está más abajo) y discurre en dirección al pago de La Laguna, a partír de la cual es conocido como Acequia de la Laguna Baja. En varios mapas del término municipal de Montalbán de finales del XIX puede constatarse ésto que afirmo, y que como dije antes, sabe cualquier persona que conozca bien nuestro pueblo y su entorno. No acierto a comprender por qué motivo en el mapa se produce este “cambio de nombre”, pero mientras nadie lo corrija ahí sigue “dañando” a la vista. A esta zona se le llamaba antiguamente Las Chorreras en general, no sólo al arroyo. En aquel lugar había tierra que servía muy bien para lavar los cubiertos y vajillas («tierra de fregar»), cuando aún no había agua corriente ni “mistol” o similar en los domicilios, y era muy habitual que las madres mandaran a sus hijos a coger de aquella tierra y traerla hasta las casas en una cuba o espuerta, diciéndoles que tuviesen cuidado y no la cogieran “de donde se mea la gente”. En cuanto al origen del topónimo, según el DRAE la palabra “chorrera” tiene entre otros significados los de trecho corto de río en que el agua, por causa de un gran declive, corre con mucha velocidad” o “cascada”, y sin duda ahí está el origen del nombre, porque efectivamente en aquella época existiría un gran declive del terreno hacia el Oeste por donde discurría el arroyo en sus comienzos y seguramente en momentos de lluvias el agua correría con gran fuerza hacia abajo.

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Error del mapa al ubicar el Arroyo de las Chorreras.

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Arroyo de la Huerta Marquitos (mapa de 1945).

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Mapa de 1872 donde se ubica correctamente el Arroyo de las Chorreras.

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Mapa de 1890 donde se ubica correctamente el Arroyo de las Chorreras.

Tentecarretas: Su nombre en realidad es TENTECARRETA (en singular). Es éste uno de los pagos más famosos de Montalbán sin lugar a dudas, tanto por su catacumba, por sus abundantes restos arqueológicos, por su belleza paisajística y por sus famosas naranjas. El nombre se divide en dos partes claramente diferenciadas; “tente” y “carreta”. “Tente” hay que entenderlo como una contracción de “sostente” o de “detente”, de “sostener” o “detener”, y “carreta” pues todos sabemos lo que es, un carro tirado por bestias. Creo que la explicación al por qué se le dio ese nombre es porque por allí discurre el antiguo camino de Montilla y el terreno es muy quebrado, por lo cual las carretas pasarían por allí con no pocas dificultades. Nadie en Montalbán nombra este pago en plural, sin embargo así (Tentecarretas) viene denominado en el mapa que nos ocupa, erróneamente a mi entender, porque su nombre de toda la vida, como atestiguan mapas antiguos y la forma de nombrarlo la gente del pueblo, es en singular; TENTECARRETA, que además, si incidimos en el mencionado origen del topónimo está bastante claro que es una contracción de «Sostente carreta» o de “Detente carreta” (por las pronunciadas cuestas que tenían que subir y sobre todo bajar con los carros), y estando de acuerdo en que ese es su origen, lo lógico es que dicha contracción hasta llegar al topónimo actual se produzca en singular, como es en realidad.

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Error del mapa al nombrar Tentecarreta en plural.

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Mapa de 1872 donde se nombra correctamente Tentecarreta.

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Mapa de 1890 donde se nombra correctamente Tentecarreta.

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Mapa de 1893 donde se nombra correctamente Tentecarreta.

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Mapa de 1949 donde se nombra correctamente Tentecarreta.

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Árboles singulares de Montalbán: El Pimentero Falso del «Jardinito» (Plaza de la Constitución).

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El Pimentero Falso o Falsa Pimienta, cuyo nombre científico es Schinus Molle, es un árbol de hoja perenne de origen sudamericano (Brasil, Argentina y Uruguay mayormente), el cual aguanta muy bien las altas temperaturas y la sequía, por lo que es muy habitual su uso en jardines del Sur y del Levante español. Nuestra Falsa Pimienta fue sembrada por Fermín Bascón Bascón, el cual fue policía municipal del Ayuntamiento de Montalbán y al mismo tiempo encargado del departamento de jardinería desde 1962 hasta 1995, consistiendo dicha tarea de jardinero en el cuidado y mantenimiento de los jardines del pueblo y del cementerio. Por el trabajo de jardinería no recibía emolumentos, sólo el sueldo de policía, se puede decir por tanto que Fermín lo hacía por amor al arte o más bien por amor a los árboles y a las plantas en general. Volviendo al árbol que nos ocupa, Fermín lo sembró en una maceta, en 1960, con semilla cogida de otra pimienta falsa que había en la Plaza de la Constitución de La Rambla (plaza del Ayuntamiento), transplantándola posteriormente a su ubicación actual en 1963, por lo cual este árbol tiene ya 57 años.

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Fermín Bascón junto a la Pimienta el 6 de agosto de 1966.

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Fermín en el mismo lugar en 2017.

Este Pimentero Falso tiene un gran porte en la actualidad, siendo el mismo de 11 metros de altura, 10 metros de envergadura de copa y 2,30 metros de circunferencia de tronco. Desde hace décadas su tronco se ha ido inclinando, por lo que en fechas recientes se ha colocado una especie de arco metálico para ayudar a sostenerlo y evitar así que pueda dañarse o quebrarse. Su estado de salud es muy bueno, prueba de ello es el verdor y exuberancia de su ramaje y copa, lo que proporciona una sombra muy tupida y fresca que se agradece mucho durante los meses de calor, siendo los banquillos que hay bajo su copa un lugar inmejorable para sentarse a la sombra a charlar, leer o simplemente relajarse. 

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Fermín sentado a la sombra de la Pimienta.

Debido la inclinación del tronco mencionada antes, es bastante sencillo trepar al tronco de este árbol, por lo que es habitual ver a niños jugando encaramados al mismo, como hacíamos mis amigos y éste que escribe a principios de los años 80, cuando un servidor vivía en la calle San Francisco, popularmente conocida como Salsipuedes, que tan gratos recuerdos me trae.

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