Árboles singulares de Montalbán: El Pimentero Falso del “Jardinito” (Plaza de la Constitución).

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El Pimentero Falso o Falsa Pimienta, cuyo nombre científico es Schinus Molle, es un árbol de hoja perenne de origen sudamericano (Brasil, Argentina y Uruguay mayormente), el cual aguanta muy bien las altas temperaturas y la sequía, por lo que es muy habitual su uso en jardines del Sur y del Levante español. Nuestra Falsa Pimienta fue sembrada por Fermín Bascón Bascón, el cual fue policía municipal del Ayuntamiento de Montalbán y al mismo tiempo encargado del departamento de jardinería desde 1962 hasta 1995, consistiendo dicha tarea de jardinero en el cuidado y mantenimiento de los jardines del pueblo y del cementerio. Por el trabajo de jardinería no recibía emolumentos, sólo el sueldo de policía, se puede decir por tanto que Fermín lo hacía por amor al arte o más bien por amor a los árboles y a las plantas en general. Volviendo al árbol que nos ocupa, Fermín lo sembró en una maceta, en 1960, con semilla cogida de otra pimienta falsa que había en la Plaza de la Constitución de La Rambla (plaza del Ayuntamiento), transplantándola posteriormente a su ubicación actual en 1963, por lo cual este árbol tiene ya 57 años.

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Fermín Bascón junto a la Pimienta el 6 de agosto de 1966.

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Fermín en el mismo lugar en 2017.

Este Pimentero Falso tiene un gran porte en la actualidad, siendo el mismo de 11 metros de altura, 10 metros de envergadura de copa y 2,30 metros de circunferencia de tronco. Desde hace décadas su tronco se ha ido inclinando, por lo que en fechas recientes se ha colocado una especie de arco metálico para ayudar a sostenerlo y evitar así que pueda dañarse o quebrarse. Su estado de salud es muy bueno, prueba de ello es el verdor y exuberancia de su ramaje y copa, lo que proporciona una sombra muy tupida y fresca que se agradece mucho durante los meses de calor, siendo los banquillos que hay bajo su copa un lugar inmejorable para sentarse a la sombra a charlar, leer o simplemente relajarse. 

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Fermín sentado a la sombra de la Pimienta.

Debido la inclinación del tronco mencionada antes, es bastante sencillo trepar al tronco de este árbol, por lo que es habitual ver a niños jugando encaramados al mismo, como hacíamos mis amigos y éste que escribe a principios de los años 80, cuando un servidor vivía en la calle San Francisco, popularmente conocida como Salsipuedes, que tan gratos recuerdos me trae.

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Algunas pinceladas sobre el apellido RUZ…

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Escudo heráldico del apellido RUZ

Apellido poco común en España y típicamente montalbeño, es uno de los más habituales de la localidad, siendo Montalbán el lugar donde es más abundante en todo el mundo. En los primeros libros de bautismo de nuestro pueblo, los cuales se remontan a 1558, ya aparece este apellido, siendo el primer Ruz que figura en dichos libros un tal Pedro de Ruz, casado con Cathalina Ximénez. Existe también este apellido, aunque en menor medida, en otros municipios de la campiña cordobesa como Montilla, La Rambla o Espejo, y está también presente, aunque con mucha menos frecuencia, en la mayoría de provincias andaluzas, siendo muy difícil encontrarlo fuera de Andalucía. El caso de Montalbán es en verdad sorprendente, ya que el apellido estuvo a punto de desaparecer a principios del siglo XVIII, siendo uno de sus últimos portadores Ana de Ruz de Lara (1697-1764) la cual estaba casada con Acisclo Antonio Gómez de Arroyo (1694-1764), pues bien, el apellido Ruz materno pasó como primero a sus hijos (cosa muy común en aquellas fechas) y se da la circunstancia de que en la actualidad todos los Ruz montalbeños descendemos de esta mujer, ya que el apellido pasó a su hijo Pedro de Ruz Blanco y de éste a sus hijos (nietos de la citada Ana) Pedro Manuel de Ruz Jurado y Acisclo Josefh de Ruz Jurado, los cuales dan origen a las dos ramas familiares actuales del apellido Ruz en Montalbán. Es muy llamativo como este apellido ha pasado en dos siglos y pico de estar próximo a su desaparición a ser uno de los más abundantes en Montalbán, la explicación a este hecho podría estar en la alta frecuencia con que se han dado en nuestro pueblo familias Ruz con muchos hijos y en su mayoría varones, cosa que se sigue repitiendo en la actualidad, y aunque ya no se suelen tener tantos hijos como antes, sí que siguen predominando claramente los varones. En cuanto al origen del apellido hay varias teorías; una de ellas está en el posible origen suizo, ya que en dicho país existe una comuna del cantón de Neuchâtel, denominada Val de Ruz (Valle de Ruz), otra le da origen francés, ya que en el país galo también existe el apellido Ruz (se escribe exactamente igual).

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Paisaje de Val de Ruz (Suiza)

Una hipótesis bastante extendida hace años, pero que ha quedado totalmente descartada, es la de que el apellido pudo venir hasta nuestro país con las repoblaciones que el rey Carlos III realizó en Andalucía a finales del siglo XVIII con colonos provenientes de Centroeuropa (fundación de La Carlota, Fuente Palmera, San Sebastián de los Ballesteros, etc), cosa que resulta imposible, puesto que el apellido Ruz ya existía en Montalbán dos siglos antes de dichas repoblaciones. Otra teoría sobre el origen del apellido Ruz está en la Córdoba musulmana, ya que existía una poderosa familia de juristas llamada los Banu Rušd (a la que pertenecía el gran Averroes). Por otro lado está lo que afirman la mayoría de tratadistas y expertos, que el apellido Ruz es netamente andaluz y toponímico, siendo su procedencia el municipio de Rus (Jaén), estando por tanto emparentado con el apellido Rus, bastante frecuente en la provincia de Jaén, dándose la circunstancia de que con el paso del tiempo se le trocó la S por una Z, cosa ésta que ha ocurrido con muchos otros apellidos y por tanto no nos debe extrañar lo más mínimo. Personalmente, tanto por la repartición geográfica, como por la antigüedad que tiene este apellido en nuestra comarca, así como por su antigua forma de escribirse con la preposición “de” delante (hasta finales del siglo XIX se escribía “de Ruz”), me inclino por la opción del origen toponímico derivado de Rus (Jaén), además hay muchos apellidos de otros pueblos de Jaén en la campiña cordobesa, ya que gran número de colonos de aquellas tierras vinieron hasta aquí tras la Reconquista a partir del siglo XIII. En cualquier caso no está totalmente demostrada ninguna teoría, aunque como ya dijimos, actualmente la más aceptada es la que lo relaciona con Rus (Jaén). En cuanto a su etimología, el apellido Ruz podría derivar del latín “rus”, “ruris”, que significa “propiedad rural”, aunque también podría provenir del griego “rhous” (ρούς), que significa “ajenjo”, planta con mucho tanino y que es empleada como curtiente, la cual está presente en su escudo heráldico.

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Vista aérea de Rus (Jaén).

Fuentes consultadas:
Blog  “Genealogía de Montalbán de Córdoba”. de Miguel López Romero.
Blog “Armorial de Heráldica Hispana” (escudos de Montalbán) de Pedro Jiménez Sillero.
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Sobre los pozos que había en las casas de Montalbán.

Niños montalbeños en un patio junto al pozo.

Niños montalbeños en un patio junto al pozo.

Hasta hace pocas décadas existían pozos en la mayoría de casas de nuestro pueblo, muchos de ellos, probablemente, con varios siglos de antigüedad, siendo muy pocos los que han llegado hasta nuestros días. Eran éstos unos pozos bastante profundos, de más de diez metros normalmente, muchos de ellos estaban encañados con piedras o ladrillo, otros sin embargo simplemente perforaban la dura tosca que hay en el subsuelo del cerro donde se asienta Montalbán, hasta llegar a la capa freática que existe bajo nuestros pies.

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Sus brocales solían ser de ladrillo o de adobe enlucido y enjalbegado y algunos contaban con una pequeña pila adosada que servía para recoger agua o lavar. La gran mayoría de estos pozos mantenían agua durante todo el año, si bien sufrían grandes oscilaciones en su nivel (de hasta seis o siete metros, o incluso más) dependiendo de la época del año. Solían estar situados en el patio o en el corral, aunque también había algunos en la casa, dándose también la circunstancia de existir pozos que eran compartidos por dos viviendas distintas.

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Pozo existente en C/ Iglesia, nº 2. Era compartido con el Cuartel de la Guardia Civil.

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Pozo existente en C/ Empedrdada, nº 69, también era compartido. Actualmente está seco.

También es destacable que a las afueras del casco urbano había pozos que servían para suministrar agua a varios tejares que existían en nuestro pueblo. En el interior de algunos pozos crecían de forma natural helechos muy bonitos de varios tipos, así como otras plantas de umbría.

Pozo existente en C/ Campo de Fútbol, nº 28 y que en su día sirvió para suministrar agua a un tejar.

Pozo existente en C/ Campo de Fútbol, nº 28 y que en su día sirvió para suministrar agua a un tejar.

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Helechos en pozo montalbeño.

El agua de los pozos de Montalbán no es buena para beberla, ya que es “agria” y no sabe bien, cosa que ocurre en todo el cerro donde se ubica el pueblo, sin embargo en las cercanías de Montalbán, ya en el campo, sí que existen manantiales y pozos con agua muy buena de beber, (Tentecarreta, Huerta de Dios, El Prado…) esta circunstancia fue la que dio pie a que en Montalbán el gremio de los “aguaores” tuviera mucho trabajo y trajín de la Huerta de Dios al pueblo y viceversa. Como hemos dicho, el agua no era buena para beberla, por lo que su uso era fundamentalmente para que bebieran los animales, bañarse, fregar y refrescar la casa y los alimentos; era muy típico meter en el pozo alimentos como el gazpacho, un melón o sandía, carne y por supuesto el vino, ya que en contacto con el agua, que siempre estaba muy fría, se ponían muy fresquitos.

Pozo existente en C/ Empedrada, nº 151, con su dueño José Bascón Fernández.

Pozo existente en C/ Empedrada, nº 151, con su dueño Antonio Bascón Fernández.

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Mismo pozo.

El final de los pozos de nuestro pueblo llegó cuando se empezó a instalar agua corriente y frigoríficos en las casas, al quedar en cierto modo obsoletos, por lo que en su gran mayoría fueron rellenados con escombros y tapados (casi siempre al realizar alguna obra en la vivienda), siendo muy pocos los que a día de hoy se han conservado.

Pozo existente en Llano del Calvario, nº 33.

Pozo existente en Llano del Calvario, nº 33.

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Pozo existente en C/ Empedrada, nº 63.

Con la pérdida de la gran mayoría de pozos, considero que de alguna manera también se ha perdido parte de nuestro patrimonio, ya que eran una estampa muy típica de los patios y corrales y de las casas montalbeñas en definitiva, y asimismo podrían haber seguido usándose hasta nuestros días, ya que aunque ahora se cuente con agua corriente potable y frigorífico, el agua del pozo seguramente podría seguir sirviendo para refrescar algún alimento o bebida especial o incluso para uso doméstico cuando se producen cortes o restricciones de agua. Sirva esta pequeña entrada del blog para recordarlos y que no se pierdan en la memoria de los que los conocieron y tantas veces se esforzaron subiendo aquellas cubas cargadas de agua fresca del subsuelo montalbeño.

Pozo de la Ermita del Calvario.

Pozo de la Ermita del Calvario.

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El singular caso de los estanqueros de papel sellado de Montalbán y La Rambla condenados a muerte a mediados del siglo XVII.

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Navegando por el océano de Internet he llegado hasta un documento que me ha llamado poderosamente la atención y el cual he transcrito del castellano de aquella época. Se trata de dos informes redactados en Montilla y Granada en el 1659 (el 28 de mayo y el 24 de junio respectivamente), por D. Julián de Cañas Ramírez y Silva, Juez Oidor de la Chancillería de Granada, a petición de D. Juan de Góngora, Gobernador del Consejo de Hacienda, y que tratan sobre la ejecución en Montilla de Gregorio del Pozo y Martín Garrido, estanqueros del papel sellado de La Rambla y Montalbán, a los que se acusaba de falsificación de papel sellado (delito de moneda falsa). Estos dos estanqueros fueron salvados en el mismo patíbulo y en el último momento por varios curas y frailes sin el consentimiento de la Justicia. Desconozco si posteriormente se llevó a cabo la sentencia de muerte, aunque del texto se puede entender que hubo una apelación. En el documento, que no tiene desperdicio, se puede ver también las grandes dificultades que pasó el Juez Oidor D. Julián y otros subordinados suyos para intentar investigar este caso y hacer justicia (con actos de venganza y difamación hacia ellos incluidos), entendiéndose perfectamente al leerlo que la situación corrupta venía de largo tiempo atrás y muy posiblemente tendría el conocimiento y complacencia de parte del pueblo y autoridades locales. Dicho Gobernador del Consejo de Hacienda le pregunta los motivos para haber llevado a cabo la ejecución sin haberle consultado previamente, a lo que el Juez-Oidor le responde con los dos mencionados informes, siendo su contenido, ya transcrito, el siguiente: 

Copia de consulta hecha a su Majestad en su Consejo de Hacienda.

SEÑOR:

Por carta de Don Juan de Góngora, Gobernador de vuestro Consejo de Hacienda se me ordena informe los motivos que tuve para ejecutar sin consulta las sentencias de muerte contra Gregorio del Pozo y Martín Garrido, estanqueros del papel sellado de las villas de La Rambla y Montalbán, a quienes quitaron del suplicio algunos clérigos y frailes de esta ciudad con la ocasión de haberse quebrado el ahogadero y desatadose la fianza y soga de esparto, por malicia o impericia del Oficial de la Justicia, a que RESPONDO:

Que habiendo resultado de las diligencias de la Pesquisa de Córdoba sobre a introducción del papel falso, haberse también fabricado en esta ciudad mucha parte de él, me mandó V.M. por de comisión de 18 de junio del año pasado de 1658, tomase las noticias necesarias deleitado de aquella causa del ¿? Don Juan Antonio de Heredia , vuestro Alcalde del Crimen de la Chancillería de Granada, y procediere en la averiguación y castigo por estas palabras: “y hecha la dicha averiguación procederéis al castigo de los que de ella resultaren culpados condenándolos en las penas en que cada uno hubiere incurrido según la calidad de su delito, las cuales ejecutaréis en sus personas y bienes”. Que solas ellas dan satisfacción al reparo hecho por el Consejo, pues no sólo me manda V.M. proceder a la averiguación, sino a la ejecución del castigo en personas y bienes de los reos. Y esto mismo contienen diferente cartas (cuya copia va con esta consulta) que vuestro Gobernador me escribió en respuesta de las noticias que fui dando de lo obrado en esta pesquisa, una de 12 de noviembre que dice: “en las resultas de los autos se espera se conseguirá con brevedad el castigo y escarmiento de semejante delito, para lo de adelante, habiéndose averiguado el origen del daño y presos los principales autores de él, y allí V.M. vaya continuando todo lo que fuere necesario”. Y por otra de 19 de noviembre: “Por lo mucho que importa adelantar las demostraciones que pide negocio tan grave”. Y otra de 3 de diciembre: “Y que no se dilate más la demostración que conviniere hacer para el ejemplo y castigo de semejantes delitos”. Y también por otra de Don Domingo Centurión de vuestro Consejo de Hacienda, que en su nombre me escribe en 29 de octubre: “Y V.M. se sirva proceder adelante conforme a justicia y entretanto doy a V.M. de parte del Consejo muchas gracias de lo que ha hobrado”. Por cuyas órdenes no sólo me manda V.M. se consulte la ejecución de sentencias, limitándome la comisión, sino que antes me concede toda la jurisdicción bastante para proceder con ella al castigo, y con poder especial, para sentenciar y ejecutar, manifestándome la gravedad de este delito, encargando y mandándome abreviar la demostración del castigo, para que fuese escarmiento de otros. Y siendo la comisión de esta calidad, (y aún con palabras más imitadas) sólo tolera V.M. la consulta y la admite cuando duda el inferior en la probanza del delito o en la pena que se le debe imponer, por ser arbitraria y no legal ni determinada, o por otra justa causa o consideración de que resultase la inocencia del reo. En el primer caso (demás de no ser permitido) hallé a los de esta causa confesos y convictos, en el cual ni se consulta, ni se admite la apelación. Y en el segundo con pena legal y determinada por ley y premática promulgada en tiempo de V.M. que está en observancia. Y cuando estuvieran con ¿…? de las calidades, o confesos o convictos por haber delinquido en sus oficios, se debían ejecutar las sentencias sin diferir el castigo y también por ser especial en el delito de moneda falsa, cuya pena corresponde a los cómplices, falseadores y vendedores de papel sellado falso. El que debo consultar a V.M. no puedo ignorarlo, mas en los casos permitidos por derecho y de la misma suerte que sería culpable de no hacerlo cuando hay alguna de las razones dichas, y sería también cuando simuladamente fingiese la duda contra mi dictamen y conocimiento del proceso, y sería mayor el castigo de esta sospecha y menos fuerte la satisfacción más escrupulosa, pues faltando a la forma legal, ni cursa más de ocupar el tiempo al Consejo en delito no libre de castigo consultándole ociosamente, a que no debo exponerme cuando ejecute las sentencias de estos reos guardando términos de derecho y conforme a justicia como se me ordena. Y estas mismas reglas guardó ese otro licenciado D. Juan Antonio en la sentencia de azotes que ejecutó en Rodrigo de Acorta, escribano de número de a ciudad de Córdoba, sin consultarla por hallarse confeso y convicto, ni admitirle la apelación, cuya ¿? misión me ordena V.M. prosiga en Montilla, teniendo considerable inconveniente en una pesquisa tan dilatada y costosa, diferir el castigo de dos reos tan culpados esperando la resolución de la consulta en perjuicio de otros sumando nuevas costas y salarios que sobre los que se deben será muy sensible, no habiendo motivo para hacerlo. La continuación en este delito de tantos años, pues no sólo se ha cometido en los de 1657 y 1658, sino en los antecedentes. La obstinación en no conocer el falso papel sabiéndolo todos, y que la variedad de los delitos es tal y tan manifiesta que a nadie se le puede ocultar. La desenvoltura y desahogo con que corrió que parecese Sacra gala y donaire con el papel, pues tienen más falso que verdadero los escribanos, y las diligencias para estorbar su averiguación y mi pedirla ha sido con tanto exceso que parece no se ha tenido por delito, y el ver que sólo los que son contra V.M. se callan, se encubren, se disimulan y seducen a clemencia era motivo bastante para no disimular su castigo, y que el terror de la pena que les corresponde abriere los ojos de tanta ignorancia o malicia. Y cuando tantas circunstancias faltaran, la multiplicidad de delitos y enfermedad que padece esta república daba voces por su curación drene, y eficaz para reprimirlos y atajarlos como V.M. me lo manda, y si el del papel sellado no tuviera la pena del último suplicio se debía imponer, para que el ejemplo fuese escarmiento a los seglares, y esta amenaza los detuviese y ajustase a la razón para no ser cómplices con los de otro estado que les hacen sombra para tales insultos, y metidos en ellos no los excusan del castigo menos que con los inconvenientes que se han experimentado arriesgando todo en un punto y lo que más es la autoridad de la jurisdicción de V.M., como se vio el día del suplicio de estos reos y el siguiente que derribaron la horca. La desenvoltura con que se reselló en esta ciudad la primera vez y lo que a mis ojos ha parado en este, sin que se hallase un real que no fuese falso ni sin cuidado el autor habiendo tantos los doblones falsos que han corrido, y la fábrica nueva que se trataba de hacer, el poner fuego a la casa de un abogado que defendía la jurisdicción de V.M. a vista de un ministro suyo y los libelos que se fijaron en tiempo de otro, las resistencias hechas a mis ministros y los sucesos y accidentes de esta causa que ¿con…? de los autos, sólo pudo remediarlos la entereza de un ministro que vino aquí en nombre de V.M. con el castigo. Estos son, señor, los motivos que en el celo grande que tengo al servicio de Dios y de V.M. me obligaron a hacer tan particular servicio a ambas majestades, los autos de esta pesquisa manifiestan mucho más de lo que puedo significar y mis procedimientos, quien ha dado cuenta a V.M. de lo que ha sucedido en ella sin omitir cosa importante, no había de olvidar lo principal, si hallara algún fundamento para hacerlo, mis deseos han sido siempre no faltar a mi obligación, ni a la atención de ministro de V.M., que mandará lo que sea más de su servicio, cuya call…¿? persona guarde Dios como deseo y he menester.

Montilla y mayo, 28, de 1659.

Copia de carta escrita de Gobernador D. Juan de Góngora.

Joseph Antonio de Egui, cabal escribano de la pesquisa del papel sellado de Montilla me dice lo que pasó con V.S. y le ordeno me dijese el día que le beso la mano sobre que doy a V.S. las gracias y porque a lo más tengo satisfecho en mis consultas y cartas que he escrito a V.S. En esta sólo responderé a la queja que entendido se ha manifestado por parte del Marqués de Priego, diciendo le llame el día del suceso de los ajusticiados y examine testigos sobre ello.

En lo primero habrá visto V.S. la templanza de mi recado que se encaminó a darle cuenta del estado en que estaba la materia y que sólo su presencia la podía componer, lo cual no fue novedad mía ni falta de atención, sino ¿…? la que debía y prevenir no se me culpase en los lances que se podían seguir no haberlo hecho. Y en tiempos más calamitosos y turbulentos cuenta fray Prudencio de Sandoval en la historia del gran Emperador Carlos V en el libro ¿…? (que vos habrá visto tantas veces) el suceso del Alcalde de Corte Legui-Zamo que habiendo sentenciado en la ciudad de Murcia a cien azotes a un zapatero y quitadole el pueblo, dice también y como el Alcalde vio esto, fuese a toda prisa a casa del Marqués de los Vélez que estaba en la ciudad y cuando el marqués supo que el Alcalde iba a su casa no le quiso esperar, antes cabalgó a prisa y saliose de la ciudad y se fue a Mula. El Alcalde salió en seguimiento del marqués y de parte del Rey se puso pena de muerte y de prendimiento de bienes, se volvió luego con él a la ciudad a darle favor y ayuda para que pudiese hacer justicia.

En lo segundo, sobre el examen de testigos, no fue sobre el resultado ni la cabeza del proceso que dio principio a la sumaria de aquellos días contiene tal, ni se encaminó a más de referir el suceso conforme al testimonio que había dado el escribano, y lo que por mi se obró en defensa de la jurisdicción en que se escribió lo que dijeron los testigos de bajo de juramento ajustándose al hecho de la verdad para dar cuenta a su majestad.

Últimamente señor, lo que he obrado en este negocio ha sido ajustándome a las leyes y premáticas de estos reinos y doctrinas más seguras, con celo de Justicia y midiéndola al tiempo, lugar y estado en que me hallaba y a la atrocidad del delito, como consta del proceso. El salir sin cobrar los salarios también se verá de los autos como pasó y lo que en esto se obró, bien se conoce mi poca suerte, pues cuando me pareció menor inconveniente ceder a la materia de maravedís (tan de poco aprecio en los hombres de mis obligaciones) que dejar de manifestar mi obediencia a las órdenes del Consejo, también en ésto hay quien me culpa, espero que V.S. mandará se despache recetar que los cobre o comisión para que yo lo haga desde aquí, y lo que suplico a V.S. es tenga entendido desee tener con el Marqués de Priego toda buena correspondencia en lo que allí se ofreció a este suceso referido, y en él, como lo habrá conocido de los autos y de las dependencias de otros negocios lo podrá decir Joseph Antonio. Yo he sido desgraciado, mas espero en Dios que mis procedimientos volverán por mi razón y reputación, pues sólo su servicio y del Rey me han ocasionado estos lances, mayormente cuando V.S. es Juez de ellos y yo su hechura , a quien guarde Dios como he menester.

Granada y junio, 24 de 1659.

Julián de Cañas Ramírez y Silva = Juan de Góngora.

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Aquí os dejo también el enlace para el que quiera leer el informe original (páginas 36, 37 y 38).

Montilla (siglo XVIII)

Montilla (siglo XVIII)

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Los Balbuena; hidalgos montalbeños.

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Continuando con el trabajo de buscar las familias de origen hidalgo de nuestro pueblo, el cual comencé con la entrada publicada hace unos años y dedicada a los Barahona, ahora dedico la presente a los Balbuena, otra familia hidalga montalbeña, aunque a día de hoy el apellido ya no existe en Montalbán. Los Balbuena de nuestro pueblo eran de origen asturiano o castellano-leones, ya que existen seis lugares en España así llamados (aunque ahora se escriben Valbuena), uno en Asturias y cinco en Castilla-León, y siendo los mismos; Valbuena (Cabranes, Asturias), Valbuena (Aldeacipreste, Salamanca), Valbuena de Pisuerga (Palencia), Valbuena de Duero (Valladolid), Valbuena de Roblo (Crémenes, León) y Valbuena de la Encomienda (Villagatón, León), estamos por tanto ante un apellido de origen toponímico, si bien desconocemos de cuál de las referidas localidades procede en concreto. La información sobre el origen hidalgo de dicha familia la he encontrado en el libro de Óscar Barea López titulado “Heráldica y Genealogía en el sureste de Córdoba (siglos XIII-XIX). Linajes de Baena, Cabra, Carcabuey, Doña Mencía, Iznájar, Luque, Monturque, Priego, Rute, Valenzuela y Zuheros”. Concretamente en su página 101 podemos leer lo siguiente:

BALBUENA: De Valbuena (Asturias y 4 en Castilla-León). Desde Montalbán, pasó a Córdoba y Tomares, en el siglo XVIII, siendo recibidos en Baena.

Hidalguía Montalbán, Córdoba y Baena:

RCHG (Real Chancillería de Granada): Probanza, de 1743, a favor de Lucas García de Balbuena, de Montalbán.

RCHG: Real Provisión, de 1789-90, a favor de Francisco Rafael Balbuena y Nieto, vecino de Córdoba, contra Baena.

Genealogía en Montalbán, Córdoba, Tomares y Baena:

  1. Juan Balbuena, hidalgo en Montalbán, en 1637 y 1693-95, casado con Leonor de Doblas, de Montalbán. Padres de:

  2. Lucas García Balbuena, hidalgo en Montalbán, en 1681, 1689, 1693-95, 1701-2 y 1717-18, casado con María Siruela, de Montalbán. Padres de:

  3. Gerónimo Balbuena, hidalgo en Montalbán, en 1734, 1741-43, casado con Alfonsa de Aponte. Padres de Juan (recibido hidalgo en Tomares en 1777), y:

  4. Lucas Antonio Balbuena, de Montalbán, hidalgo en Córdoba, en 1777 y 1778, casado en Córdoba con María Susana Nieto de Torres. Padres de:

  5. Francisco Rafael Balbuena y Nieto, vecino y hacendado de Córdoba, familiar del S.O., recibido en Baena, en 1790, casado con María Agustina de la Rosa y Sandoval, de Baena, propietaria.

En los primeros libros de bautismo montalbeños (1558-1642) aparece el referido Juan de Balbuena, el cual estaba casado, como bien se dice en el libro de Óscar Barea López, con María de Doblas, y en dichos libros parroquiales aparecen como padres de dos niños bautizados. A día de hoy el apellido Balbuena o Balvuena (como se suele escribir en la actualidad) ya no existe en Montalbán, si bien en Córdoba y Baena sigue estando presente y posiblemente sean descendientes de aquellos Balbuena montalbeños, ya que este apellido es muy poco frecuente en nuestra provincia. Continuaré dando información sobre otras familias montalbeñas de origen hidalgo en futuras entradas del blog.

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Valbuena (Cabranes, Asturias), en la Comarca de la Sidra.

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Menciones destacables en literatura, prensa u otros escritos sobre los melones de Montalbán.

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Montalbán, tierra de buenos melones y mejores meloneros. Los melones de nuestro pueblo llevan siendo famosos en toda España desde hace mucho tiempo por su gran calidad, prueba de ello son varias las menciones que a fruto y pueblo pueden hallarse en libros, prensa u otros documentos escritos. He recopilado aquí cuantas referencias he podido encontrar, algunas de ellas bastante curiosas, sobre el que durante muchos años fue el producto estrella de nuestro pueblo, honor que comparte hoy en día con los ajos, famosos también en toda España y fuera de nuestras fronteras. Espero que os guste esta entrada y la saboreéis igual que una buena tajada de melón de Montalbán, el mejor del mundo sin duda.

Melones colgados para ser consumidos durante el invierno.

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Luis Ramírez de las Casas Deza

En el año 1844 el historiador cordobés Luis Ramírez de las Casas Deza en su Corografia de la Provincia de Córdoba (página 85) y dentro del apartado dedicado a Montalbán, escribió lo siguiente: “produce trigo, cebada, habas, semillas, pastos, hortalizas, aceite y abunda en melones especialmente de invierno, que llaman en el país “andregüelas” y tienen mucha fama”.

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José Selgas Carrasco

En 1866 y en los artículos periodísticos “Nuevas hojas sueltas” de José Selgas Carrasco, podía leerse: “Por las puertas de Madrid entran como ríos los más preciosos dones de la Naturaleza, las más celebradas combinaciones de la industria, encargada de lisonjear los caprichos del paladar y las necesidades del estó- mago. Peros de Ronda, melones de Montalbán, aceitunas de Sevilla, dátiles de Elche, naranjas de Valencia, de Murcia, de Córdoba, higos de Málaga y Montilla, ciruelas de Yelves, miel de Adra, de Palma del Rio y, sobre todo, de la Alcarria, que trasciende á tomillo y romero. La boca se hace agua”.

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Juan Valera

En 1872 el gran escritor egabrense Juan Valera también se acuerda de nuestro pueblo en su obra La Cordobesa, donde en la página 16 puede leerse lo siguiente: “ni carece tampoco, en la estación oportuna, de cerezas garrafales de Carcabuey, de peras de Priego, de melones de Montalván, de melocotones de Alcaudete,…”. En esa misma obra literaria habla de los melones de invierno o invernizos llamados “andregüelas”, y aunque no menciona concretamente a nuestro pueblo, sin duda, y a tenor de lo leído antes, el origen de dichos melones es Montalbán: “Del techo cuelgan egregios y gigantescos jamones y alternando con esta bucólica manifestación del reino animal, dulces andregüelas invernizas, uvas, granadas y otras frutas”.

  

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Plaza de las Cañas, Córdoba.

 

En 1903 y en el Diario de Córdoba se publicó un artículo titulado “Melones”, (por desgracia no he podido averiguar su autor) que decía lo siguiente: “Vaya otro festejo. ¿Les gustan a mis lectores? ¡Cuántos hay por todas partes!. En la Rambla de Canaletas, a derecha e izquierda, estaban instalados los meloneros. Como hay melones que vale más no calarlos, por la mor de no llevarse un cruel desengaño, prefiero no tocar ninguno, y recrearme otra vez con la vista de todos los melones que se exhiben, que son muchos, muchos y gordos. Paréceme estar en Montalbán, Lopera o en la Plazuela de las Cañas de Córdoba, cuando ahí sentaban su reales los meloneros”.

En 1909 se publicó el libro “Los mártires del adulterio”, de Luis de Val. En su página 116 puede leerse lo siguiente: harto tenía que hacer con ajofifar todos los suelos de la casa, desde el piso bajo hast a la cámara , donde se conservaban pendientes del techo los racimos de uva s de cuelga , las pera s de agu a arrugada s y jugosa s y los melones y andregüelas, una clase de melones amarillos como otros cualquiera , pero que ha n sido bautizados en Córdoba con aquel extraño nombre, puramente local y desconocido en el resto de España e islas adyacentes”. Aunque no se menciona el nombre de nuestro pueblo, al hablar de “andregüelas” y de Córdoba, claramente se está refiriendo a los melones de invierno típicos de nuestro pueblo y muy famosos ya en aquellas fechas de principios del siglo XX.

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Eugenio D’ors

Eugenio d’Ors, ilustre escritor barcelonés y miembro de la Real Academia Española, a mediados de los años 40 colaboraba con el periódico La Vanguardia escribiendo una serie de artículos o comentarios que se denominaban “Estilo y Cifra”. El martes 4 de septiembre de 1945 se publicó uno llamado “El Melón”, un magnífico y a la vez simpático artículo donde menciona la gran calidad y fama de los melones de Montalbán. En el mismo artículo puede leerse lo siguiente: “Los melones de Montalbán, que de Córdoba no está lejos, gozan de una fama merecidísima. …//… En los casos mejores era Villaconejos lo que lo recogido evocaba; Montalbán perdíase aún en la lejanía. …//… debió de pensar en su candor, que las pepitas de Montalbán podían substituirse con otras pepitas de melón cualesquiera”. Dicho artículo puede leerse al completo en el siguiente enlace:

 http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1945/09/04/pagina-3/33087321/pdf.html

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Fermín Bascón y Francisco Salces en Las Arenas (Guetxo, Vizcaya), vendiendo los famosos melones de las “tajadas señaladas”.

En el diario ABC (Madrid) del 2 de diciembre de 1962, se publicó un extenso artículo titulado “La ruta de las frutas”, escrito por José y Jesús de las Cuevas, y en el que se habla de muchos lugares famosos en España por sus diferentes frutos, pudiéndose leer lo siguiente: Melones de Montalbán y de La Rambla (la cita es de Eugenio Solís, pluma que sabe de Córdoba tanto como Ricardo Molina)”. El artículo mencionado puede leerse al completo en el siguiente enlace: 

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1962/12/02/009.html

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En el diario ABC, sección Andalucía, del 26 de agosto de 1964, se publicó un artículo titulado “Excelente cosecha de melones”, firmado por Francisco Luque Estrada, en el que puede leerse: “Los principales puntos de producción de este fruto son los que comprenden la campiña, entre los que se encuentran Montalbán y Santaella. …//…. Desde hace bastantes años este fruto sale en camiones de gran tonelaje con destino a otras provincias, ya que, según los técnicos, superan en dulzor a los de otras regiones”. El artículo entero puede leerse en el siguiente enlace: 

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/sevilla/abc.sevilla/1964/08/26/028.html

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En el libro de Juan Martínez Alier “La estabilidad del latifundismo” (1968), en la página 298 y refiriéndose a los melones, se puede leer lo siguiente: “Este cultivo es especialmente popular entre los obreros de Montalbán, que en primavera y verano se diseminan por toda la Campiña”.

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En el libro de Antonio López Ontiveros “Emigración, propiedad y paisaje agrario en la campiña de Córdoba” (1974), en la página 474 puede leerse lo siguiente: “en tiempos muy recientes —años cincuenta y sobre todo sesenta—, ante la gran demanda y posibilidad de transporte a distancia de estos melones, junto con la aparición de nuevos tipos de los mismos que «aguantan mucho» —melones de exportación—, se ha generalizado su cultivo en los barbechos campiñeses, sobre todo por obra de los meloneros de Montalbán, que cada año se dispersaban por la Campiña demandando tierra para sembrarlos”.

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En el diario ABC (Madrid) y con fecha 7 de mayo de 1975 se publicó un artículo titulado “Cuando se nace dos veces”, cuyo autor fue Ernesto Giménez Caballero y trata sobre el escritor egabrense Juan Valera, y en el  que puede leerse lo siguiente: “Y le acompañó a Valera cuando, huyendo de Madrid, se refugiaban en Cabra para saborear cerezas garrafales, peras de Priego, melones de Montalbán, naranjas de Palma del Río,…”. El artículo mencionado puede leerse al completo en el siguiente enlace: 

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1975/05/07/021.html

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En la página 693 del libro “Antropología de los pueblos de España”, de Joan Prat Carós (1991), puede leerse lo siguiente: “Un obrero, algo más instruido que la mayoría, y que era además, un “melonero” (que arrienda tierra para sembrar melones), orgulloso de su independencia, cuando le pregunté qué nombre tenía la plaza en Montalbán, me contestó que se le llamaba “la majada”, porque allí es donde van las “ovejas” en busca de trabajo”.

 

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Pablo García Baena

El insigne poeta cordobés Pablo García Baena (perteneciente al grupo “Cántico”) en su libro “Los libros, los poetas, las celebraciones, el olvido” (1995) y en el apartado “Cantoral de Otoño” (página 17), nos dice lo siguiente: “Me han enviado de regalo desde la campiña de Córdoba unas andrehuelas. Los diccionarios dicen que las andrehuelas son cierta especie de melones, propios para guardar hasta el invierno, y algunos hacen derivar la palabra, como diminutivo, de sandía. Todos añaden que es voz cordobesa. Pero en el secano cordobés, y si sabrán en Montalbán de melones, la referencia es clara al Día de San Andrés, ofrenda tardía del otoño al apóstol. Es fruta pequeña y femenina y su piel tensa con arrugas suaves, su olor hondo y húmedo a cámara cerrada, su pulpa rosa hacia el ocre tumefacto aclaran ese instante de lo que fue goce de verano y ya inicia el derrumbe bello y casi carnal”.

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En el libro “Recordaciones cordobesas” (2002) de Juan García Martín, en la página 13, al referirse a los pregones callejeros que antiguamente daban los vendedores ambulantes menciona el siguiente: “¡¡El melonero, a los ricos melones, de pura miel, rayaos y escritos, que son de Montalbán!!”.

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“Vieja friendo huevos”, de Velázquez.

En la página web de Miguel A. Román “Libro de Notas”, -diario de los mejores contenidos de la Red en español-, en la sección de cocina “En casa de Lúculo”, podemos encontrar un artículo titulado “Los huevos de Velázquez”, en el que se, desde un punto de vista culinario, se analiza el famoso cuadro de Velázquez llamado “Vieja friendo huevos”, en el cual también aparece un niño con un melón de invierno en su mano derecha. En el mencionado artículo puede leerse lo siguiente: “A la izquierda aparece un joven, casi un niño, portando un gran melón invernizo y una frasca de vidrio con vino blanco de tonos ambarinos. Probablemente viene de la venta donde acaba de adquirir ambos alimentos: el vino se vendía a granel en las bodegas donde se almacenaba en grandes cubas de madera. La fruta lleva aún el cordaje con el que se ataba y suspendía del techo para evitar que las humedades, o los roedores, lo dañaran. …//… Todavía quedan lugares donde se curan los melones de esta guisa, como se hace con las andrehuelas en Montalbán de Córdoba”. En el siguiente enlace se puede leer el artículo al completo:

http://librodenotas.com/movil/?articulo=22567

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Niño en el chozo del melonar, 1970.

 

En un trabajo de la Universidad de Córdoba, F. López Mora, director del Servicio de Publicaciones de dicha Universidad, al describir Montalbán, escribió lo siguiente: “En relación a los aprovechamientos agrarios sobresalen los cultivos intensivos de secano y el olivar, siendo conocidos la calidad de sus ajos y de su melonar.”. El artículo sobre nuestro pueblo puede leerse al completo en el siguiente enlace:

http://helvia.uco.es/xmlui/bitstream/handle/10396/11978/montalban.pdf?sequence=1

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Como dato muy curioso creo que merece la pena mencionar que en la versión en español  del libro “La venganza de los gnomos” (“Revenge of the Lawn Gnomes”), del escritor estadounidense de novelas de terror Robert Lawrence Stine, se cita en varias ocasiones las “andrehuelas”, las cuales como ya dijimos antes son los famosos melones de invierno típicos de nuestro pueblo. En el siguiente enlace se puede leer el libro referido: 

https://issuu.com/josecaballerollamas/docs/la_venganza_de_los_gnomos_-_r

Melonar de secano en Montalbán. Verano de 2016.

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Ideas para Montalbán: Reforestación de nuestro término municipal.

 

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Tramo de la Vereda de Málaga repoblado y con riego.

En las últimas décadas, y sobre todo desde que gozamos en España del actual período democrático, Montalbán ha sufrido un beneficioso y radical cambio en lo que se refiere a la presencia de árboles y vegetación en su casco urbano y algunas zonas aledañas al mismo. Sólo hay que ver fotos de nuestro pueblo de los años 60 o 70 para comprobar que hemos pasado de una localidad prácticamente huérfana de zonas verdes y de arboleda a todo lo contrario, lo cual mejora sin duda el paisaje urbano y la estética de Montalbán, haciéndolo un municipio más apetecible para el paseo, más atractivo para el que lo visita y en definitiva con más lugares donde sentarse a la sombra, que no es poco por estas latitudes donde el estío golpea con implacable ardor. Esta gran mejora en cuanto a la presencia de arboleda y vegetación hay que agradecerla a las distintas corporaciones locales que han pasado por el Ayuntamiento. Llegados a este punto, pienso sinceramente que es el momento de dar un paso más en este aspecto y extender esa inercia repobladora hacia nuestro término municipal, hacia el campo montalbeño. Es sabido por todos que durante miles de años la campiña fue un bosque mediterráneo donde reinaba la encina y el monte bajo, estando estos cerritos que rodean nuestro pueblo, y la campiña en general, cubiertos de frondosos bosques de monte alto de encinas mayormente y también de matorral. Sin duda, en aquellos tiempos no tan lejanos como podríamos pensar, la imagen de esa campiña salvaje debió ser de una espectacular belleza. Por un mapa del término municipal de Montalbán de finales del siglo XIX, sabemos que los últimos reductos de monte alto de encinas (154 fanegas) se hallaban en el pago de Los Cobos, existiendo también monte bajo y matorral en los pagos de Los Pelechones, Las Morras y Trillo (50 fanegas), dicho monte alto y bajo fue desmontado en las primeras décadas del siglo XX. Es natural que las tierras de la campiña, al ser ideales para el cultivo, terminen siendo desmontadas por la mano del hombre para convertirse en una fértil zona agrícola, lo cual es muy beneficioso para la sociedad humana, no obstante quizá el desmonte de la campiña cordobesa, sobre todo en zona cerealista, se hizo de una manera demasiado radical, digamos que se esquilmó el bosque autóctono hasta dejarlo totalmente extinguido en muchos lugares, salvándose normalmente sólo aquellos sitios inaccesibles al arado. Ésto dio pie a una campiña de aspecto desértico en grandes zonas de tierra calma, muy diferente de otras campiñas españolas o del extranjero en las que sí se respetó el bosque primitivo al menos en zonas comunes, caminos, cursos fluviales y lindes, lo que les ha dado un gran valor estético, ecológico y de ocio para la población. Visto que en Montalbán se ha conseguido una gran mejora en cuanto a la presencia de arboleda y vegetación en el casco urbano y algunas zonas del extrarradio, con el consiguiente beneficio estético y de ocio, es el momento de extender dicha mejora a nuestra campiña más inmediata, la que compone nuestro término municipal, para que el mismo sea objeto de una reforestación con árboles y matorral autóctonos como por ejemplo encinas, alcornoques, quejigos, algarrobos, acebuches, álamos, olmos, almendros, granados, higueras, pinos, cipreses, romero, jara, tomillo, chumberas, lentiscos, pitas, etc., procediendo a repoblar todos los caminos públicos, zonas comunes (algunas lo están ya), arroyos y también llegando a acuerdos con los propietarios de tierras para extender dicha reforestación, en la medida de lo posible, a las lindes, o al menos a parte de ellas. Pienso que lo más complicado serían los primeros años de esos futuros árboles, ya que al ser pequeños necesitarían agua durante el verano para no secarse, sin embargo ese problema estaría resuelto gracias a que la mayor parte de nuestro término municipal está dentro de la zona de regadío Genil-Cabra y por tanto sólo habría que poner riego por goteo a esos árboles durante sus primeros años, después no haría falta, pues al ser autóctonos están adaptados a nuestro clima y su frecuencia de lluvias. Habría que sumar también que, esperemos en poco tiempo, Montalbán cuente con su depuradora de aguas residuales, lo que mejorará aún más la calidad ambiental de nuestro entorno campiñés. El beneficio que esta reforestación tendría para Montalbán y la calidad de vida de sus vecinos es indudable; la campiña mejoraría drásticamente en pocas décadas en cuanto a su estética y valor paisajístico, los momentos de ocio en el campo, como senderismo, ciclismo, paseos a caballo u otras actividades campestres, serían mucho más apetecibles y entretenidos, además desde el punto de vista ecológico al contar la campiña con más masa arbórea habría más humedad, lo que seguramente sería un atrayente para las nubes y las lluvias, además de evitar la erosión del suelo. También esta reforestación controlada sería beneficiosa para que las especies animales, incluidas las cinegéticas, tengan un mejor hábitat y mayores oportunidades de procrear. Ojalá algún día podamos ver nuestra campiña montalbeña con más árboles, más verde, sería bueno para todos…, creo que merece la pena intentarlo.

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Campiña toscana (Italia)

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