Cuando el aullido del lobo aún se escuchaba en la Campiña Cordobesa.

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No cabe duda que el aullido del lobo es uno de los sonidos que más ha llamado la atención a los hombres desde hace miles de años. El oírlo, normalmente durante la noche, despertaba en nuestros ancestros una mezcla de temor y de admiración que se ha seguido manteniendo hasta nuestros días, en los que este gran cazador sobrevive a duras penas en unas pocas cadenas montañosas de nuestro país. Sin embargo hubo un tiempo, no tan lejano como podríamos pensar, en el cual el lobo poblaba toda la Península Ibérica, incluso aquí en esta campiña nuestra tan domesticada y agrícola actualmente, no hace tanto tiempo la presencia de los lobos era algo habitual. Ni que decir tiene que en aquellas pretéritas fechas la campiña no era como la vemos ahora, sí que en parte estaba ya cultivada, pero aún mantenía un alto porcentaje de terreno que seguía siendo monte, lo que había sido toda la campiña desde hacía miles de años; un inmenso bosque mediterráneo. En aquellas frondas y dehesas, donde por encima de todos los vegetales reinaba la encina, había grandes mamíferos como osos, lobos, ciervos, jabalíes, linces o gatos monteses, prueba de ello es la cita que se recoge en “El libro de la Montería” (siglo XIV) de Alfonso XI, al poder leerse lo siguiente: “…se dice que en los sitios de Monte-Mayor y Montilla estaba la más abundante de jabalíes, osos y otros animales…”.

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Pero centrándonos en los lobos, que los hubo y muchos en nuestra campiña, una de las mejores herramientas para poder rastrear pruebas de su presencia es la toponimia. En nuestro ámbito campiñés más cercano he encontrado hasta siete topónimos que hacen referencia al lobo (posiblemente haya más). Sin duda el origen de esos topónimos está en la presencia de lobos en aquel entorno. Los enumero a continuación mencionando su ubicación y alguna información más de interés:

Caño del Lobo: Se trata de un pago rústico así denominado que hay muy cerquita de la Laguna Zóñar, hacia el Sur, en Aguilar de la Frontera.

Caño del Lobo (aguilar junto a zoñar).jpg

Fuente del Lobo: Se trata de un cortijo que hay muy cerca de Puente Genil, hacia el Norte.

cortijo Fuente del Lobo.jpg

Cerro del Lobo: Este topónimo está en desuso, habiendo tenido conocimiento del mismo gracias a un mapa del término municipal de Montalbán de finales del siglo XIX. Se trata de un suave montículo que hay al Suroeste de Montalbán, ya en término de Santaella, aunque más cerca de Montalbán que del citado pueblo vecino.

Cerro del Lobo (Santaella cerca de Mtb).jpg

Piedra del Lobo: Se denominaba así a una piedra grande y de color oscuro que había cerca de San Sebastián de los Ballesteros, concretamente en el cruce que une el tramo de carretera donde está la pista de fútbol sala con la carretera de Fernán Núñez. Dicho tramo de carretera se denomina actualmente calle Piedra del Lobo.

Piedra del Lobo, lugar donde estuvo ubicada

Lugar donde se ubicaba la Piedra del Lobo.

Camino del Lobo: También conocido como camino del Puerto del Lobo, es una vereda que sale de El Arrecife (La Carlota) en dirección Sureste.

Cuesta del Lobo: Se trata de un pago rústico que hay cerquita de La Victoria, hacia el Oeste.

Cuesta del Lobo y Camino de Lobo (la victoria y el arrecife).jpg

Valdelobos: Se trata de un pago rústico que hay cerca de La Guijarrosa, hacia el Sureste. También existe el topónimo Vereda de Valdelobos.

Valdelobos, pago y vereda.jpg

Otra indudable prueba de que había lobos en la campiña cordobesa y concretamente en nuestro ámbito geográfico más cercano son los documentos antiguos que han podido llegar hasta nosotros y que mencionan a estos animales como habituales moradores de estos contornos. En la tesis doctoral de Javier López Rider, “Santaella y el Suroeste de la Campiña Cordobesa en la Baja Edad Media”, y en las páginas 571 y 572, al describir los testimonios tomados a varios declarantes en el contexto de un pleito de lindes, refiriéndose a la zona del Toril y La Fuencubierta (a apenas 7 u 8 km de Montalbán) y remontándose el declarante al año 1446, podemos leer lo siguiente: “El último declarante es Juan Gómez Limón, que relata estando en el cortijo de Canillas con su cuñado, que se llamaba Alonso Ruiz del Covo, vecino desta villa, que labraba en el dicho cortijo de Canillas y que una noche con la luna, el dicho su cuñado fué a furtar madera a los dichos cortijos, que llevó consigo a este testigo para que le guardase los asnos por miedo de los lobos que había muchos entonçes (…) en el monte que estaban a mano izquierda del dicho camino, en aquellos cerrillos altos que allí estaban, que había allí buen chaparral gordo…”. Es muy interesante este documento, ya que gracias al mismo sabemos que en esta parte de la campiña, y concretamente en la zona de La Fuencubierta y El Toril, los lobos eran abundantes como mínimo hasta mediados del siglo XV, y tantos había por allí que durante la noche no se podía dejar un borrico solo ni para coger leña, ya que se corría el peligro de que lo mataran los lobos, como ha quedado patente por lo leído anteriormente. Queda claro también por lo manifestado por este hombre que en aquella zona aún se mantenía un destacable bosque de grandes encinas, el cual daría cobijo a todo tipo de animales salvajes.

Como todos sabemos, de aquel bosque mediterráneo que cubría los cerritos campiñeses ha quedado muy poco, aunque todavía se pueden observar en nuestro entorno más próximo chaparros en algunos linderos o algunas encinas solitarias, quizá lo único que quede por estos alrededores que pueda servir para hacernos una idea de lo que era esta campiña serían la Dehesa Tocina, cerca de La Victoria y el Manchón del Navarro en Montemayor, también llamado Cerro de la Pollera.

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Dehesa Tocina.

Espero que esta pequeña entrada del blog haya servido para hacernos reflexionar y ver nuestra campiña con otros ojos, e intentar asimilar lo distinta que ha llegado a ser comparándola con lo que es hoy día. Ahora que se acerca el invierno y apetece estar sentados con las “nagüillas” y el brasero, imagino a nuestros antepasados campiñeses en las noches frías del invierno, sentados junto a la lumbre, contando historias mientras el fuego crepitaba acogedor y en la lejanía aún se escuchaba… el aullido del lobo.

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Acerca de Talbanés

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6 respuestas a Cuando el aullido del lobo aún se escuchaba en la Campiña Cordobesa.

  1. Que dominio de los topónimos, y que entrada más bonita, a mi me llamó también la atención el texto de libro (que escribirían los negros de aquel tiempo) de la montería, al rey de turno. Me la llamó también además referido a la FuenFría de Zuheros, aunque eso ya es la Subbética y sierra. La cacería del puerco y del oso en la Sierra de Montilla. Increíble. Un abrazo y gracias

  2. Antonio dijo:

    Interesante entrada Andrés acerca de esta castigado animal. Un saludo.

  3. Talbanés dijo:

    Hola Antonio, me alegro mucho de que te guste la entrada. Un abrazo amigo.

  4. Una entrada muy interesante y ciertamente muy desconocido el tema de los Lobos en la Campiña Cordobesa. Un saludo

    • Talbanés dijo:

      Hola Emilio, me alegra que te haya gustado la entrada. Efectivamente es un tema sobre el que se ha escrito muy poco y por eso me pareció interesante investigarlo. Un saludo y gracias por comentar.

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