El singular caso de los estanqueros de papel sellado de Montalbán y La Rambla condenados a muerte a mediados del siglo XVII.

texto-antiguo

Navegando por el océano de Internet he llegado hasta un documento que me ha llamado poderosamente la atención y el cual he transcrito del castellano de aquella época. Se trata de dos informes redactados en Montilla y Granada en el 1659 (el 28 de mayo y el 24 de junio respectivamente), por D. Julián de Cañas Ramírez y Silva, Juez Oidor de la Chancillería de Granada, a petición de D. Juan de Góngora, Gobernador del Consejo de Hacienda, y que tratan sobre la ejecución en Montilla de Gregorio del Pozo y Martín Garrido, estanqueros del papel sellado de La Rambla y Montalbán, a los que se acusaba de falsificación de papel sellado (delito de moneda falsa). Estos dos estanqueros fueron salvados en el mismo patíbulo y en el último momento por varios curas y frailes sin el consentimiento de la Justicia. Desconozco si posteriormente se llevó a cabo la sentencia de muerte, aunque del texto se puede entender que hubo una apelación. En el documento, que no tiene desperdicio, se puede ver también las grandes dificultades que pasó el Juez Oidor D. Julián y otros subordinados suyos para intentar investigar este caso y hacer justicia (con actos de venganza y difamación hacia ellos incluidos), entendiéndose perfectamente al leerlo que la situación corrupta venía de largo tiempo atrás y muy posiblemente tendría el conocimiento y complacencia de parte del pueblo y autoridades locales. Dicho Gobernador del Consejo de Hacienda le pregunta los motivos para haber llevado a cabo la ejecución sin haberle consultado previamente, a lo que el Juez-Oidor le responde con los dos mencionados informes, siendo su contenido, ya transcrito, el siguiente: 

Copia de consulta hecha a su Majestad en su Consejo de Hacienda.

SEÑOR:

Por carta de Don Juan de Góngora, Gobernador de vuestro Consejo de Hacienda se me ordena informe los motivos que tuve para ejecutar sin consulta las sentencias de muerte contra Gregorio del Pozo y Martín Garrido, estanqueros del papel sellado de las villas de La Rambla y Montalbán, a quienes quitaron del suplicio algunos clérigos y frailes de esta ciudad con la ocasión de haberse quebrado el ahogadero y desatadose la fianza y soga de esparto, por malicia o impericia del Oficial de la Justicia, a que RESPONDO:

Que habiendo resultado de las diligencias de la Pesquisa de Córdoba sobre a introducción del papel falso, haberse también fabricado en esta ciudad mucha parte de él, me mandó V.M. por de comisión de 18 de junio del año pasado de 1658, tomase las noticias necesarias deleitado de aquella causa del ¿? Don Juan Antonio de Heredia , vuestro Alcalde del Crimen de la Chancillería de Granada, y procediere en la averiguación y castigo por estas palabras: “y hecha la dicha averiguación procederéis al castigo de los que de ella resultaren culpados condenándolos en las penas en que cada uno hubiere incurrido según la calidad de su delito, las cuales ejecutaréis en sus personas y bienes”. Que solas ellas dan satisfacción al reparo hecho por el Consejo, pues no sólo me manda V.M. proceder a la averiguación, sino a la ejecución del castigo en personas y bienes de los reos. Y esto mismo contienen diferente cartas (cuya copia va con esta consulta) que vuestro Gobernador me escribió en respuesta de las noticias que fui dando de lo obrado en esta pesquisa, una de 12 de noviembre que dice: “en las resultas de los autos se espera se conseguirá con brevedad el castigo y escarmiento de semejante delito, para lo de adelante, habiéndose averiguado el origen del daño y presos los principales autores de él, y allí V.M. vaya continuando todo lo que fuere necesario”. Y por otra de 19 de noviembre: “Por lo mucho que importa adelantar las demostraciones que pide negocio tan grave”. Y otra de 3 de diciembre: “Y que no se dilate más la demostración que conviniere hacer para el ejemplo y castigo de semejantes delitos”. Y también por otra de Don Domingo Centurión de vuestro Consejo de Hacienda, que en su nombre me escribe en 29 de octubre: “Y V.M. se sirva proceder adelante conforme a justicia y entretanto doy a V.M. de parte del Consejo muchas gracias de lo que ha hobrado”. Por cuyas órdenes no sólo me manda V.M. se consulte la ejecución de sentencias, limitándome la comisión, sino que antes me concede toda la jurisdicción bastante para proceder con ella al castigo, y con poder especial, para sentenciar y ejecutar, manifestándome la gravedad de este delito, encargando y mandándome abreviar la demostración del castigo, para que fuese escarmiento de otros. Y siendo la comisión de esta calidad, (y aún con palabras más imitadas) sólo tolera V.M. la consulta y la admite cuando duda el inferior en la probanza del delito o en la pena que se le debe imponer, por ser arbitraria y no legal ni determinada, o por otra justa causa o consideración de que resultase la inocencia del reo. En el primer caso (demás de no ser permitido) hallé a los de esta causa confesos y convictos, en el cual ni se consulta, ni se admite la apelación. Y en el segundo con pena legal y determinada por ley y premática promulgada en tiempo de V.M. que está en observancia. Y cuando estuvieran con ¿…? de las calidades, o confesos o convictos por haber delinquido en sus oficios, se debían ejecutar las sentencias sin diferir el castigo y también por ser especial en el delito de moneda falsa, cuya pena corresponde a los cómplices, falseadores y vendedores de papel sellado falso. El que debo consultar a V.M. no puedo ignorarlo, mas en los casos permitidos por derecho y de la misma suerte que sería culpable de no hacerlo cuando hay alguna de las razones dichas, y sería también cuando simuladamente fingiese la duda contra mi dictamen y conocimiento del proceso, y sería mayor el castigo de esta sospecha y menos fuerte la satisfacción más escrupulosa, pues faltando a la forma legal, ni cursa más de ocupar el tiempo al Consejo en delito no libre de castigo consultándole ociosamente, a que no debo exponerme cuando ejecute las sentencias de estos reos guardando términos de derecho y conforme a justicia como se me ordena. Y estas mismas reglas guardó ese otro licenciado D. Juan Antonio en la sentencia de azotes que ejecutó en Rodrigo de Acorta, escribano de número de a ciudad de Córdoba, sin consultarla por hallarse confeso y convicto, ni admitirle la apelación, cuya ¿? misión me ordena V.M. prosiga en Montilla, teniendo considerable inconveniente en una pesquisa tan dilatada y costosa, diferir el castigo de dos reos tan culpados esperando la resolución de la consulta en perjuicio de otros sumando nuevas costas y salarios que sobre los que se deben será muy sensible, no habiendo motivo para hacerlo. La continuación en este delito de tantos años, pues no sólo se ha cometido en los de 1657 y 1658, sino en los antecedentes. La obstinación en no conocer el falso papel sabiéndolo todos, y que la variedad de los delitos es tal y tan manifiesta que a nadie se le puede ocultar. La desenvoltura y desahogo con que corrió que parecese Sacra gala y donaire con el papel, pues tienen más falso que verdadero los escribanos, y las diligencias para estorbar su averiguación y mi pedirla ha sido con tanto exceso que parece no se ha tenido por delito, y el ver que sólo los que son contra V.M. se callan, se encubren, se disimulan y seducen a clemencia era motivo bastante para no disimular su castigo, y que el terror de la pena que les corresponde abriere los ojos de tanta ignorancia o malicia. Y cuando tantas circunstancias faltaran, la multiplicidad de delitos y enfermedad que padece esta república daba voces por su curación drene, y eficaz para reprimirlos y atajarlos como V.M. me lo manda, y si el del papel sellado no tuviera la pena del último suplicio se debía imponer, para que el ejemplo fuese escarmiento a los seglares, y esta amenaza los detuviese y ajustase a la razón para no ser cómplices con los de otro estado que les hacen sombra para tales insultos, y metidos en ellos no los excusan del castigo menos que con los inconvenientes que se han experimentado arriesgando todo en un punto y lo que más es la autoridad de la jurisdicción de V.M., como se vio el día del suplicio de estos reos y el siguiente que derribaron la horca. La desenvoltura con que se reselló en esta ciudad la primera vez y lo que a mis ojos ha parado en este, sin que se hallase un real que no fuese falso ni sin cuidado el autor habiendo tantos los doblones falsos que han corrido, y la fábrica nueva que se trataba de hacer, el poner fuego a la casa de un abogado que defendía la jurisdicción de V.M. a vista de un ministro suyo y los libelos que se fijaron en tiempo de otro, las resistencias hechas a mis ministros y los sucesos y accidentes de esta causa que ¿con…? de los autos, sólo pudo remediarlos la entereza de un ministro que vino aquí en nombre de V.M. con el castigo. Estos son, señor, los motivos que en el celo grande que tengo al servicio de Dios y de V.M. me obligaron a hacer tan particular servicio a ambas majestades, los autos de esta pesquisa manifiestan mucho más de lo que puedo significar y mis procedimientos, quien ha dado cuenta a V.M. de lo que ha sucedido en ella sin omitir cosa importante, no había de olvidar lo principal, si hallara algún fundamento para hacerlo, mis deseos han sido siempre no faltar a mi obligación, ni a la atención de ministro de V.M., que mandará lo que sea más de su servicio, cuya call…¿? persona guarde Dios como deseo y he menester.

Montilla y mayo, 28, de 1659.

Copia de carta escrita de Gobernador D. Juan de Góngora.

Joseph Antonio de Egui, cabal escribano de la pesquisa del papel sellado de Montilla me dice lo que pasó con V.S. y le ordeno me dijese el día que le beso la mano sobre que doy a V.S. las gracias y porque a lo más tengo satisfecho en mis consultas y cartas que he escrito a V.S. En esta sólo responderé a la queja que entendido se ha manifestado por parte del Marqués de Priego, diciendo le llame el día del suceso de los ajusticiados y examine testigos sobre ello.

En lo primero habrá visto V.S. la templanza de mi recado que se encaminó a darle cuenta del estado en que estaba la materia y que sólo su presencia la podía componer, lo cual no fue novedad mía ni falta de atención, sino ¿…? la que debía y prevenir no se me culpase en los lances que se podían seguir no haberlo hecho. Y en tiempos más calamitosos y turbulentos cuenta fray Prudencio de Sandoval en la historia del gran Emperador Carlos V en el libro ¿…? (que vos habrá visto tantas veces) el suceso del Alcalde de Corte Legui-Zamo que habiendo sentenciado en la ciudad de Murcia a cien azotes a un zapatero y quitadole el pueblo, dice también y como el Alcalde vio esto, fuese a toda prisa a casa del Marqués de los Vélez que estaba en la ciudad y cuando el marqués supo que el Alcalde iba a su casa no le quiso esperar, antes cabalgó a prisa y saliose de la ciudad y se fue a Mula. El Alcalde salió en seguimiento del marqués y de parte del Rey se puso pena de muerte y de prendimiento de bienes, se volvió luego con él a la ciudad a darle favor y ayuda para que pudiese hacer justicia.

En lo segundo, sobre el examen de testigos, no fue sobre el resultado ni la cabeza del proceso que dio principio a la sumaria de aquellos días contiene tal, ni se encaminó a más de referir el suceso conforme al testimonio que había dado el escribano, y lo que por mi se obró en defensa de la jurisdicción en que se escribió lo que dijeron los testigos de bajo de juramento ajustándose al hecho de la verdad para dar cuenta a su majestad.

Últimamente señor, lo que he obrado en este negocio ha sido ajustándome a las leyes y premáticas de estos reinos y doctrinas más seguras, con celo de Justicia y midiéndola al tiempo, lugar y estado en que me hallaba y a la atrocidad del delito, como consta del proceso. El salir sin cobrar los salarios también se verá de los autos como pasó y lo que en esto se obró, bien se conoce mi poca suerte, pues cuando me pareció menor inconveniente ceder a la materia de maravedís (tan de poco aprecio en los hombres de mis obligaciones) que dejar de manifestar mi obediencia a las órdenes del Consejo, también en ésto hay quien me culpa, espero que V.S. mandará se despache recetar que los cobre o comisión para que yo lo haga desde aquí, y lo que suplico a V.S. es tenga entendido desee tener con el Marqués de Priego toda buena correspondencia en lo que allí se ofreció a este suceso referido, y en él, como lo habrá conocido de los autos y de las dependencias de otros negocios lo podrá decir Joseph Antonio. Yo he sido desgraciado, mas espero en Dios que mis procedimientos volverán por mi razón y reputación, pues sólo su servicio y del Rey me han ocasionado estos lances, mayormente cuando V.S. es Juez de ellos y yo su hechura , a quien guarde Dios como he menester.

Granada y junio, 24 de 1659.

Julián de Cañas Ramírez y Silva = Juan de Góngora.

– – – – – – – – – – – – – – – – – – – 

Aquí os dejo también el enlace para el que quiera leer el informe original (páginas 36, 37 y 38).

Montilla (siglo XVIII)

Montilla (siglo XVIII)

Anuncios
Publicado en Sin categoría | 2 comentarios

Los Balbuena; hidalgos montalbeños.

99225-escudero

Continuando con el trabajo de buscar las familias de origen hidalgo de nuestro pueblo, el cual comencé con la entrada publicada hace unos años y dedicada a los Barahona, ahora dedico la presente a los Balbuena, otra familia hidalga montalbeña, aunque a día de hoy el apellido ya no existe en Montalbán. Los Balbuena de nuestro pueblo eran de origen asturiano o castellano-leones, ya que existen seis lugares en España así llamados (aunque ahora se escriben Valbuena), uno en Asturias y cinco en Castilla-León, y siendo los mismos; Valbuena (Cabranes, Asturias), Valbuena (Aldeacipreste, Salamanca), Valbuena de Pisuerga (Palencia), Valbuena de Duero (Valladolid), Valbuena de Roblo (Crémenes, León) y Valbuena de la Encomienda (Villagatón, León), estamos por tanto ante un apellido de origen toponímico, si bien desconocemos de cuál de las referidas localidades procede en concreto. La información sobre el origen hidalgo de dicha familia la he encontrado en el libro de Óscar Barea López titulado “Heráldica y Genealogía en el sureste de Córdoba (siglos XIII-XIX). Linajes de Baena, Cabra, Carcabuey, Doña Mencía, Iznájar, Luque, Monturque, Priego, Rute, Valenzuela y Zuheros”. Concretamente en su página 101 podemos leer lo siguiente:

BALBUENA: De Valbuena (Asturias y 4 en Castilla-León). Desde Montalbán, pasó a Córdoba y Tomares, en el siglo XVIII, siendo recibidos en Baena.

Hidalguía Montalbán, Córdoba y Baena:

RCHG (Real Chancillería de Granada): Probanza, de 1743, a favor de Lucas García de Balbuena, de Montalbán.

RCHG: Real Provisión, de 1789-90, a favor de Francisco Rafael Balbuena y Nieto, vecino de Córdoba, contra Baena.

Genealogía en Montalbán, Córdoba, Tomares y Baena:

  1. Juan Balbuena, hidalgo en Montalbán, en 1637 y 1693-95, casado con Leonor de Doblas, de Montalbán. Padres de:

  2. Lucas García Balbuena, hidalgo en Montalbán, en 1681, 1689, 1693-95, 1701-2 y 1717-18, casado con María Siruela, de Montalbán. Padres de:

  3. Gerónimo Balbuena, hidalgo en Montalbán, en 1734, 1741-43, casado con Alfonsa de Aponte. Padres de Juan (recibido hidalgo en Tomares en 1777), y:

  4. Lucas Antonio Balbuena, de Montalbán, hidalgo en Córdoba, en 1777 y 1778, casado en Córdoba con María Susana Nieto de Torres. Padres de:

  5. Francisco Rafael Balbuena y Nieto, vecino y hacendado de Córdoba, familiar del S.O., recibido en Baena, en 1790, casado con María Agustina de la Rosa y Sandoval, de Baena, propietaria.

En los primeros libros de bautismo montalbeños (1558-1642) aparece el referido Juan de Balbuena, el cual estaba casado, como bien se dice en el libro de Óscar Barea López, con María de Doblas, y en dichos libros parroquiales aparecen como padres de dos niños bautizados. A día de hoy el apellido Balbuena o Balvuena (como se suele escribir en la actualidad) ya no existe en Montalbán, si bien en Córdoba y Baena sigue estando presente y posiblemente sean descendientes de aquellos Balbuena montalbeños, ya que este apellido es muy poco frecuente en nuestra provincia. Continuaré dando información sobre otras familias montalbeñas de origen hidalgo en futuras entradas del blog.

balbuena-asturias

Valbuena (Cabranes, Asturias), en la Comarca de la Sidra.

Publicado en Sin categoría | 2 comentarios

Menciones destacables en literatura, prensa u otros escritos sobre los melones de Montalbán.

meloneros1

Montalbán, tierra de buenos melones y mejores meloneros. Los melones de nuestro pueblo llevan siendo famosos en toda España desde hace mucho tiempo por su gran calidad, prueba de ello son varias las menciones que a fruto y pueblo pueden hallarse en libros, prensa u otros documentos escritos. He recopilado aquí cuantas referencias he podido encontrar, algunas de ellas bastante curiosas, sobre el que durante muchos años fue el producto estrella de nuestro pueblo, honor que comparte hoy en día con los ajos, famosos también en toda España y fuera de nuestras fronteras. Espero que os guste esta entrada y la saboreéis igual que una buena tajada de melón de Montalbán, el mejor del mundo sin duda.

Melones colgados para ser consumidos durante el invierno.

luis ramirez

Luis Ramírez de las Casas Deza

En el año 1844 el historiador cordobés Luis Ramírez de las Casas Deza en su Corografia de la Provincia de Córdoba (página 85) y dentro del apartado dedicado a Montalbán, escribió lo siguiente: “produce trigo, cebada, habas, semillas, pastos, hortalizas, aceite y abunda en melones especialmente de invierno, que llaman en el país “andregüelas” y tienen mucha fama”.

Jose_Selgas_Carrasco

José Selgas Carrasco

En 1866 y en los artículos periodísticos “Nuevas hojas sueltas” de José Selgas Carrasco, podía leerse: “Por las puertas de Madrid entran como ríos los más preciosos dones de la Naturaleza, las más celebradas combinaciones de la industria, encargada de lisonjear los caprichos del paladar y las necesidades del estó- mago. Peros de Ronda, melones de Montalbán, aceitunas de Sevilla, dátiles de Elche, naranjas de Valencia, de Murcia, de Córdoba, higos de Málaga y Montilla, ciruelas de Yelves, miel de Adra, de Palma del Rio y, sobre todo, de la Alcarria, que trasciende á tomillo y romero. La boca se hace agua”.

Juan_Valera_y_Alcalá_Galiano,_de_Alviach

Juan Valera

En 1872 el gran escritor egabrense Juan Valera también se acuerda de nuestro pueblo en su obra La Cordobesa, donde en la página 16 puede leerse lo siguiente: “ni carece tampoco, en la estación oportuna, de cerezas garrafales de Carcabuey, de peras de Priego, de melones de Montalván, de melocotones de Alcaudete,…”. En esa misma obra literaria habla de los melones de invierno o invernizos llamados “andregüelas”, y aunque no menciona concretamente a nuestro pueblo, sin duda, y a tenor de lo leído antes, el origen de dichos melones es Montalbán: “Del techo cuelgan egregios y gigantescos jamones y alternando con esta bucólica manifestación del reino animal, dulces andregüelas invernizas, uvas, granadas y otras frutas”.

  

10646925_623083121141942_4191765328074393574_n

Plaza de las Cañas, Córdoba.

 

En 1903 y en el Diario de Córdoba se publicó un artículo titulado “Melones”, (por desgracia no he podido averiguar su autor) que decía lo siguiente: “Vaya otro festejo. ¿Les gustan a mis lectores? ¡Cuántos hay por todas partes!. En la Rambla de Canaletas, a derecha e izquierda, estaban instalados los meloneros. Como hay melones que vale más no calarlos, por la mor de no llevarse un cruel desengaño, prefiero no tocar ninguno, y recrearme otra vez con la vista de todos los melones que se exhiben, que son muchos, muchos y gordos. Paréceme estar en Montalbán, Lopera o en la Plazuela de las Cañas de Córdoba, cuando ahí sentaban su reales los meloneros”.

En 1909 se publicó el libro “Los mártires del adulterio”, de Luis de Val. En su página 116 puede leerse lo siguiente: harto tenía que hacer con ajofifar todos los suelos de la casa, desde el piso bajo hast a la cámara , donde se conservaban pendientes del techo los racimos de uva s de cuelga , las pera s de agu a arrugada s y jugosa s y los melones y andregüelas, una clase de melones amarillos como otros cualquiera , pero que ha n sido bautizados en Córdoba con aquel extraño nombre, puramente local y desconocido en el resto de España e islas adyacentes”. Aunque no se menciona el nombre de nuestro pueblo, al hablar de “andregüelas” y de Córdoba, claramente se está refiriendo a los melones de invierno típicos de nuestro pueblo y muy famosos ya en aquellas fechas de principios del siglo XX.

220px-Eugenio_D'Ors

Eugenio D’ors

Eugenio d’Ors, ilustre escritor barcelonés y miembro de la Real Academia Española, a mediados de los años 40 colaboraba con el periódico La Vanguardia escribiendo una serie de artículos o comentarios que se denominaban “Estilo y Cifra”. El martes 4 de septiembre de 1945 se publicó uno llamado “El Melón”, un magnífico y a la vez simpático artículo donde menciona la gran calidad y fama de los melones de Montalbán. En el mismo artículo puede leerse lo siguiente: “Los melones de Montalbán, que de Córdoba no está lejos, gozan de una fama merecidísima. …//… En los casos mejores era Villaconejos lo que lo recogido evocaba; Montalbán perdíase aún en la lejanía. …//… debió de pensar en su candor, que las pepitas de Montalbán podían substituirse con otras pepitas de melón cualesquiera”. Dicho artículo puede leerse al completo en el siguiente enlace:

 http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1945/09/04/pagina-3/33087321/pdf.html

IMG_0197

Fermín Bascón y Francisco Salces en Las Arenas (Guetxo, Vizcaya), vendiendo los famosos melones de las “tajadas señaladas”.

En el diario ABC (Madrid) del 2 de diciembre de 1962, se publicó un extenso artículo titulado “La ruta de las frutas”, escrito por José y Jesús de las Cuevas, y en el que se habla de muchos lugares famosos en España por sus diferentes frutos, pudiéndose leer lo siguiente: Melones de Montalbán y de La Rambla (la cita es de Eugenio Solís, pluma que sabe de Córdoba tanto como Ricardo Molina)”. El artículo mencionado puede leerse al completo en el siguiente enlace: 

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1962/12/02/009.html

FB_IMG_1468411638798

En el diario ABC, sección Andalucía, del 26 de agosto de 1964, se publicó un artículo titulado “Excelente cosecha de melones”, firmado por Francisco Luque Estrada, en el que puede leerse: “Los principales puntos de producción de este fruto son los que comprenden la campiña, entre los que se encuentran Montalbán y Santaella. …//…. Desde hace bastantes años este fruto sale en camiones de gran tonelaje con destino a otras provincias, ya que, según los técnicos, superan en dulzor a los de otras regiones”. El artículo entero puede leerse en el siguiente enlace: 

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/sevilla/abc.sevilla/1964/08/26/028.html

meloneros

En el libro de Juan Martínez Alier “La estabilidad del latifundismo” (1968), en la página 298 y refiriéndose a los melones, se puede leer lo siguiente: “Este cultivo es especialmente popular entre los obreros de Montalbán, que en primavera y verano se diseminan por toda la Campiña”.

FB_IMG_1468411616818

En el libro de Antonio López Ontiveros “Emigración, propiedad y paisaje agrario en la campiña de Córdoba” (1974), en la página 474 puede leerse lo siguiente: “en tiempos muy recientes —años cincuenta y sobre todo sesenta—, ante la gran demanda y posibilidad de transporte a distancia de estos melones, junto con la aparición de nuevos tipos de los mismos que «aguantan mucho» —melones de exportación—, se ha generalizado su cultivo en los barbechos campiñeses, sobre todo por obra de los meloneros de Montalbán, que cada año se dispersaban por la Campiña demandando tierra para sembrarlos”.

 FB_IMG_1468411606777-1

En el diario ABC (Madrid) y con fecha 7 de mayo de 1975 se publicó un artículo titulado “Cuando se nace dos veces”, cuyo autor fue Ernesto Giménez Caballero y trata sobre el escritor egabrense Juan Valera, y en el  que puede leerse lo siguiente: “Y le acompañó a Valera cuando, huyendo de Madrid, se refugiaban en Cabra para saborear cerezas garrafales, peras de Priego, melones de Montalbán, naranjas de Palma del Río,…”. El artículo mencionado puede leerse al completo en el siguiente enlace: 

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1975/05/07/021.html

va-melc3b3n-finalista-concurso-fotografc3ada-digital-miradas-ciudadanas-2010-diputacic3b3n-cc3b3rdoba

En la página 693 del libro “Antropología de los pueblos de España”, de Joan Prat Carós (1991), puede leerse lo siguiente: “Un obrero, algo más instruido que la mayoría, y que era además, un “melonero” (que arrienda tierra para sembrar melones), orgulloso de su independencia, cuando le pregunté qué nombre tenía la plaza en Montalbán, me contestó que se le llamaba “la majada”, porque allí es donde van las “ovejas” en busca de trabajo”.

 

38442_I_baena

Pablo García Baena

El insigne poeta cordobés Pablo García Baena (perteneciente al grupo “Cántico”) en su libro “Los libros, los poetas, las celebraciones, el olvido” (1995) y en el apartado “Cantoral de Otoño” (página 17), nos dice lo siguiente: “Me han enviado de regalo desde la campiña de Córdoba unas andrehuelas. Los diccionarios dicen que las andrehuelas son cierta especie de melones, propios para guardar hasta el invierno, y algunos hacen derivar la palabra, como diminutivo, de sandía. Todos añaden que es voz cordobesa. Pero en el secano cordobés, y si sabrán en Montalbán de melones, la referencia es clara al Día de San Andrés, ofrenda tardía del otoño al apóstol. Es fruta pequeña y femenina y su piel tensa con arrugas suaves, su olor hondo y húmedo a cámara cerrada, su pulpa rosa hacia el ocre tumefacto aclaran ese instante de lo que fue goce de verano y ya inicia el derrumbe bello y casi carnal”.

Melonero 

En el libro “Recordaciones cordobesas” (2002) de Juan García Martín, en la página 13, al referirse a los pregones callejeros que antiguamente daban los vendedores ambulantes menciona el siguiente: “¡¡El melonero, a los ricos melones, de pura miel, rayaos y escritos, que son de Montalbán!!”.

VELÁZQUEZ_-_Vieja_friendo_huevos_(National_Galleries_of_Scotland,_1618._Óleo_sobre_lienzo,_100.5_x_119.5_cm)

“Vieja friendo huevos”, de Velázquez.

En la página web de Miguel A. Román “Libro de Notas”, -diario de los mejores contenidos de la Red en español-, en la sección de cocina “En casa de Lúculo”, podemos encontrar un artículo titulado “Los huevos de Velázquez”, en el que se, desde un punto de vista culinario, se analiza el famoso cuadro de Velázquez llamado “Vieja friendo huevos”, en el cual también aparece un niño con un melón de invierno en su mano derecha. En el mencionado artículo puede leerse lo siguiente: “A la izquierda aparece un joven, casi un niño, portando un gran melón invernizo y una frasca de vidrio con vino blanco de tonos ambarinos. Probablemente viene de la venta donde acaba de adquirir ambos alimentos: el vino se vendía a granel en las bodegas donde se almacenaba en grandes cubas de madera. La fruta lleva aún el cordaje con el que se ataba y suspendía del techo para evitar que las humedades, o los roedores, lo dañaran. …//… Todavía quedan lugares donde se curan los melones de esta guisa, como se hace con las andrehuelas en Montalbán de Córdoba”. En el siguiente enlace se puede leer el artículo al completo:

http://librodenotas.com/movil/?articulo=22567

meloneros3

Niño en el chozo del melonar, 1970.

 

En un trabajo de la Universidad de Córdoba, F. López Mora, director del Servicio de Publicaciones de dicha Universidad, al describir Montalbán, escribió lo siguiente: “En relación a los aprovechamientos agrarios sobresalen los cultivos intensivos de secano y el olivar, siendo conocidos la calidad de sus ajos y de su melonar.”. El artículo sobre nuestro pueblo puede leerse al completo en el siguiente enlace:

http://helvia.uco.es/xmlui/bitstream/handle/10396/11978/montalban.pdf?sequence=1

imgres

Como dato muy curioso creo que merece la pena mencionar que en la versión en español  del libro “La venganza de los gnomos” (“Revenge of the Lawn Gnomes”), del escritor estadounidense de novelas de terror Robert Lawrence Stine, se cita en varias ocasiones las “andrehuelas”, las cuales como ya dijimos antes son los famosos melones de invierno típicos de nuestro pueblo. En el siguiente enlace se puede leer el libro referido: 

https://issuu.com/josecaballerollamas/docs/la_venganza_de_los_gnomos_-_r

Melonar de secano en Montalbán. Verano de 2016.

Publicado en Sin categoría | 4 comentarios

Ideas para Montalbán: Reforestación de nuestro término municipal.

 

verea malaga repoblada y con riego

Tramo de la Vereda de Málaga repoblado y con riego.

En las últimas décadas, y sobre todo desde que gozamos en España del actual período democrático, Montalbán ha sufrido un beneficioso y radical cambio en lo que se refiere a la presencia de árboles y vegetación en su casco urbano y algunas zonas aledañas al mismo. Sólo hay que ver fotos de nuestro pueblo de los años 60 o 70 para comprobar que hemos pasado de una localidad prácticamente huérfana de zonas verdes y de arboleda a todo lo contrario, lo cual mejora sin duda el paisaje urbano y la estética de Montalbán, haciéndolo un municipio más apetecible para el paseo, más atractivo para el que lo visita y en definitiva con más lugares donde sentarse a la sombra, que no es poco por estas latitudes donde el estío golpea con implacable ardor. Esta gran mejora en cuanto a la presencia de arboleda y vegetación hay que agradecerla a las distintas corporaciones locales que han pasado por el Ayuntamiento. Llegados a este punto, pienso sinceramente que es el momento de dar un paso más en este aspecto y extender esa inercia repobladora hacia nuestro término municipal, hacia el campo montalbeño. Es sabido por todos que durante miles de años la campiña fue un bosque mediterráneo donde reinaba la encina y el monte bajo, estando estos cerritos que rodean nuestro pueblo, y la campiña en general, cubiertos de frondosos bosques de monte alto de encinas mayormente y también de matorral. Sin duda, en aquellos tiempos no tan lejanos como podríamos pensar, la imagen de esa campiña salvaje debió ser de una espectacular belleza. Por un mapa del término municipal de Montalbán de finales del siglo XIX, sabemos que los últimos reductos de monte alto de encinas (154 fanegas) se hallaban en el pago de Los Cobos, existiendo también monte bajo y matorral en los pagos de Los Pelechones, Las Morras y Trillo (50 fanegas), dicho monte alto y bajo fue desmontado en las primeras décadas del siglo XX. Es natural que las tierras de la campiña, al ser ideales para el cultivo, terminen siendo desmontadas por la mano del hombre para convertirse en una fértil zona agrícola, lo cual es muy beneficioso para la sociedad humana, no obstante quizá el desmonte de la campiña cordobesa, sobre todo en zona cerealista, se hizo de una manera demasiado radical, digamos que se esquilmó el bosque autóctono hasta dejarlo totalmente extinguido en muchos lugares, salvándose normalmente sólo aquellos sitios inaccesibles al arado. Ésto dio pie a una campiña de aspecto desértico en grandes zonas de tierra calma, muy diferente de otras campiñas españolas o del extranjero en las que sí se respetó el bosque primitivo al menos en zonas comunes, caminos, cursos fluviales y lindes, lo que les ha dado un gran valor estético, ecológico y de ocio para la población. Visto que en Montalbán se ha conseguido una gran mejora en cuanto a la presencia de arboleda y vegetación en el casco urbano y algunas zonas del extrarradio, con el consiguiente beneficio estético y de ocio, es el momento de extender dicha mejora a nuestra campiña más inmediata, la que compone nuestro término municipal, para que el mismo sea objeto de una reforestación con árboles y matorral autóctonos como por ejemplo encinas, alcornoques, quejigos, algarrobos, acebuches, álamos, olmos, almendros, granados, higueras, pinos, cipreses, romero, jara, tomillo, chumberas, lentiscos, pitas, etc., procediendo a repoblar todos los caminos públicos, zonas comunes (algunas lo están ya), arroyos y también llegando a acuerdos con los propietarios de tierras para extender dicha reforestación, en la medida de lo posible, a las lindes, o al menos a parte de ellas. Pienso que lo más complicado serían los primeros años de esos futuros árboles, ya que al ser pequeños necesitarían agua durante el verano para no secarse, sin embargo ese problema estaría resuelto gracias a que la mayor parte de nuestro término municipal está dentro de la zona de regadío Genil-Cabra y por tanto sólo habría que poner riego por goteo a esos árboles durante sus primeros años, después no haría falta, pues al ser autóctonos están adaptados a nuestro clima y su frecuencia de lluvias. Habría que sumar también que, esperemos en poco tiempo, Montalbán cuente con su depuradora de aguas residuales, lo que mejorará aún más la calidad ambiental de nuestro entorno campiñés. El beneficio que esta reforestación tendría para Montalbán y la calidad de vida de sus vecinos es indudable; la campiña mejoraría drásticamente en pocas décadas en cuanto a su estética y valor paisajístico, los momentos de ocio en el campo, como senderismo, ciclismo, paseos a caballo u otras actividades campestres, serían mucho más apetecibles y entretenidos, además desde el punto de vista ecológico al contar la campiña con más masa arbórea habría más humedad, lo que seguramente sería un atrayente para las nubes y las lluvias, además de evitar la erosión del suelo. También esta reforestación controlada sería beneficiosa para que las especies animales, incluidas las cinegéticas, tengan un mejor hábitat y mayores oportunidades de procrear. Ojalá algún día podamos ver nuestra campiña montalbeña con más árboles, más verde, sería bueno para todos…, creo que merece la pena intentarlo.

5016042649_5405a16e66

Campiña toscana (Italia)

Publicado en Sin categoría | 7 comentarios

El blog cumple 10 años…

Justamente hoy se cumplen diez años desde que este pequeño rincón del ciberespacio echó a andar. Gracias a él he disfrutado mucho investigando y escribiendo de temas diversos, pero mayormente dedicándole entradas a mi pueblo, Montalbán, a su historia, costumbres y otras curiosidades. Ni que decir tiene que me gustaría poder publicar más a menudo, pero el tiempo del que dispongo no da para mucho más. Para “celebrar” este aniversario quiero compartir unas fotos que hace poco me pasó un buen amigo y compañero de profesión, al que le gusta sobrevolar estas campiñas.

IMG_3266

IMG_3172IMG_3269IMG_3270IMG_3272IMG_3279IMG_3281IMG_3283IMG_3287

Si fuese mar la campiña,

si sus cerros fueran olas,

Montalbán sería un barquito

que navega y no zozobra.

 

Fotos de Juan Antonio Pérez Palmero.

Publicado en Sin categoría | 13 comentarios

Relación de los esclavos que aparecen en los primeros libros de bautismo de Montalbán (1558-1642).

imgres.jpg

Los comentarios de Miguel López Romero y Pedro Jiménez Sillero en mi anterior entrada “Montalbán y la expulsión de los moriscos” me hicieron caer en la cuenta de que, como ellos me comentan, en los primeros libros de bautismo montalbeños (de 1558 a 1642) vienen recogidos los nombres de un buen número de esclavos, en su gran mayoría mujeres. Por suerte, dichos primeros libros de bautismo fueron pasados a limpio y subidos en internet hace años por nuestro paisano Francis Morales, y gracias a él todos podemos disfrutar de su lectura. Bien, pues consultados dichos documentos podemos comprobar que desde 1558 a 1642 aparecen alrededor de una cincuentena de esclavos y esclavas (con una aplastante mayoría femenina). Estos esclavos figuran en los libros parroquiales por dos motivos; o bien por su propio bautismo o por el de sus hijos. En cuanto a su procedencia hay que señalar que ocho son descritos literalmente como morisco-a, de origen berberisco o moro-a, y si al resto simplemente se les aplica el término “esclavo” o “esclava” sin duda la mayoría de ellos serían moriscos o de raza negra. Es de suponer que sus dueños pertenecían a familias más o menos pudientes de Montalbán, reconociendo éste que escribe entre ellas a tres familias de carácter hidalgo; los Barahona, los Delgado y los Villalba, aunque seguramente tendrían título de hidalguía alguna más. A continuación os dejo la relación de todos los que he encontrado:

LIBRO 1 (1558-1586)

Juan, esclavo de Bartholomé Ximénez. (Bautizado)

Juan, morisco criado de Christóbal López Hidalgo. (Bautizado)

Luisa, esclava de nación morisca de Christóbal Ruiz de Castro. (Madre de niños bautizados)

Esperanza, esclava de María Gutiérrez, viuda. (Madre de niña bautizada).

María, esclava de Bartholomé Ximénez de Cañete. (Madre de niña bautizada).

Esperanza, esclava de Juan López Pastrana. (Madre de niños bautizados).

Elena, esclava de Juan González Villarreal. (Madre de niña bautizada).

María Fernández, esclava de Justo Gómez de Siruela. (Madre de niños bautizados).

María, adulta esclava de Bartholomé Ruiz Pastrana. (Bautizada)

Cathalina Moreno, esclava de Juan Cívico. (Madre de niños bautizados).

LIBRO 2 (1586-1612)

Bárbara, morisca esclava de Bartholomé de Laguna (madre de niños bautizados).

Isabel, esclava de Miguel de Castro. (Madre de niños bautizados).

Juana, esclava de Marina Delgado. (Madre de niña bautizada).

Juana, esclava de Pedro Delgado. (Madre niños bautizados).

Isabel, esclava de Pedro Ximénez de Gálvez. (Madre de niños bautizados).

María, esclava de Pedro Martín Poveda. (Madre de niño bautizado).

Francisca, esclava de Francisco Fernández de Écija. (Madre de niños bautizados).

María, esclava de Isabel Rodríguez, viuda. (Madre de niños bautizados).

Juana, esclava de Juan del Castillo. (Madre de niños bautizados).

Isabel, esclava de Christóbal de Castro. (Madre de niña bautizada).

Antonia, esclava de Juan Ruiz de los Moros. (Madre de niño bautizado).

María, esclava de Mayor Fernández, viuda. (Madre de niña bautizada).

Lucía, esclava del licenciado Bartholomé M. (Madre de niño bautizado).

Bitoria, esclava del licenciado Antonio de Valenzuela. (Madre de niña bautizada).

LIBRO 3 (1612-1623)

María, esclava de Juan Garrido. (Madre de niños bautizados).

Cathalina, mora de nación, esclava de Isabel ¿Da…?. (Bautizada).

María, esclava de Juan Rebolledo. (Madre de niño bautizado).

María del Pino, esclava de Pedro Martín Poveda. (Madre de niño bautizado).

Brígida, esclava de Juan Cívico. (Madre de niño bautizado).

Leonor, esclava del alcaide Álvaro Rebolledo. (Madre de niña bautizada).

Ana de Zafra, esclava de Juan del Río. (Madre de niña bautizada).

Francisca, esclava de Leonor de Carmona. (Madre de niña bautizada).

Gerónima, esclava de Antón Ruiz Torralvo. (Madre de niña bautizada).

Paula, esclava de Pedro Martín de Luque. (Madre de niño bautizado).

Ana, de nación berberisca, esclava de Luis Villalba. (Bautizada y posteriormente madre de niño bautizado).

LIBRO 4 (1623-1642)

Francisco, adulto moro de nación, esclavo de Manuel del Pino (bautizado)

Luisa, esclava de Juan Muñoz Zahonero. (Madre de niños bautizados).

María Morena, esclava de Alonso Jurado. (Madre de niños bautizados).

María, esclava de Pedro Ximénez de Cañete, regidor. (Bautizada y posteriormente madre de niño bautizado).

Luisa, esclava de Pedro Ximénez de Cañete, regidor. (Madre de niña bautizada).

Albolia o Arbolea, infiel mora esclava de Pedro Ximénez de Cañete, regidor. (Madre de niños bautizados).

María Ximénez, esclava de Alonso Ruiz Prieto, regidor. (Madre de niños bautizados).

María, esclava de Bartholomé Marín Regidor. (Madre de niña bautizada).

María, esclava de Andrés Barahona. (Madre de niños bautizados).

Lucía, esclava de Pedro Ximénez de Cañete. (Madre de niños bautizados).

Cathalina, esclava de Alonso Ruiz Prieto. (Madre de niño bautizado).

Cathalina, esclava de Xpl. Muñoz. (Madre de niño bautizado).

Lucía, esclava de Juan Muñoz. (Madre de niña bautizada).

María, padres incógnitos, esclava de Bartholomé Marín. (Bautizada).

Ana, mora esclava de Luis Martín Villalba. (Madre de niños bautizados).

Luisa, esclava de Andrés Barahona. (Madre de niños bautizados).

María, esclava de Pedro Barahona. (Madre de niños bautizados).

Mujer morisca barriendo la casa

Publicado en Sin categoría | 6 comentarios

Montalbán y la expulsión de los moriscos.

26342_moriscos1_big

Familia morisca.

Hace poco ha llegado a mis manos el libro “Los moriscos en tierras de Córdoba” (1984) de Juan Aranda Doncel, en el que el autor trata y describe de forma magistral y detallada, así como bien documentada, el tema de los moriscos que vivieron en nuestra provincia desde el siglo XIII hasta su expulsión definitiva a principios del XVII. Cuando en 1610 se produce dicha definitiva expulsión de los moriscos españoles, Montalbán contaría con una población aproximada cercana a los mil habitantes. Existen varios documentos que prueban que desde varias décadas antes a la mencionada fecha vivían en nuestro pueblo moriscos, tanto libres como esclavos. Pero primero sepamos algo más acerca de los moriscos; los moriscos (de moro) es como se llamó a los musulmanes convertidos (en teoría) al cristianismo forzosamente por los Reyes Católicos en 1502 o convertidos también voluntariamente. Antes de dicha conversión obligatoria a los musulmanes que vivían en zona cristiana (aún no se había completado la Reconquista) y se les dejaba profesar su fe con más o menos libertad, se les llamaba mudéjares. Sin embargo con los Reyes Católicos se puso fin a la libertad religiosa en España, y unos veinte años después de la conquista de Granada se obligó a los musulmanes a convertirse o a marcharse de España, muchos se fueron pero otros se quedaron como conversos, aunque en muchos casos seguían manteniendo su religión en la clandestinidad. La mencionada guerra de Granada (finales del siglo XV) sumada a la política radical de los Reyes Católicos en materia religiosa hizo que se produjera una emigración de moriscos desde tierras granadinas (donde eran más numerosos) hacia el reino de Córdoba, y en concreto hacia los estados señoriales (como el de Aguilar, al que pertenecía Montalbán) ya que los señores veían con buenos ojos la llegada de moriscos porque en su mayor parte eran agricultores y artesanos cualificados y venían muy bien para dinamizar la economía y dar más prosperidad a sus señoríos y por ende más impuestos y más dinero al señor de los mismos. Como contrapartida los señores de Aguilar (a partir de 1501 Marquesado de Priego), y en general todos, hicieron la vista gorda en mayor o menor medida en cuanto al cumplimiento de la verdadera conversión de estos moriscos. A esto hay que añadir también que muchos moriscos venían también hacia Córdoba como esclavos, como consecuencia de dicha guerra. Así se mantuvieron las cosas durante la primera mitad del siglo XVI, sin embargo cada vez se ponían más trabas e impuestos a los moriscos, obligándoles también a abandonar su lengua, sus costumbres y hasta su forma de vestir, cosa que hizo que los moriscos empezaran a ver con buenos ojos el cada vez más importante poder de los turcos en el mediterráneo y las incursiones de los piratas berberiscos (también musulmanes), pues anhelaban un desembarco de tropas musulmanas que volviera a conquistar Al-Andalus. Toda esta situación dio pie a la Rebelión morisca de las Alpujarras (1568-1571), en la que tras varios años de guerra finalmente fueron derrotados por Felipe II, siendo una guerra muy sangrienta y salvaje y donde también participaron turcos y berberiscos venidos del norte de África a apoyar a los moriscos españoles. Como consecuencia de esta rebelión muchos moriscos huyeron al norte de África, otros sin embargo fueron capturados y deportados como esclavos hacia Andalucía occidental (reinos de Córdoba y Sevilla) y otras zonas de España. Finalmente los moriscos fueron expulsados de manera definitiva a principios del siglo XVII (1610) y reinando ya Felipe III, obligándoles a marchar de España. Esta medida se intentó tomar antes, pero la presión de los nobles catalanes y valencianos y del poder señorial (que se beneficiaban de ellos) la fueron postergando.

expulsion

Vayamos ahora en concreto a los datos que conocemos sobre moriscos que hubo en Montalbán:

Por un documento de la casa de Aguilar, fechado en 1519, sabemos que en Montalbán había un esclavo, y si bien no se menciona si era morisco, su nombre nos hace estar prácticamente seguros de ello. Se llamaba Hamete Facain y tenía un valor de cotización de 6000 maravedíes. Este esclavo morisco posiblemente llegó hasta nuestro pueblo como consecuencia de la emigración desde tierras granadinas tras la toma de Granada y finalización de la Reconquista. Los siguientes datos que doy a partir de aquí son todos sacados del libro que mencioné al principio de esta entrada, “Los moriscos en tierras de Córdoba”. En su página 112, relación de moriscos en Montalbán en 1581, en total 14, todos esclavos, (6 hombres y 8 mujeres). En su página 113, relación de moriscos en Montalbán en 1589, en total 8 (3 hombres libres, 2 mujeres libres, 2 hombres esclavos y 1 mujer esclava). Vemos como en ocho años ha bajado la cifra considerablemente y como también ya hay moriscos libres, también llamados cristianos nuevos. En su página 114, relación de moriscos libres en Montalbán en 1610 (año de la expulsión definitiva), en total 11 personas, no detalla el sexo. Como podemos ver en las cifras anteriores nuestro pueblo recibió sin duda población morisca como consecuencia de la Rebelión de las Alpujarras, en principio la mayoría fueron esclavos, pero vemos como tras varias décadas empieza a consolidarse población morisca libre en Montalbán, lo que nos lleva al documento más interesante que he encontrado en el libro mencionado, y es la relación de bienes raíces (tierras y viviendas) que poseían tres familias moriscas montalbeñas en el momento de su expulsión en 1610. Seguramente otros moriscos vivían en nuestro pueblo, pero aquí sólo se mencionan los que tenían bienes raíces. En sus páginas 274 y 275 se puede leer lo siguiente: “g) Montalbán: En el momento de publicarse el bando de expulsión se contabilizan en la villa señorial de Montalbán sólo tres familias moriscas que poseen algunos bienes raíces, tanto rústicos como urbanos. Los muebles y semovientes han sido malbaratados ante la necesidad de vender apresuradamente. El mayor propietario, Diego Fernández, declara una casa en la Plaza pública, un solar con media fanega de superficie, dos aranzadas de viña, dos fanegas y cuatro celemines de tierra calma en dos pedazos y tres suertes de olivar que suman 150 pies. Todas las pertenencias se hallan libres de carga. Sin embargo los otros dos vecinos registran haciendas modestas. Andrés de Murcia tiene en la Plaza una vivienda y Lorenzo Fernández una casa pequeña terciada con paxa (¿techada? con paja) en la calle Nueva”. Como vemos, el primero de estos moriscos de Montalbán tenía unas posesiones dignas de tener en cuenta, los otros sin embargo gozarían de una economía más modesta, aportándonos este documento el curioso dato de que en 1610 ya existía la calle Nueva, la cual por su nombre podría pensarse que es más reciente, pero como vemos no es así. Redundando sobre esto último, hay que tener en cuenta que la repoblación definitiva de Montalbán fue llevada a cabo a principios del siglo XVI (a partir de 1505), y tan sólo un siglo después vemos que ya aparece documentada la calle Nueva (tercera calle en importancia de la localidad), lo que nos hace llegar a la conclusión de que esta vía pública empezó a crearse muy pronto tras dicha repoblación, y que seguramente albergaría las familias más humildes del pueblo.

calle nueva

Finalmente, en la página 368 del libro mencionado se puede leer que los moriscos de Montalbán, al igual que los del resto de pueblos del Marquesado de Priego, abandonaron España por el puerto de Málaga a últimos de febrero de 1610. Los moriscos procedentes del reino de Córdoba se instalaron en su mayoría en Marruecos y Túnez, aunque algunos marcharon a Turquía. También menciona el libro que algunos regresaron posteriormente de forma clandestina y que otros, los menos, pudieron evitar la expulsión. Espero haber colaborado con esta pequeña entrada del blog a que los montalbeños conozcamos un poco mejor una parte de nuestra historia, la cual es bastante desconocida para la mayoría de la población.

Publicado en Sin categoría | 6 comentarios